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Como promotores de salud, una parte de nuestro trabajo es ir a la comunidad y brindar a las personas la información que necesitan para reconocer los síntomas, buscar tratamiento y tomamos medidas de prevención.

KATHERINE MEZIEPROMOTORA DE SALUD
28.12.2021
En el Estado de Ebonyi, el equipo de promoción de la salud de Médicos Sin Fronteras (MSF) está creando conciencia sobre la fiebre de Lassa, una fiebre hemorrágica viral que, si no se trata, puede ser mortal. El trabajo no termina ahí, y en esta entrada de blog, nuestra compañera Katherine Mezie explica por qué.
 

 “¿Katherine?” 

Miro a una joven mujer que acaba de detenerme en el centro comercial. No reconozco su rostro del todo. Al ver mi confusión me sonríe y dice “¡Fiebre de Lassa!”
 
De pronto supe exactamente quién es, y me alegré mucho de verla.
 

Fiebre de Lassa en Ebonyi 

Soy parte del equipo de promoción de la salud del proyecto de MSF para atender la fiebre de Lassa en el Estado de Ebonyi, Nigeria. Es una fiebre hemorrágica viral endémica en esta área. En 2018, hubo un brote a gran escala que llevo a MSF a comenzar el proyecto.
 
El virus puede ser transmitido de ratas a humanos, o entre personas. Pero los síntomas graves son aterradores y por lo general los confunden con algo sobrenatural. Las personas a veces piensan que es un castigo por sus malas acciones o una maldición.
 
Médicos Sin Fronteras gestiona actualmente el centro de tratamiento de fiebre de Lassa en el hospital local. Pero como equipo de promoción de la salud, descubrimos que las personas aún no tienen información precisa sobre la enfermedad y existen muchos mitos alrededor de ella.
 

Descontaminación

La primera vez que conocí a la mujer fue cuando llegamos a su casa para hacer la descontaminación. Su esposo había sido ingresado a la unidad del hospital enfocada al tratamiento del virus de la fiebre de Lassa. Él estaba realmente en una condición crítica. Normalmente, a un amigo o familiar se le permite quedarse con las y los pacientes como cuidador, pero esta mujer necesitaba cuidar a su bebé de dos meses, por lo que no pudo.  
 
Todo era caótico para ella. Tenía miedo de que su esposo no sobreviviera y sentía que era culpa suya por no insistir en que fueran directamente al hospital en lugar de probar primero varias farmacias de medicamentos locales. Cuando llegamos a la casa, ella estaba llorando, el bebé lloraba, todos lloraban.
 

Hablando del tema

Mi primer trabajo fue tranquilizarla. Sabía por experiencia que alguien que está tan angustiado no puede absorber ni dar información. Estaba realmente asustada de que si sus vecinos se enteraban de que su esposo tenía fiebre de Lassa, todos y todas la rechazarían por completo. 
 
El estigma relacionado con la fiebre de Lassa es un problema real. Hemos conocido a personas que han perdido sus trabajos, cuyos hijos e hijas quedan fuera de la escuela y familias que son expulsadas de sus comunidades hasta que puedan demostrar que no son contagiosos. La pérdida de ingresos y el impacto psicológico pueden ser devastadores.
  
Pero mientras hablábamos, el equipo de salud ambiental se colocaba todo su equipo de protección personal: mascarilla, gafas, traje, botas y guantes. La descontaminación significa rociar toda la casa con una solución de cloro al 0.05%, así como la ropa y todo lo demás, para reducir el riesgo de que otros miembros de la familia contraigan la enfermedad. Intentamos ser discretos, pero no es un proceso muy discreto.
 
 
 
 
Las y los vecinos comienzan a realizar preguntas. Nosotros no hablamos de nuestras y nuestros pacientes, pero pudimos discutir los hechos de la enfermedad, los temores de las personas y cómo pueden prevenirlo. La población nos dice que había una pequeña infestación de ratas y juntos empezamos a pensar como erradicarlas.
 
A medida que hablamos más, la conversación cambió. No se trataba solo del problema de las ratas. Las personas también querían ofrecer apoya a la mujer, tal vez alguien podría cuidar a su bebé para que ella pudiera ir al hospital. Cuando terminamos la descontaminación, el riesgo de infección era mucho menor; las personas tenían información precisa y algunas ideas practicas sobre lo que podían hacer; y la mujer misma parecía mucho más tranquila. 
 

Cuidados posteriores y divulgación

Como personal de promoción de la salud, una parte de nuestro trabajo es ir a las comunidades y brindar a las personas la información que necesitan para reconocer los síntomas, buscar tratamiento y tomar medidas de prevención. Para esto realizamos sesiones informativas en escuelas, iglesias o mercados.  
 
Pero también apoyamos a las familias afectadas por la enfermedad. Si no se trata, la fiebre de Lassa puede poner en peligro la vida y hay mucha ansiedad y miedo de por medio. Informamos a las familias en el hospital, ayudamos mientras se descontaminan sus casas y hacemos un seguimiento de las y los pacientes que se han recuperado. Si hay indicios de que se está estigmatizando a las personas, podemos ir a las comunidades para abordarlo.
 

Un año después

En el centro comercial, la mujer volvió a agradecerme por todo lo que hicimos. Luego de la descontaminación, hablé con ella varias veces en los días difíciles mientras su esposo aún estaba en el hospital. Pero eso fue hace un año. Ahora, él está completamente recuperado y me lo presentó oficialmente, y su hija ahora es una niña pequeña y se está metiendo en muchas travesuras.  
 
Cuando nos despedimos, me sentí muy bien con todo el encuentro. Sabemos que todavía hay más trabajo por hacer para crear conciencia en la comunidad, pero esta pareja parecía sana y feliz y me hizo sentir que estábamos marcando una diferencia real en la vida de las personas. 
 
Sonreí durante el resto de mis compras y es posible que haya gastado más de lo previsto.