Médicos Sin Fronteras es una organización médico humanitaria internacional sin fines de lucro. Ayudamos a personas afectadas por epidemias, conflictos armados, desastres naturales y excluidas de la atención médica en más de 70 países. Conócenos. Más información
11.10.2021
Durante la última década, en Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos modificado nuestro enfoque de atención de la salud mental para integrarla de forma más deliberada en todas nuestras actividades.
 
Hoy, la atención de la salud mental está al frente en nuestros proyectos, desde Latinoamérica hasta África, Asia y el mar Mediterráneo, así como a lo largo de Europa. En los últimos 10 años, las consultas de salud mental en nuestros proyectos han aumentado en un 230% en todo el mundo.
 
Este enorme aumento en la prestación de atención para la salud mental ilustra el cambio en nuestro enfoque, así como las diversas y complejas necesidades psicológicas que enfrentan las personas en una miríada de contextos, desde niñas y niños heridos de guerra y traumatizados en el Medio Oriente, hasta familias que huyen de conflictos y realizan viajes peligrosos por África, Latinoamérica y el mar Mediterráneo.
 
 

Falta de servicios

“Como casi no hay proveedores en los contextos en los que trabajamos, a menudo tenemos que crear nuestros propios programas de salud mental”, dice Marcos Moyano, nuestro asesor de salud mental. “Recientemente visité nuestros proyectos en Grecia, donde brindamos apoyo especializado en salud mental para personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo.
 
“El sufrimiento al que han estado expuestas estas personas y el nivel de sus necesidades de salud mental se encuentran entre los más altos que jamás hayamos visto. Pero hay muy pocas organizaciones que brinden atención especializada a estas personas”, dice Moyano.
 
Además de la falta de servicios, existen tabúes, estigmas y sospechas en torno a la salud mental en muchas partes del mundo. Tenemos que trabajar con las comunidades para sensibilizar y educar a las personas sobre la importancia de la salud mental. A pesar de los diferentes desafíos, ya sea brindando apoyo en emergencias o tratando a personas afectadas por guerras y conflictos, el tratamiento de las necesidades de salud mental en todo el mundo sigue siendo una prioridad para nuestros equipos.
 
 

Viviendo bajo la ocupación en Palestina

En Territorios Palestinos Ocupados, las personas viven bajo una ocupación continua y a menudo experimentan una intensa violencia. Como resultado, quienes se ven obligados a vivir en tales condiciones a menudo padecen problemas de salud mental.
 
Las personas que llegan a nuestras clínicas presentan diversos síntomas como tristeza, ira, desesperanza, pesadillas, mojar la cama y pensamientos suicidas. En los distritos de Hebrón y Nablus, nuestros equipos de psicología, consejeros y consejeras realizan sesiones individuales y grupales con adultos, adolescentes, niños y niñas.
 
“Nuestra vida es difícil. Todos los colonos de los alrededores están armados”, dice Mariam Khdeirat, residente de Hebrón. “Mis hijos caminaban con las ovejas y los soldados y colonos vinieron a atacarlos. Algunos de los colonos iban armados y otros con perros. Día y noche nos sentimos amenazados y asustados. Incluso cuando nos sentamos a comer, tenemos miedo”, dice Mariam.
 
“Brindamos apoyo de salud mental a los y las residentes de Hebrón, pero no podemos resolver el problema de la violencia de los colonos contra el pueblo palestino”, dice Salah Daraghmeh, coordinador de nuestro proyecto en Hebrón. "Solo las autoridades israelíes pueden hacer eso".
 

El miedo constante al conflicto en Ucrania

Después de siete años de conflicto, las necesidades de salud mental entre las personas en ciudades y pueblos cercanos a la línea del frente en el este de Ucrania son preocupantemente altas. Muchas personas han vivido con el riesgo constante de sufrir violencia desde 2014. El impacto psicológico del conflicto ha estado ocurriendo durante mucho tiempo. Para las personas que todavía lo viven, el trauma, tanto de los combates iniciales como de la amenaza constante de explosiones, disparos, bombardeos y minas terrestres, es parte de la vida diaria.
 
“Mi hija estaba justo enfrente de mí, a 10 metros de distancia. Estaba en la puerta”, dice Tetiana Karadzheli, voluntaria de MSF en la aldea de Kamianka, en la región de Donetsk. “De repente, comenzaron los disparos. Solo recuerdo que me golpearon en la cabeza. Me desperté con mi nieto abrazándome, 'Abuelita, estamos vivos, estamos bien'. Eso fue todo, la última gota”, dice Tetiana. “Soy una mujer fuerte pero en ese momento me rompí. No hay palabras para explicar ese sentimiento de miedo. La seguridad no existía en absoluto".
 
Nuestro personal de psicología, medicina y enfermería con quienes trabajamos en el este de Ucrania ven a muchos pacientes que luchan contra la depresión, la ansiedad y otros trastornos comunes.
 
“Con mayor frecuencia es estrés agudo y dolor por la pérdida de sus seres queridos y hogares. Además, las condiciones relacionadas con la ansiedad, como el insomnio, están muy extendidas”, dice nuestra psiquiatra Tetiana Azarova.
 
Las personas que viven en pueblos y aldeas pequeñas a menudo no pueden permitirse viajar a las ciudades o pagar a proveedores privados de salud mental, incluso si pueden superar el estigma asociado con las enfermedades mentales y buscar tratamiento.
 
La capacitación y el apoyo al personal de medicina y enfermería familiar es un ejemplo de los nuevos enfoques que están implementando nuestros equipos para que los servicios de atención de salud mental estén disponibles para las comunidades afectadas por conflictos en el este de Ucrania. Sin embargo, se necesita más apoyo y más programas como este para garantizar que los pacientes ya no se queden sufriendo en silencio.
 
 

La evolución de la atención de la salud mental

“En la última década, ha habido un progreso significativo en términos de conciencia sobre las necesidades de salud mental y las brechas existentes en la atención de calidadActualmente los gobiernos, los donantes y la comunidad internacional son mucho más sensibles a estos aspectos”, dice Moyano. "Con la pandemia de COVID-19, vimos que la salud mental era ampliamente reconocida como un aspecto clave del bienestar de las personas".
 
Sin embargo, a pesar de que ha aumentado la conciencia sobre la salud mental y se dispone de tratamientos efectivos para las afecciones de salud mental, sabemos que en los países de ingresos bajos y medios, menos del 10% de las personas que necesitan recibir un tratamiento adecuado.
 
“En los próximos años, creo que continuaremos encontrando tremendos niveles de sufrimiento humano relacionado con desastres naturales y provocados por el hombre que desafiarán la capacidad de los gobiernos y las organizaciones para brindar una respuesta eficaz”, dice Moyano.
 
“Por el contrario, la resiliencia de las comunidades y la fuerza de las organizaciones locales y los voluntarios desempeñarán un papel clave en la protección y el apoyo a la población necesitada”.