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13.12.2021

Las personas usuarias de drogas se encuentran entre los grupos de la población más vulnerables y están expuestas a una serie de graves problemas de salud. Sin embargo, también se encuentran entre los que menos acceso tienen a los servicios de prevención, atención y tratamiento como consecuencia del estigma, la discriminación y el acoso generalizado, a menudo relacionados con la criminalización del consumo de drogas. En Mozambique, las personas usuarias de drogas  temen ser arrestadas por llevar accesorios de drogas y que acaban compartiendo o incluso alquilando agujas para inyectarse. 

Para brindarles una atención médica y preventiva muy necesaria, Médicos Sin Fronteras (MSF) se asoció con UNIDOS, una organización comunitaria local que trabaja con personas que consumen drogas, para iniciar servicios de reducción de daños en el barrio marginado de Maputo en Mafalala.

¿Qué es la reducción de daños?

Es un conjunto de políticas, programas, servicios y acciones que tienen como objetivo reducir el daño causado por el uso de drogas. Esto incluye un programa de intercambio de agujas, terapia de sustitución de opioides (con metadona) y tratamiento de sobredosis (con naloxona). Los programas de reducción de daños son recomendados por los organismos sanitarios internacionales de la OMS, ONUSIDA y UNODD, ya que reducen los daños relacionados con el consumo de drogas inyectables y han demostrado reducir la propagación del VIH y la hepatitis viral entre las personas que se inyectan drogas.

Brindar atención médica a las personas usuarias de drogas es una medida importante en la lucha contra el VIH, la hepatitis C y otras enfermedades de transmisión sanguínea en Mozambique. El país tiene una de las tasas de infección por VIH más altas del mundo (13,8% de la población) y es particularmente alta entre las personas usuarias de drogas. El 41% de usuarios de drogas inyectables que acudieron a MSF para recibir atención dieron positivo en la prueba del VIH y el 27% dio positivo en la prueba de hepatitis viral. La prevención de la propagación de las enfermedades de transmisión sanguínea entre las personas usuarias de drogas beneficia a toda la comunidad, al reducir la exposición.

Té, kits de inyección seguros y pruebas de VIH: servicios específicos para necesidades específicas

Las personas usuarias drogas a menudo evitan buscar atención médica. Por ello, MSF y UNIDOS decidieron ofrecer servicios que se adaptaran a sus necesidades específicas. El Centro Comunitario para Personas que Usan Drogas abrió sus puertas en mayo de 2018. Este centro de acogida es un primer punto de contacto de los servicios de salud de las personas usuarias de drogas. Proporciona pruebas de detección del VIH y otras enfermedades, y garantiza que quienes la necesitan reciban atención médica para afecciones como VIH, hepatitis B y C, la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual. Las personas que acuden al centro pueden recibir asesoramiento y apoyo psicosocial, así como tratamiento, por parte del personal de enfermería, para lesiones menores. Para muchas personas, el centro ofrece un entorno seguro y libre de estrés donde pueden ducharse, lavar su ropa, descansar y relajarse con una taza de té.

Para llegar a las personas usuarias de drogas, los equipos de MSF/UNIDOS trabajan junto a compañeros de acompañamiento entre pares (capacitados por antiguas personas usuarias de drogas, o que aún las usan) en los puntos críticos, donde se consume heroína. Allí, hablan con la población sobre las prácticas seguras de inyección y el comportamiento sexual, y los servicios disponibles en el centro de acogida. También ofrecen pruebas de VIH y hepatitis C, y distribuyen y recolectan jeringas. Este enfoque de proximidad les permite un mayor acceso a las personas usuarias de drogas, incluyendo aquellas que de otro modo no visitarían los centros de salud habituales o incluso el centro de acogida.

La sobredosis de opioides es una de las principales causas de muerte entre las personas que se inyectan drogas en todo el mundo. Muchas personas que acuden al centro de acogida de Mafalala cuentan a MSF sobre sus amigas y amigos que han muerto por probables sobredosis. En respuesta, MSF ha capacitado a miembros de la comunidad para reconocer una sobredosis y cómo administrar naloxona, un medicamento que salva vidas y que se usa para revertir los efectos de los opioides.

 

 

Un proyecto de la comunidad para la comunidad

La naturaleza de las actividades del centro de acogida era nueva para la comunidad local. Por ello, era importante involucrarles desde el principio en la gestión del proyecto para garantizar su aceptación y comprensión. Se creó un comité directivo, formado por líderes comunitarios formales e informales, personas influyentes del barrio y, lo que es más importante, personas que consumen drogas, para ayudar a orientar la gestión del centro de acogida y representar la perspectiva de la comunidad. El comité ayuda a abordar las preocupaciones, transmitir recomendaciones y promover la comprensión pública de las actividades de reducción de daños.

Abordar las necesidades sanitarias esenciales

El proyecto Mafalala fue el primero en poner a prueba un programa completo de reducción de daños en Mozambique. La combinación de reducción de daños y servicios sanitarios constituyó un modelo de atención completamente nuevo, basado en las necesidades de las personas que utilizan los servicios.
 
El proyecto piloto de MSF/UNIDOS en Mafalala demostró que es posible atender las necesidades de las personas que consumen drogas e implementar actividades efectivas de reducción de daños en un entorno con recursos limitados. Los resultados de sus actividades han demostrado importantes beneficios potenciales para la salud pública. 
 
Proteger a las personas que usuarias de drogas drogas de los daños y proporcionarles atención responde a sus necesidades, y también es esencial para combatir la propagación del VIH, la hepatitis C y otras enfermedades de transmisión sanguínea.