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06.10.2021
Al conocerse la noticia de que la farmacéutica francesa Sanofi abandonará su prometedora vacuna candidata de ARNm contra COVID-19, Médicos Sin Fronteras (MSF) instó a la farmacéutica a transferir la tecnología y los conocimientos técnicos de la vacuna al centro de transferencia de tecnología de las vacunas de ARN mensajero contra la COVID-19 gestionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Sudáfrica.
 
Desde que se anunció su creación  en abril de 2021, el centro de ARNm de la OMS no ha recibido ninguna transferencia de tecnología y ahora está recurriendo a intentar desarrollar desde cero su propia vacuna candidata de ARNm contra la COVID-19, un proceso largo e innecesariamente repetido. Esto ocurre a pesar de que existen dos vacunas de ARNm aprobadas y 13 candidatas en etapas avanzadas de desarrollo que podrían compartirse a través del centro con fabricantes de Sudáfrica y otros países de ingresos bajos y medios. Cualquier conocimiento sobre las vacunas de ARNm que sea compartido con el centro de la OMS podría ahorrar tiempo y ayudar en los esfuerzos de este centro de desarrollar una vacuna de ARNm segura y efectiva para los países de ingresos medios y bajos.
 
Sanofi anunció que no continuará con el desarrollo de su vacuna candidata de ARNm solo unas pocas horas después de publicar un comunicado de prensa en el que se anunciaron los resultados provisionales positivos del estudio de fase 1/2. Aunque aún están por llegar resultados más detallados, Sanofi dijo estar “feliz de ver estos resultados positivos” y que estos “confirman el potencial” de la plataforma. La decisión de abandonar su vacuna candidadata de ARNm contra COVID-19 se justificó porque el mercado de estas vacunas se encuentra dominado por sus competidores Pfizer-BioNTech y Moderna. Sanofi ha declarado que, en cambio, comenzará a desarrollar una vacuna contra la gripe utilizando esta misma plataforma de ARNm. 
 
 
La transferencia de la plataforma de ARNm de Sanofi al centro de la OMS podría impulsar y acelerar los esfuerzos de investigación y desarrollo (I+D) del centro al brindar acceso a los datos técnicos y clínicos generados por Sanofi hasta el momento. Además, Sanofi, como actor farmacéutico mundial, debería ayudar al centro a obtener acceso a los materiales de partida clave para el desarrollo y la producción de vacunas de ARNm. Si tiene éxito, el centro ayudaría a varios fabricantes capaces en países de ingresos bajos y medios a comenzar la producción de vacunas contra COVID-19 y otras basadas en ARNm para pandemias actuales y futuras. Esto permitiría que los países y regiones ya no dependan por completo de las vacunas producidas por otros países y, en el futuro, sus poblaciones podrían estar protegidas de enfermedades prevenibles mediante vacunas al mismo tiempo que las personas que viven en países de ingresos altos. 
 
Alain Alsalhani, farmacéutico de vacunas y de proyectos especiales de la Campaña de Acceso de MSF, declaró lo siguiente
 
“Es inconcebible que Sanofi permita que una prometedora candidata a vacuna acumule polvo en sus estantes simplemente porque no será lucrativo para ellos, cuando tienen la oportunidad de poner esta investigación al servicio de la vida transfiriendo sus conocimientos al centro de vacunas de ARNm de la OMS en Sudáfrica. Instamos a Sanofi a transferir su tecnología al centro de vacunas de ARNm de la OMS, para impulsar y acelerar sus esfuerzos hacia el desarrollo de una plataforma de ARNm para la producción de vacunas, no sólo para la COVID-19, sino también para otras enfermedades infecciosas, para que luego pueda ser transferida a fabricantes en los países de ingresos bajos y medios. Menos del uno por ciento de las entregas de vacunas de ARNm ha llegado a la mitad más pobre del mundo, mientras que los fabricantes dispuestos y capaces de los países de ingresos bajos y medios solicitan desesperadamente, en vano, el acceso a la tecnología y los conocimientos técnicos necesarios a las empresas farmacéuticas de los países de ingresos altos".
 
“Teniendo en cuenta la financiación pública que recibió Sanofi para su cartera de vacunas contra COVID-19, la corporación tiene la responsabilidad de garantizar que su vacuna de ARNm finalmente llegue a las personas. MSF también pide al gobierno francés, así como a otros gobiernos que financiaron la investigación de Sanofi, que presionen a la corporación para que tome una decisión racional y comparta esta tecnología en lugar de abandonarla".
 
 
MSF lanzó una campaña en septiembre de 2021 para presionar a Moderna y Pfizer-BioNTech a compartir su tecnología de vacuna de ARNm contra COVID-19 con el centro de la OMS, a fin de abordar la inequidad en las vacunas aumentando la producción local de vacunas de ARNm, reduciendo así la dependencia de las importaciones y las donaciones. Varios fabricantes del continente africano podrían producir una vacuna de ARNm si se proporcionara la transferencia de tecnología completa y el apoyo necesario. Dado que la tecnología de ARNm se puede adaptar para producir vacunas y tratamientos para otras enfermedades infecciosas, la fabricación sostenible en países de ingresos bajos y medios que utilizan esta tecnología puede ayudar a prevenir y controlar otras enfermedades y contribuir a la preparación de los países del continente africano para futuras pandemias. Para obtener más información, consulta el nuevo documento informativo de MSF. 
 
Para lograr el acceso global a la vacuna contra COVID-19:
 
Además de exigir que Pfizer-BioNTech y Moderna compartan la tecnología de la vacuna de ARNm, MSF insta a todos los gobiernos a que apoyen de forma financiera y política el centro de la OMS. Además, MSF hace un llamado a los gobiernos con suficientes dosis de vacunas contra COVID-19 a que redistribuyan inmediatamente las dosis excedentes al mecanismo COVAX y otros organismos regionales, e insta también a los gobiernos a apoyar la propuesta de exención de los ADPIC de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para renunciar a los monopolios de propiedad intelectual en todas las vacunas, pruebas, tratamientos y otras herramientas médicas para la COVID-19 durante la pandemia; y a utilizar todas las herramientas legales y políticas para facilitar la producción ininterrumpida y la diversidad en el suministro de herramientas médicas para hacer frente a la COVID-19.