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07.10.2020

En un movimiento histórico, India y Sudáfrica solicitaron el 2 de octubre a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que permitiera a todos los países optar por no conceder ni hacer cumplir las patentes ni otras medidas de propiedad intelectual para medicamentos, vacunas, pruebas de diagnósticos y otras tecnologías para la COVID-19 mientras dure la pandemia, y hasta que se logre alcanzar una inmunidad de grupo a nivel mundial. Este audaz paso es similar a los esfuerzos que hicieron estos dos gobiernos hace casi 20 años, cuando encabezaron el uso de medicamentos genéricos asequibles contra el VIH/Sida y, si se aprueba, podría marcar un punto de inflexión en la respuesta de los países a la pandemia.

Ante la actual emergencia mundial, Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a todos los gobiernos que respalden esta solicitud de exención en la OMC, cuyo Consejo de los ADPIC (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio) se reunirá el 15 de octubre para comenzar a construir consenso sobre el tema.

"Una pandemia no es un momento para seguir haciendo negocios como de costumbre, y no hay lugar para patentes o ganancias corporativas mientras el mundo se enfrenta a la amenaza de la COVID-19", afirma Leena Menghaney, directora de la Campaña de Acceso de MSF en el sur de Asia. "Durante la pandemia, los proveedores de tratamiento y los gobiernos han tenido que hacer frente a las barreras de propiedad intelectual de productos esenciales como mascarillas, válvulas de ventilación y reactivos para pruebas. Con esta audaz acción, India y Sudáfrica han demostrado que los gobiernos quieren volver a tener un rol decisivo en garantizar que todas las personas puedan tener acceso a los productos médicos, medicamentos y vacunas necesarias para la COVID-19, y salvar el máximo de vidas humanas”.

Los países miembros de la OMC pueden solicitar una exención de ciertas obligaciones de los tratados de la OMC en circunstancias excepcionales. Si los miembros están de acuerdo con la exención, los países pueden optar por no conceder o hacer valer la propiedad intelectual (patentes, diseños industriales, derechos de autor y secretos comerciales) relacionada con todos los productos y tecnologías médicas de COVID-19. 

Hasta ahora, las corporaciones farmacéuticas y otros fabricantes de productos necesarios para hacer frente a la COVID-19 no han mostrado ninguna disposición de adoptar un enfoque diferente durante la pandemia para garantizar el amplio acceso a los productos necesarios. Gilead, el titular de la patente del remdesivir, el único medicamento aprobado hasta ahora específicamente para tratar a la COVID-19, lo ha autorizado de una manera que excluye a casi la mitad de la población mundial de beneficiarse de la competencia de genéricos que reducen los precios del medicamento.

En junio de 2020, Gilead anunció que el remdesivir tendría un precio de 2,340 dólares estadounidenses por un curso de tratamiento de cinco días en la mayoría de los países. Esto a pesar de que la corporación recibió más de 70 millones de dólares en fondos públicos para desarrollarlo, y que una investigación sobre el precio muestre que se puede fabricar por menos de 9 dólares por curso de tratamiento. Mientras tanto, la escasez de remdesivir se ha generalizado a nivel mundial.

Además, los medicamentos biológicos emergentes, incluidos los anticuerpos monoclonales antivirales de nuevo uso y los nuevos anticuerpos monoclonales que actualmente se encuentran en ensayos clínicos de COVID-19, están protegidos por patentes en muchos países en desarrollo como el Brasil, Sudáfrica, India, Indonesia, China y Malasia. Esto significa que, si estas terapias muestran una clara eficacia clara, la producción y el suministro por parte de múltiples fabricantes en diferentes países se bloquearían a menos que los gobiernos tomen medidas tempranas para eliminar tales barreras.

Por otra parte, se ha registrado un número sorprendente de patentes para las vacunas COVID-19 en desarrollo, incluidas más de 100 para la tecnología de la plataforma de ARNm que está siendo utilizada por Moderna para desarrollar una vacuna. A pesar de que grupos de presión farmacéuticos afirman que las patentes son un problema menor para el acceso a las vacunas, MSF ha documentado el efecto demoledor de las patentes en obstaculizar la introducción de vacunas asequibles en los países en desarrollo, tomando como ejemplo las vacunas contra la neumonía y el virus del papiloma humano.

"Instamos a todos los gobiernos a que apoyen esta medida que salva vidas en India y Sudáfrica para asegurar que se dé prioridad a las vidas humanas y que los países puedan hacer frente a esta pandemia ampliando  con todas las herramientas médicas existentes", asevera Candice Sehoma, responsable de Asuntos Humanitarios de la Campaña de MSF en Sudáfrica. “Nadie puede permitir que las corporaciones que han sido apoyadas con miles de millones de fondos públicos para financiar la investigación simplemente persigan sus intereses comerciales sin tener en cuenta las necesidades globales de la COVID-19. Esta pandemia no terminará hasta que termine para todos".