Médicos Sin Fronteras es una organización médico humanitaria internacional sin fines de lucro. Ayudamos a personas afectadas por epidemias, conflictos armados, desastres naturales y excluidas de la atención médica en más de 70 países. Conócenos. Más información
13.10.2021
Por Oleksiy Litvinov, nuestro compañero psicólogo que trabaja con Médicos Sin Fronteras en la región de Donetsk, en el este de Ucrania.
 
“Vivir cerca de la línea del frente de un conflicto, donde el riesgo de explosiones, disparos, minas terrestres y artefactos explosivos sin detonar es parte de la vida diaria, afecta seriamente la salud mental de las personas. El contexto de un conflicto militar, como el prolongado conflicto en el este de Ucrania, crea un estado permanente de ansiedad, angustia e incertidumbre. Además de esto, la pandemia de COVID-19 ha dejado a las personas en esta región, particularmente a las personas mayores y vulnerables, aisladas y atemorizadas.
 
Todos los días, nuestro personal de psicología, medicina y enfermería con quienes trabajamos ven a pacientes que luchan con los síntomas de la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático. Sin embargo, las personas que viven en pueblos y aldeas pequeñas, aisladas por el conflicto de los servicios y sistemas de apoyo de los que solían depender, se enfrentan a varios desafíos: falta de reconocimiento de la salud mental como una parte clave de la atención médica, altos niveles de estigma, y falta de servicios de salud mental cerca de donde viven.
 

Reconocer la necesidad de salud mental

 
Las personas en las zonas rurales de Ucrania se preocupan mucho por su salud física: ¡hacen fila para las citas médicas! Pero, lamentablemente, les entusiasma menos su salud mental. Muchas personas no comprenden realmente que necesitan apoyo y ayuda. Decir "no puedo con algunas cosas" es difícil.
 
Nuestro sistema de salud en Ucrania se enfoca principalmente en el tratamiento de un solo componente de la salud general: la salud física. Hay psiquiatras estatales, pero muy pocos trabajan cerca de las aldeas. El personal médico trata los problemas físicos de las y los pacientes, pero a menudo, al igual que los pacientes, no presta tanta atención a su estado mental.
 

Estigma

 
Recuerdo a una paciente que nos dijo que tenía problemas para dormir. Tenía miedo de quedarse dormida y tenía dificultad para respirar cuando dormía. Esto se agravó por la preocupación de que su hijo, que vivía en otra ciudad, se contagiara de COVID-19. Pero la paciente fue inflexible: "No quiero consultas en el ambulatorio [centro de salud] porque todos en el pueblo me conocen y no quiero disparar rumores de que no estoy bien".
 
Es muy común que la gente piense que "nuestros padres lo manejaron de alguna manera ... nuestros abuelos también". Hablando francamente, yo también pensé lo mismo durante un tiempo. Pero la salud mental es importante. Afecta directamente el bienestar de las personas y cómo viven y experimentan la vida.
 

Cerca de donde viven las personas

 
A menudo visito los ambulatorios de las aldeas [centros de salud] donde trabajo junto con el personal médico local. Pueden referirme pacientes o las y los pacientes pueden comunicarse conmigo por su cuenta. El personal médico de los ambulatorios [centros de salud] y los FAP [puestos de salud de las aldeas] no son especialistas y no están necesariamente capacitados para brindar servicios de salud mental. Pero son las personas que se reúnen todos los días con pacientes con problemas de salud mental. Son las primeras personas a las que se les pide que brinden ayuda psicológica.
 
En colaboración con el Ministerio de Salud, Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos comenzado a capacitar y supervisar a personal de medicina y enfermería de lo familiar utilizando el programa mhGAP de la Organización Mundial de la Salud, para que tengan la capacidad de brindar atención médica mental básica. A través de este programa, pueden identificar a pacientes que necesitan atención médica mental (detección), tratarles o derivarles, trabajar con otras personas para desarrollar un plan de tratamiento y brindarles seguimiento.
 
Uno de los objetivos de nuestro proyecto es sensibilizar sobre la salud mental para brindar atención médica mental a las y los pacientes. mhGAP es parte de la solución para llevar los servicios de salud mental a las personas que los necesitan y se debe apoyar al personal de medicina y enfermería para implementarlo.
 
Mi trabajo en el este de Ucrania me ha demostrado claramente que el problema no se puede ignorar: las personas que viven cerca de la línea de contacto, las personas afectadas por la COVID-19, las personas que no quieren admitir que están luchando o que tienen miedo de recibir ayuda; estas personas necesitan servicios de salud mental lo antes posible y necesitan esos servicios cerca, donde puedan llegar a ellos”.
 
 
 
Trabajamos en Ucrania desde 1999, atendiendo cuestiones como el VIH/sida, tuberculosis en las prisiones, hepatitis C y brindando asistencia médico-humanitaria directa a las personas afectadas por el conflicto en el este de Ucrania. En la región de Donetsk, ofrecemos soluciones locales para mejorar el acceso a la atención médica, además de trabajar en salud mental. Brindamos formación y supervisión al personal médico y de enfermería en cuatro ambulatorios [centros de salud] y nueve FAP [puntos de salud de las aldeas].