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13.01.2022
La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de actualizar sus directrices para el tratamiento de la COVID-19 en las que recomiendan el empleo del baricitinib para el tratamiento de pacientes con formas de graves o críticas de la enfermedad. Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a los gobiernos que tomen medidas inmediatas para garantizar que los monopolios de patentes no obstaculicen el acceso al baricitinib para el tratamiento de pacientes con COVID-19. 
 
En los pacientes hospitalizados, el fármaco oral baricitinib puede ser una alternativa potencial a los actuales tratamientos con anticuerpos monoclonales (mAbs) inhibidores de interleucina-6 recomendados por la OMS (tocilizumab y sarilumab) que siguen siendo escasos para los sistemas de salud y para las y los pacientes de muchos países de ingresos bajos y medios.
 
El baricitinib ya está aprobado para otras indicaciones, como la artritis reumatoide, y en India y Bangladesh ya hay versiones genéricas a precios mucho más bajos que los que cobra el titular de la patente, la empresa farmacéutica estadounidense Eli Lilly. Un fabricante de India fijó el precio del baricitinib en $5,50 dólares*, 400 veces menos que el exorbitante precio que figuraba en la lista de Eli Lilly en julio, de 2,326 dólares por tratamiento. Por su parte, el precio más bajo que figura en Bangladesh es de $6,70 dólares.
 
Pero en muchos países, el baricitinib genérico no estará disponible, ya que el fármaco está bajo monopolio de patente dado que Eli Lilly ha solicitado y obtenido patentes ampliamente, incluso en países muy afectados por la pandemia, como Brasil, Rusia, Sudáfrica e Indonesia. En los casos en que se conceden las patentes, el monopolio no expira hasta 2029 y podría incluso mantenerse por más tiempo debido a las extensiones de los plazos de las patentes.
 
El baricitinib es otro ejemplo de por qué es necesario, y de forma urgente, la exención de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Una exención de las obligaciones en materia de propiedad intelectual por parte de los Estados miembros, permitida por la Organización Mundial del Comercio (OMC), eliminaría ampliamente las importantes barreras que la propiedad intelectual ejerce sobre los instrumentos médicos COVID-19. Esta suspensión incluiría las patentes y las solicitudes de patentes pendientes que podrían impedir la producción genérica y el suministro de tratamientos vitales contra la COVID-19.
 

Dr. Márcio da Fonseca, asesor médico de enfermedades infecciosas, Campaña de Acceso de MSF: 

"Durante casi dos años, hemos asistido impotentes a la muerte de personas a causa del coronavirus en medio de olas catastróficas de la enfermedad. En los países en los que trabaja MSF, las posibilidades de proporcionar cuidados intensivos de alto nivel son limitadas, por lo que salvar más vidas de personas con infecciones graves y críticas depende, en gran medida, de tener acceso a medicamentos asequibles que podamos añadir a los esteroides, el oxígeno y los cuidados que ya proporcionamos en nuestros proyectos. A medida que surjan nuevos tratamientos, será sencillamente inhumano que no estén disponibles en entornos con recursos limitados, solo porque están patentados y son demasiado caros.
 
Desde el comienzo de esta pandemia, los países con dificultades financieras han estado luchando contra esta con un acceso desigual a todas las herramientas médicas vitales frente a la COVID-19, como el oxígeno, las vacunas y las pruebas diagnósticas, debido al acaparamiento por parte de los países ricos y la especulación por parte de las corporaciones farmacéuticas. Con estas terapias de probada eficacia recomendadas por la OMS, ha llegado el momento de que los países de ingresos bajos y medios accedan por fin a unos tratamientos que ya se utilizan de forma rutinaria en muchos países de ingresos altos. Los gobiernos deben dar un paso al frente y tomar medidas inmediatas, como pedir la adopción de la suspensión de la propiedad intelectual y el empleo de salvaguardias de salud pública como las licencias obligatorias para anular los monopolios de patentes. Todo ello con el fin de garantizar una producción y un suministro de genéricos equitativos, ininterrumpidos, suficientes, oportunos y asequibles a nivel global.
 
"Dado que muchos países de ingresos bajos y medios siguen viviendo con el temor de que se produzcan más olas trágicas de COVID-19 a la luz de las bajas tasas de vacunación y la aparición de nuevas variantes que pueden amenazar la eficacia de las herramientas preventivas existentes, el acceso equitativo a terapias como el baricitinib será clave para que el personal médico pueda salvar el mayor número de vidas posible". 
 
*La dosis recomendada de baricitinib en personas con COVID-19 es de 4 mg una vez al día durante 14 días