Las personas huyen masivamente de los campos para desplazados en Goma, RDC

Desde MSF adaptamos nuestra respuesta de emergencia en Goma ante las salidas masivas de los campos para personas desplazadas

Esperance, de 30 años y madre de 5 hijos. Salió del campo para desplazados de Bulengo debido a los conflictos armados.
Esperance, de 30 años y madre de 5 hijos. Salió del campo de Bulengo. Hace un año ellay su familia huyeron de los enfrentamientos en Sake y se vieron obligados a ir al campo de Bulengo en Kimachini.© Daniel Buuma

Tras los combates y las órdenes de evacuación del grupo Movimiento 23 de Marzo/Alianza Fleuve Congo (M23/AFC), miles de personas han abandonado los campos para desplazados en Goma, República Democrática del Congo (RDC). Como respuesta a esta situación, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) adaptamos nuestro enfoque desplegando clínicas móviles para apoyar a las personas que están de nuevo en movimiento. Las numerosas personas que regresan a sus lugares de origen de los que habían huido anteriormente se enfrentan a condiciones inciertas y peligrosas.  

El paisaje de Goma, la capital de la provincia de Kivu Norte, ha cambiado drásticamente en apenas unas semanas. Antes de que el M23/AFC tomara la ciudad a finales de enero, Goma albergaba a unas 650,000 personas desplazadas, la mayoría vivía en asentamientos improvisados en las afueras de la ciudad, y albergaba a dos millones de residentes.  

 

Equipos de promoción de la salud de MSF visitan zonas remotas de Kivu del Norte con clínicas móviles.
Los equipos de MSF han organizado clínicas móviles en varias zonas remotas de Kivu del Norte para evaluar las necesidades y brindar apoyo a las personas desplazadas que han regresado a sus pueblos de origen desde los campos desplazados de Goma. República Democrática del Congo, 12 de febrero de 2025. © Daniel Buume

 

Algunos campos comenzaron a vaciarse a medida que los enfrentamientos se intensificaban a finales de enero, y prácticamente todos fueron abandonados después de que las nuevas autoridades de facto ordenaran a la gente regresar a sus lugares de origen. 

Aunque algunas personas desplazadas optaron por quedarse cerca de Goma, la mayoría se fue al norte o al oeste hacia territorios vecinos, sin saber qué les esperaba allí. En cuestión de días, aparecieron filas interminables de hombres, mujeres, niñas y niños en las carreteras, que llevaban lo poco que podían e iban a pie, en motocicleta o en minibús compartido. Algunos pacientes nos dijeron que a veces caminaban durante días sin comida ni agua.  

“Ante estos movimientos masivos, desplegamos equipos a lo largo de las rutas de regreso para evaluar las instalaciones médicas que se verían desbordadas por esta repentina afluencia de pacientes”, explica Anthony Kergosien, responsable de las actividades móviles de MSF en Goma.  

“En todas partes encontramos la misma realidad: instalaciones médicas que ya eran apenas funcionales antes de la crisis fueron abandonadas o, en el peor de los casos, destruidas o saqueadas. Ahora se espera que estas instalaciones puedan hacer frente a la situación, y existe el riesgo de que enfermedades como el cólera, el Mpox o el sarampión, presentes en los campos, se propaguen”, concluye. 

 

Los equipos de MSF han organizado clínicas móviles en varias localidades remotas de Kivu del Norte para evaluar las necesidades de la población y brindar apoyo a las personas desplazadas de los campamentos de Goma que han regresado a sus pueblos de origen.
Los equipos de MSF han organizado clínicas móviles en varias localidades remotas de Kivu del Norte para evaluar las necesidades de la población que regresó de los campos de desplazados. © Daniel Buume

 

A partir de las primeras evaluaciones, los equipos de MSF comenzaron a proporcionar equipos, medicamentos y personal a más centros de salud en los territorios de Nyiragongo y Masisi. Los equipos también instalaron clínicas móviles en zonas de difícil acceso para brindar atención médica gratuita a las personas que regresaban y a las que estaban de paso. 

 

Una necesidad urgente por mejorar las condiciones de las personas que regresan  

Una de las instalaciones que MSF apoya en esta respuesta de emergencia es el centro de salud de referencia de Sake, una pequeña ciudad situada a 25 kilómetros al oeste de Goma. 

Sake ha sido escenario de intensos enfrentamientos en los últimos años debido a su ubicación estratégica. La ciudad sirve como cruce de caminos crítico para las personas que viajan a la ciudad de Masisi, al oeste, a Kitchanga, al norte, y más al sur, a Minova y Kivu Sur.  

“Los habitantes vuelven a Sake y la ciudad es el único punto de cruce para quienes regresan al territorio Masisi o a Kivu Sur después de abandonar los campos de Goma”, explica Kergosien. “Por eso decidimos realizar reparaciones de emergencia en el centro de salud, que había resultado gravemente dañado durante los recientes combates. También reconstruimos la unidad de tratamiento del cólera, que actualmente trata a unos 20 pacientes al día. Ahora, en el centro de salud se realizan casi 200 consultas diarias, principalmente por infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas. Pero también estamos viendo casos de Mpox y a pacientes que buscan atención médica después de sufrir violencia sexual”.  

Desde Sake, nuestros equipos pusieron en marcha servicios médicos móviles y han apoyado a otros centros de salud a lo largo de las carreteras de montaña. El acceso a la atención médica gratuita es crucial para las personas que regresan de los campos de desplazados, que ahora se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, a menudo sin dinero, sin cosechas y, en algunos casos, sin siquiera herramientas para cultivarlas. 

“Hace una semana que estoy de vuelta en Kabati. Es un lugar tranquilo, pero el hambre es un problema real”, dice Bigirimana, que pasó dos años en el campo de Bulengo antes de regresar a casa. “Necesitamos medicamentos. La mayoría de nosotros estamos enfermos; hay muchos casos de diarrea, especialmente entre los niños y niñas”.  

 

Una madre y su bebé en una consulta de salud en el territorio de Masisi, República Democrática del Congo, el 12 de febrero de 2025.
Una madre y su bebé en una consulta de salud en el territorio de Masisi, República Democrática del Congo, el 12 de febrero de 2025. © Daniel Buuma

 

“Los riesgos asociados a la inseguridad alimentaria son graves”, afirma Kergosien. “Por eso reestablecimos varias unidades de nutrición terapéutica. Además, nos enfrentamos a la amenaza de epidemias que se han concentrado en los alrededores de Goma. Existe una necesidad urgente de mejorar las condiciones de vida y el acceso a los servicios esenciales en las zonas de retorno, así como de aumentar la ayuda humanitaria. Lamentablemente, muy pocas organizaciones operan actualmente en estas zonas”. 

Al 26 de febrero, nuestros equipos móviles de emergencia brindaban apoyo a los centros de salud en las zonas remotas de Buhumba, Kilolirwe, Sake, Kingi, Luhonga y Makombo.  

Paralelamente a estas actividades, seguimos proporcionando atención en varios centros de salud y hospitales de Kivu Norte, así como a las personas heridas en los hospitales de Kyeshero y Virunga. También brindamos apoyo en varios centros de Goma con atención médica básica, tratamiento de la desnutrición y el cólera, y atención a sobrevivientes de violencia sexual.  

 

Los equipos de MSF trasladan suministros para apoyar la respuesta de emergencia. República Democrática del Congo, 12 de febrero de 2025.
Los equipos de MSF trasladan suministros para apoyar la respuesta de emergencia en las clínicas móviles. República Democrática del Congo, 12 de febrero de 2025. © Daniel Buuma
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