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17.12.2021
Una epidemia de cólera azota Mulongo, en el oeste de la República Democrática del Congo (RDC), desde octubre de 2021. Hasta ahora, más de 1,400 personas se han contagiado de la enfermedad, que se ha extendido a través de 17 de las 24 áreas sanitarias en Mulongo, una zona rural del territorio de Malemba Nkulu en la provincia de Haut-Lomami.
 
El cólera es una enfermedad bacteriana que se transmite a través del agua contaminada. En la mayoría de pacientes, causa diarrea severa y deshidratación, pero sin tratamiento puede ser mortal. Se sabe que nueve personas murieron en este brote, cuya tasa de letalidad se estima en un 0,6%, incluyendo las muertes en la comunidad.
 
"Llegué casi muerto", dice Rigo. "Tenía vómito y diarrea. Pensamos que nuestra familia había sido envenenada, no sabíamos que era cólera. Hace dos días, comencé a sentirme mejor y mi condición ha mejorado lentamente desde que llegué al hospital. Mi hijo fue dado de alta de aquí esta mañana".
 
Con solo 33 años, Rigo parece un hombre mayor. Su delgado cuerpo está acurrucado en una cama improvisada en el vestíbulo del centro de tratamiento de cólera de Mulongo. Tiene los ojos hundidos y el cuerpo debilitado por la deshidratación. Tanto él como su hijo contrajeron la enfermedad.
 
En respuesta a la epidemia, un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) ha establecido un centro de tratamiento de cólera de 34 camas en el complejo hospitalario de Kabamba, actual epicentro de la epidemia. MSF también ha instalado dos unidades de tratamiento del cólera con nueve y seis camas en las áreas de salud de Ngoya y Bukena.
 
 

Respuesta insuficiente ante las múltiples necesidades

Mulongo no ha experimentado casos de cólera de esta escala desde 2017. Actualmente, las autoridades locales están desbordadas y carecen de la capacidad técnica y logística para hacer frente al brote. La falta de respuesta de otras organizaciones es otro reto.
 
“MSF no puede hacer todo solo”, dice el coordinador del proyecto de MSF Clément Shap. “Es fundamental que otras organizaciones y socios del Ministerio de Salud respondan en esta área a las múltiples necesidades de la población, sobre todo en materia de agua, higiene y saneamiento".
 
"Durante la temporada de sequía, estos pozos y ríos se secan y la población se ve obligada a depender del agua del río y del lago", dice el Dr. Grégoire Tshilongo, gestor de actividades médicas de MSF en Mulongo. "También está la temporada de lluvias con inundaciones a lo largo del río Congo y el lago Kabamba. Todos estos elementos son factores importantes en el brote de cólera en toda el área".
 
Los equipos de MSF brindan tratamiento a pacientes con cólera severo en el centro de tratamiento del cólera y en dos unidades de tratamiento del cólera y tratan a las personas con síntomas más leves en seis puntos de rehidratación oral instalados en la zona.
 
 
 
 
La respuesta de MSF se basa en el tratamiento de pacientes con síntomas de cólera y en la realización de actividades comunitarias para crear conciencia sobre cómo prevenir la enfermedad y detener su propagación. MSF ha instalado ocho puntos de cloración donde los hogares pueden recoger agua potable y los equipos desinfectan las casas y las letrinas de las y los pacientes para cortar la cadena de transmisión.
 
Los principales factores que han contribuido a la propagación del cólera en Mulongo incluyen la falta de acceso al agua potable, el saneamiento deficiente y la falta de letrinas, lo que significa que muchas personas defecan en el río o al aire libre.
 
 
MSF responde a los brotes de cólera en las provincias de Kwi#lu, Haut-Lomami, Kongo Central, Tanganica, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ituri, Bas-Uele y Maniema.