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17.01.2022
En el Mediterráneo Central, las personas sobrevivientes a bordo del Geo Barents alzan la voz sobre la violencia que han experimentado y atestiguado en sus trayectos. 
 
En diciembre de 2021 el Geo Barents, la embarcación de búsqueda y rescate de Médicos Sin Fronteras (MSF), salvó a 558 personas que viajaban a bordo de botes en peligro en el Mediterráneo Central, en 8 operaciones de rescate. 
 
Muchas de estas personas no solo tuvieron que sobrevivir al mar, sino también a la severa violencia sufrida en sus países de origen, durante sus viajes y en Libia, de donde habían huido. 
 
Había muchas personas que abordaron el Geo Barents con heridas físicas que eran visiblemente recientes, incluyendo huesos fracturados. Este tipo de heridas requerían un manejo urgente del dolor, lo que puede ser desafiante en el hacinado barco. 
 
La mayoría dijo a nuestros equipos médicos que esas heridas se habían producido  justo antes o durante el momento en que salieron de la costa de Libia. Otros tenían heridas más antiguas. Algunas personas dijeron que sus heridas fueron infligidas en Libia por guardias del centro de detención y grupos armados no estatales, y otras cuentan que ocurrieron a manos de la guardia costera de Libia durante intercepciones en el mar. 
 
“Sufrí mucho en Libia”, dice Aissatou*, una mujer de 21 años de Camerún. “Cuando entré a Libia, no tenía cicatrices. Ahora, todo mi cuerpo está cubierto de cicatrices”. 
 
Aissatou tiene una larga cicatriz en su pecho, un recuerdo de cuando fue apuñalada al intentar escapar de la prisión en Libia. “Era una prisión para mujeres, por lo que los guardias siempre violaban a las niñas. No nos alimentaron bien. No teníamos ropa; vivíamos en la tierra. Cada vez que tratábamos de escapar, llamaban a las [pandillas] para que vinieran y nos azotaran… nos golpeaban con sus Kalashnikovs”. 
 
Un día, muchas de las mujeres, incluida Aissatou, lograron salir corriendo de la prisión. “Cuando los guardias vieron que las niñas se escapaban, tomaron todo lo que pudieron – fierro [barras], armas – para golpearnos. Fue allí cuando un guardia me apuñaló en el pecho. Me apuñalo con un tubo de metal”, dice. “Muchas niñas fueron heridas, pero corrimos de todas formas. Mi ropa estaba empapada de sangre. Le pedí a las personas en la calle que me escondieran”. 
 
 
 
 
Otro hombre habla de la violencia que experimentó en el centro de detención de Abu Issa en Zawiyah, a unos 50 km de Tripoli, donde estuvo recluido por más de un año. “Nos golpeaban todas las mañanas… a veces me golpeaban con sus armas, con tubos de madera o de metal, electricidad, todo. Sufrí muchas lesiones”. 
 
“Las personas nos contaron que fueron golpeadas o apuñaladas, con palos de madera o metal”, dice Stefanie Hofstetter, líder del equipo médico de MSF. “Otras reportaron haber sido golpeadas con armas de fuego. También vimos personas con más heridas pequeñas en todo el cuerpo: cuando les preguntamos por esas heridas, usualmente nos decían que les habían quemado con agua caliente o que les habían echado plástico derretido sobre la piel”. 
 
Hofsetetter explica que los equipos médicos de los barcos de búsqueda y rescate en el Mediterráneo Central han estado tratando a las personas rescatadas con este tipo de heridas por años. La situación no ha cambiado: la violencia siempre ocurre. La única cosa que cambia es cómo es infligida la violencia a las personas”. 
 

Soportando el horror en silencio 

Muchas personas sobrevivientes rescatadas por el Geo Barents en diciembre de 2021 revelaron haber experimentado o atestiguado violencia sexual – tanto en Libia como en sus países de origen – incluso sexo transaccional, prostitución forzada, violación, matrimonio forzado, trata y mutilación genital femenina. Muchas personas habían experimentado este abuso durante un largo periodo de tiempo. 
 
Aissatou fue una de las personas que sufrió violencia sexual mientras los traficantes la retenían en grandes almacenes cerca del mar, antes de entrar en los barcos que salían de Libia. “Los contrabandistas, nos violan en el campo (bodegas). Si te rehúsas, te pondrán la espada… no tienes otra opción”.  
 
Ahmed*, de 17 años, originario de un país de África Subsahariana, fue testigo de una violación mientras estaba en la prisión de Libia. “Muchas personas sufren… para las mujeres es difícil. Los hombres libios tomarán a una mujer [de la prisión]; ella regresará enferma, sin asistencia médica”. 
 
Ahmed dice que en Libia era imposible para las personas sobrevivientes denunciar estas horribles experiencias o pedir ayuda por temor a represalias: “Si hablas, te matan a ti o a la mujer”. 
 
Aissatou está de acuerdo: “Sufrimos muchas cosas, pero no hablamos [en Libia]. ¿Ante quién nos quejaríamos? No hay ley. Solo puedes orar a Dios para que si te metes en el agua, alguien te salve”. 
 

La oportunidad de hablar 

Para las personas sobrevivientes que han experimentado largos periodos de miedo y estrés asociados a la violencia severa, el equipo médico de MSF en el Geo Barents se enfoca en el apoyo básico a la salud mental que empieza por brindarles una sensación de seguridad y dignidad.  
 
La psicóloga Hager Saadallah dice que la oportunidad de que las personas sobrevivientes hablen con un profesional médico y que reconozcan sus experiencias es, a menudo, una de las cosas más significativas que el equipo puede ofrecer. “Lo que las personas necesitan en este punto, ya que todavía están en movimiento, es simplemente tener la posibilidad de hablar sobre lo que han atravesado”. dice. “Poder hablar, y tener a alguien que escuche, es completamente normal para ti o para mí. Pero es algo a lo que, a menudo, las personas sobrevivientes no tienen acceso”. 
 
La partera del Geo Barents, Kira Smith, dice que esta oportunidad es especialmente importante para quienes han experimentado violencia sexual. “A menudo, cuando hablo con una de las personas sobrevivientes, es la primera vez que hablan con alguien – especialmente con un profesional – sobre lo que les sucedió,” dice Smith. “Mi objetivo es hacerles sentir seguras y valoradas, y hacerles saber que no es su culpa. Eso sienta las bases de lo que deben esperar y sentir que merecen de los proveedores de atención en el futuro”. 
 
“Si bien hay mucho que no podemos hacer por las personas en el corto tiempo en el barco, merecen ser escuchadas y ser tratadas con dignidad”.
 
*Los nombres han sido modificados. 
 
 
 
 
MSF ha llevado a cabo actividades de búsqueda y rescate (SAR) en el Mediterráneo Central desde 2015, trabajando en ocho barcos diferentes (solos o en asociación con otras ONG). Nuestros equipos han salvado las vidas de más de 80,000 personas. Desde el lanzamiento de las operaciones de búsqueda y rescate a bordo del Geo Barents en mayo de 2021, MSF ha rescatado a 1,903 personas y recuperado los cuerpos de 10 personas que murieron. 
 
Entre el 17 y 24 de diciembre de 2021, los equipos de MSF a bordo del Geo Barents rescataron a 558 personas, de botes en peligro, en ocho operaciones de rescate en las regiones de búsqueda y rescate de Libia y Malta. Entre las personas sobrevivientes, 35 eran mujeres, dos de ellas embarazadas, y 174 eran menores de edad, de los cuales 143 no estaban acompañados.