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07.10.2021

Después de siete años de conflicto, las necesidades de salud mental entre las personas en ciudades y pueblos cercanos a la línea del frente en el este de Ucrania siguen siendo altas. Muchas personas viven con el riesgo constante de la violencia desde 2014, y la pandemia de COVID-19 ha provocado una tensión adicional.

El impacto en su salud mental ha sido severo, pero buscar atención puede ser difícil: los servicios de salud mental permanecen centralizados y concentrados en las áreas urbanas, lo que dificulta el acceso a ellos.

Ahora, Médicos Sin Fronteras (MSF) y otras organizaciones capacitan a los equipos médicos y de enfermería en la comunidad para que brinden la atención de salud mental básica que las y los pacientes necesitan tan desesperadamente.

Es fácil olvidar el impacto psicológico de un conflicto que ha durado mucho tiempo. Para las personas que todavía lo viven, el trauma -tanto de los combates iniciales como de la amenaza constante de explosiones, disparos, bombardeos y minas terrestres-, es parte de la vida diaria.

“Mi hija estaba justo frente a mí, a diez metros de distancia. Estaba en la puerta. De repente, comenzaron los disparos. Solo recuerdo que me golpearon en la cabeza. Había humo por todas partes, las ventanas destrozadas. Me desperté [con] mi nieto abrazándome: 'Abuela, estamos vivos, estamos bien'. Eso fue todo, la gota que derramó el vaso. Soy una mujer fuerte pero en ese momento me rompí. No hay palabras para explicar ese sentimiento de miedo. La seguridad no existía en absoluto”, recuerda Tetiana Karadzheli, habitante de la aldea de Kamianka, en la región de Donetsk.

Nuestro personal de psicología, medicina y de enfermería que trabaja en el este de Ucrania ve a muchos pacientes que luchan contra la depresión, la ansiedad y otros trastornos comunes.

“Con mayor frecuencia se trata de estrés agudo y dolor por la pérdida de sus seres queridos y sus hogares. Además, los trastornos relacionados con la ansiedad están muy extendidos. Por ejemplo, insomnio. Conocemos múltiples casos en los que los abuelos presenciaron la muerte de sus nietos o en los que la gente perdió a casi todos los miembros de su familia”, dijo la psiquiatra de MSF, Tetiana Azarova.

Las personas que viven en pueblos y aldeas pequeñas a menudo no pueden permitirse viajar a las ciudades o pagar a proveedores de salud mental privados, incluso si pueden superar el estigma asociado con las enfermedades mentales y buscar tratamiento.

“En los pueblos, nadie suele prestar atención [a la salud mental]. Piensan que nada les ayudará y solo necesitan vivir y soportarlo”, dijo Natalia Khatsko, educadora de salud de MSF.

El proyecto de MSF en la región de Donetsk, en colaboración con el Ministerio de Salud y otros socios, brinda capacitación y supervisión al personal médico y de enfermería familiar para utilizar el mhGAP de la Organización Mundial de la Salud, se trata de un enfoque diseñado que permite al personal médico no especialistas y otros trabajadores y trabajadoras de la salud abordar algunos problemas mentales como necesidades de salud.

“Somos los primeros en el camino de todos: pacientes con COVID-19, pacientes con trastornos mentales. Siempre nos conocen primero”, dijo Halyna Mohylevska, médica familiar del pueblo de Chermalyk, en la región de Donetsk. “Es entonces cuando decidimos si podemos manejarlo nosotros mismos o derivar [al paciente] con un miembro del personal de psiquiatría o psicología, o recetar medicamentos”.

Oleksandr Vlasenko, director general del Centro de Atención Médica Familiar no. 1 en la ciudad de Kramatorsk, región de Donetsk, explicó: “Hay dos razones por las que las y los pacientes no quieren ver a un médico o médica [sobre problemas de salud mental]: 1) porque no entienden que el personal médico puede proporcionarles esa asistencia; o 2) porque el personal médico no no es capaz de brindar esta asistencia de manera calificada".

El personal médico y de enfermería familiar no han sido reconocidos hasta ahora como parte del sistema de salud mental, que en el pasado ha priorizado la atención centralizada y psiquiátrica, particularmente en las instituciones. La capacitación y el apoyo al equipo médico y de enfermería familiar es un ejemplo de los nuevos enfoques que MSF y otras organizaciones implementan para que las comunidades afectadas por el conflicto en el este de Ucrania dispongan de servicios de salud mental. Se necesita más apoyo y más programas como este para garantizar que las y los pacientes no sigan sufriendo en silencio. 

 

 

MSF ha trabajado en Ucrania desde 1999, sobre VIH / SIDA, tuberculosis en las prisiones, hepatitis C y brindamos asistencia médico humanitaria directa a las personas afectadas por el conflicto en el este de Ucrania. En la región de Donetsk, MSF apoya soluciones lideradas por la comunidad para mejorar el acceso a la atención sanitaria, además de trabajar en salud mental. MSF proporciona capacitación y supervisión al equipo médico y de enfermería en cuatro ambulatorios [centros de salud] y nueve FAP [puntos de salud de las aldeas].