Crisis fronteriza entre Polonia-Bielorrusia: “No queremos que las personas mueran en el bosque”

Las personas en movimiento siguen atrapadas en una región fronteriza boscosa, con necesidades atención y asistencia médica, y se enfrentan a temperaturas bajo cero. A principios de 2022, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) tomamos la difícil decisión de retirarnos de la zona fronteriza polaca, después de que las autoridades bloquearan durante meses el acceso a la zona restringida.

Las personas en movimiento siguen atrapadas en una región fronteriza boscosa, con necesidades atención y asistencia médica, y se enfrentan a temperaturas bajo cero. A principios de 2022, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) tomamos la difícil decisión de retirarnos de la zona fronteriza polaca, después de que las autoridades bloquearan durante meses el acceso a la zona restringida. 

Al menos 21 personas perdieron la vida en su intento por cruzar la frontera de Bielorrusia a Polonia en 2021. Hoy, las personas continúan enfrentando temperaturas bajo cero sin alimentos, agua, refugio, ropa abrigadora o acceso a la atención médica. Mientras continúen las políticas de la Unión Europea (UE) y el acceso restringido para que las organizaciones ofrezcan apoyo a las y los migrantes, más personas están en riesgo de morir en estas duras condiciones. 

A continuación compartimos las preocupaciones de quienes siguen ayudando a las personas más vulnerables que se esconden en el bosque bajo condiciones extremas. 

 

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que comenzó la situación en la frontera? 

“El mayor cambio fue cuando las personas comenzaron a venir a nuestro vecindario. Al principio solo oíamos sobre las personas que cruzaban la frontera y veíamos fotos, porque las personas no podían pasar por nuestra zona porque hay pantanos por todas partes. Pero temo que hay algunos cuerpos en esos pantanos”, dice Zosia*, residente de un pueblo en la región fronteriza. 

“Entonces se estableció el estado de emergencia. Vivo fuera de la zona del estado de emergencia, pero cerca del área, por lo que he cruzado la zona muchas veces. Pero para mis amigos que viven dentro de la zona creo que es mucho más difícil, porque se encuentran con soldados armados todo el tiempo. Los niños y niñas están asustados frecuentemente”, dice Zosia*.

 

 

“Nuestra vida ha cambiado de muchas maneras: noches inquietas, tensión nerviosa, temor de que ayudar a las personas refugiadas sea visto como una participación en el tráfico y trata de personas. Miedo a que los círculos de derecha puedan vengarse de quienes brindan ayuda”, dice Marek*, residente de un pueblo en la zona restringida. 

“Se ha restringido la libertad de movimiento y la actividad turística normal es imposible. A pesar de todo, nos hemos acercado a nuestra familia inmediata. Hablamos mucho sobre eso, tengo mucha ira por ello, me agobio con mis propios pensamientos, pero tengo el apoyo de mi esposa, y nuestro hijo mayor viene a casa con más frecuencia”, dice Marek. 

 

¿Ha encontrado problemas al ayudar a las personas en movimiento? 

“Estaba ayudando a un grupo de personas que estaba en malas condiciones y llamamos a una ambulancia. Sabíamos que la ambulancia vendría con los guardias fronterizos, pero nos era imposible para nosotros dejar a esas personas solas [sin atención médica], conociendo la actitud de los guardias fronterizos hacia la población migrante”, afirma Zosia. 

“Un grupo vino, eran guardias fronterizos, pero no tenían insignia o los letreros estaban escondidos y nos empezaron a amenazar. Decían que estábamos allí ilegalmente, que éramos contrabandistas. También eran muy hostiles hacia las personas refugiadas. Nos sentimos como si estuviéramos en una trampa. Teníamos miedo. No por nosotros mismos, sino por estas personas; que serían empujadas al bosque de nuevo”. 

 

Han distribuido artículos vitales a las personas en movimiento. ¿Las personas en tu comunidad apoyan esto? 

“Las personas en mi pueblo saben lo que estamos haciendo, la información pasa de boca en boca. No hablamos sobre ello y puedo imaginar lo que piensan al respecto. Pero, por otro lado, hemos tenido apoyo increíble de nuestras amistades, y muchos vinieron aquí para ayudarnos”, dice Zosia.  

“Van al bosque con nosotros, entregando cosas a las personas que están atrapadas allí. Esto es muy importante para mí, cuando voy al bosque siento que no estoy sola”, dice.

 

 

¿Las personas en los pueblos dentro de la zona restringida reciben apoyo psicológico para hacer frente a esta situación? 

“Sé de varias personas que han quedado traumatizadas al ver a familias escondidas en los arbustos, al verlas capturadas por los guardias fronterizos y luego descubrir que las habían llevado detrás de las alambradas nuevamente”, dice Marek.  

“Las personas que trabajan en cooperación con Grupa Granica (Grupo Fronterizo) tienen acceso a asistencia psicológica gratuita. El Grupo Fronterizo ayuda a las y los voluntarios de la zona. Sin ellos y ellas, la situación sería muy difícil,” dice. 

 

¿Qué crees que es necesario hacer? 

“Lo más importante es que el gobierno detenga las devoluciones. Y necesitamos que el gobierno cambie la ley y despierte”, dice Zosia. 

“La comunidad una vez más vuelve a dividirse entre quienes están contentos con los servicios que defienden la frontera y quienes no pueden permanecer indiferentes,” dice Sylwia*, residente de un pueblo en la zona restringida. “A los militares les gustaría que nadie hablara sobre eso y que todos se sentaran en silencio y pretendieran no ver”.

“Necesitamos una decisión del gobierno y de los guardias fronterizos que permita brindar asistencia (médica y legal) a quienes la necesitan, de acuerdo con los estándares civilizados y con respeto a los derechos humanos. También queremos el fin de las restricciones de movimiento para la población local y el fin de la militarización extrema en la zona fronteriza,” dice Marek.

 

 

“No queremos que las personas mueran en el bosque. No queremos que mueran detrás de nuestra valla. Queremos ayudar a las personas necesitadas sin importar de dónde sean. Hemos sido educados con ciertos valores que nos llevan a ayudar a las personas necesitadas,” dice Marek. 

“Necesitamos un corredor humanitario, necesitamos apoyo para informar a las personas en casa y en todo el mundo sobre lo que realmente está pasando”, dice Sylwia. “Las personas en el poder y quienes dan órdenes deben ver a los migrantes como personas y darles dignidad y respeto, como personas en necesidad”. 

 

*Los nombres fueron modificados para proteger la identidad de las personas. 

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