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18.11.2021
Cada año, 25 millones de mujeres alrededor del mundo interrumpen sus embarazos con abortos inseguros y 22,800 de ellas mueren debido a las consecuencias. A pesar de estas cifras sombrías, el aborto no suele tratarse como el servicio de atención médica esencial que es. Nelly Staderini, partera de Médicos Sin Fronteras (MSF), analiza cómo MSF ha incorporado el aborto seguro en un paquete estándar de servicios de salud.
 
Las siguientes preguntas y respuestas fueron traducidas y adaptadas de una entrevista con Standerini en el podcast francés Programme B.
 

Siete millones de personas son hospitalizadas cada año debido a complicaciones derivadas de abortos inseguros. ¿Es un problema de salud pública brindar acceso al aborto en entornos humanitarios? 

Sí, absolutamente es un problema de salud pública, pero no es así como se suele presentar. MSF es testigo de las consecuencias de un aborto inseguro. He visto personas que han muerto intentando usar palos, alfileres o ganchos para interrumpir sus embarazos. Otras ingieren jabón o detergentes para ropa; algunas se envenenan con hierbas o con medicamentos que no deben usarse de esta manera. 
 
Trabajamos en contextos donde es muy común ver a estas mujeres llegar a los consultorios, pero también a las salas de emergencia. Tiene un impacto enorme en nuestro personal. Independientemente de la razón por la que las personas interrumpen un embarazo, las consecuencias médicas de un aborto inseguro son las mismas.
 

¿Cuál es la perspectiva actual sobre el aborto en MSF? ¿Han logrado educar al personal de MSF sobre que la atención del aborto debe basarse en la ética médica y las necesidades de la paciente? 

Sí, y es absolutamente extraordinario. Comenzamos a trabajar en el problema de la atención al aborto seguro de forma más constante en 2015. El aborto siempre ha ocurrido en los proyectos de MSF, pero a menudo de una manera bastante clandestina. Cuando hicimos un estudio en 2016, entrevistamos a las parteras de MSF y nos dimos cuenta de que brindaban atención al aborto, aunque no estuviera formalizado oficialmente en los protocolos médicos. Las solicitudes de aborto siempre estuvieron ahí y nuestro personal siempre trató de ayudar cuando podía. Pero queríamos brindar esta atención de forma mucho más intencional. 
 
Después de formalizar el protocolo médico y las políticas en 2015, decidimos presentar un taller de un día sobre reflexión sobre el aborto llamado Explorando Valores y Actitudes (EVA). Es extremadamente corto, pero tiene un impacto increíble en la conciencia de las personas sobre sus propios valores, su perspectiva sobre el aborto y las consecuencias que sus actitudes tienen sobre el acceso a la atención de las pacientes. 
 
También exploramos los valores de MSF como organización, y cómo sus valores personales pueden entrar en conflicto con los valores de MSF. Encontramos que hay muchos malentendidos; por ejemplo, las personas piensan que esta es una actividad peligrosa que puede tener un impacto perjudicial en la seguridad de la misión, del personal y de las pacientes.
 
Pero brindar este tipo de atención puede tener un impacto muy positivo, especialmente cuando la comunidad se involucra y compromete en las discusiones. De hecho, las personas cambian enormemente – no necesariamente desde un punto de vista individual sobre sí mismas o sobre lo que piensan del tema, porque puede ser un largo camino. Pero se dan cuenta del importante papel que todos desempeñamos como parte de MSF y realmente entienden que el hecho de que nosotros – de manera personal o como una organización – no deberíamos agregar una barrera más a las que ya enfrentan las mujeres cuando intentan buscar esta atención. 
 
Todavía me conmueve el taller que organizamos en Níger, en la frontera con Nigeria. Era un contexto muy hostil y delicado, con muchos grupos armados, lo que inevitablemente hizo que nuestro personal temiera brindar atención segura al aborto. Al día siguiente del taller, las y los integrantes del personal introdujeron en mi bolso pequeñas notas de agradecimiento y reconocimiento por el taller.
 
Fue muy conmovedor ver cómo, en un solo día, puedes tener tal impacto en la conciencia de las personas. Realmente ven que el aborto es un problema que nos rodea, que afecta a nuestras familias, y a nuestras comunidades.  Después del taller comentaron, “No seamos una barrera para la atención y vamos a abrirnos sobre este tema”. Este viaje personal es muy conmovedor. 
 
Muchas personas nos dicen que no estudiaron esto en la escuela, solo les dijeron fue que estaba prohibido. La forma en que hablamos del tema en el taller es, para muchas personas, un respiro de aire fresco. 
 
 
 

Poco a poco, el aborto ha ido encontrando su lugar entre los servicios médicos proporcionados en los proyectos de MSF y ahora se considera una necesidad médica. Pero en el tenso contexto de la guerra, desastres naturales o epidemias, ¿Cómo informa el personal sanitario a las pacientes que el aborto es una opción? 

Hacemos muchas cosas. En primer lugar, hablamos frecuentemente con la comunidad sobre nuestras actividades, esto es lo que llamamos promoción de la salud. Realmente trabajamos en el corazón de la comunidad y discutimos con las personas cuáles son sus problemas de salud y sus principales preocupaciones y qué atención podemos brindarles. 
 
Luego hablamos con las personas sobre los riesgos de mortalidad dentro de su comunidad y, por lo tanto, abordamos fácilmente el tema del aborto inseguro porque realmente es algo que existe en todas las sociedades. La salud sexual y reproductiva es algo que está sumamente integrado a nuestra atención, por eso, explicamos que el aborto seguro es un servicio que brindamos.  
 
Pero en cualquier caso, tan pronto como respondamos a una solicitud de aborto con una atención segura y confidencial, y esa persona tiene una experiencia positiva, la información se transmite de boca en boca. 
 

¿Cómo te aseguras de que se garantice la confidencialidad y de que la persona que se somete a un aborto no corra ningún riesgo? 

La cuestión de la confidencialidad es crucial. Es una de las razones por las que las mujeres están muy interesadas en el aborto autogestionado en casa cuando se les ofrece. Nos dicen que resultará más fácil encontrar el momento adecuado, el lugar adecuado y la persona que podrá apoyarlas si pueden autogestionar su aborto en casa. A veces, el entorno hospitalario no es muy acogedor para ellas.
 

La atención psicológica se describe a menudo como un componente esencial de la atención al aborto seguro; ¿tu experiencia apoya esta idea?

Creo que lo primero que hay que hacer es deconstruir esa narrativa. La atención de salud mental no es absolutamente necesaria, no corresponde a lo que todas las mujeres dicen, piden o necesitan. Creo que la idea de la atención de salud mental obligatoria tranquiliza mucho más al proveedor que a los pacientes.  
 
Lo que vemos hoy es que las mujeres que generalmente vienen a nuestras consultas y esperan todo el día a 40°C bajo el sol,  saben muy bien qué quieren, por lo que no están realmente sujetas a la ambigüedad o a la vacilación. En general, vienen después de una larga y complicada búsqueda de atención. Entonces, si las oímos, las escuchamos y les brindamos la atención que solicitan, no piden ningún apoyo psicológico.
 
La emoción más común que las personas expresan después de un aborto es el alivio. 
 

¿Hasta cuántas semanas de gestación MSF facilita el aborto? 

Ante todo, MSF avanza con el progreso de la ciencia, con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y con los protocolos que han sido establecidos después de haber realizado numerosos estudios sobre esta cuestión. 
 
Lo que es muy interesante cuando participamos en estas reuniones de expertos es que estas discusiones se basan en los hechos, resultados, avances, y por lo tanto evitamos por completo la politización de la cuestión. Hoy, tenemos un protocolo de medicamentos que es extremadamente efectivo y simple, ya sea de 8 semanas, 10 semanas, 12 semanas, incluso hasta 22 semanas, y, en función de cada caso, más allá. 
 
Por lo tanto, las preguntas que nos hacemos hoy en MSF giran en torno a la autogestión del aborto, en lugar de saber exactamente cuántas semanas de embarazo tiene una persona. Sí, cuanto más avanzado el embarazo, mayores pueden ser los riesgos. Pero si queremos reducir la mortalidad materna, debemos responder absolutamente a todas las solicitudes para poner fin a sus embarazos y brindarles la información que necesitan para hacerlo de forma segura.
 
 
Nelly Standerini ha trabajado con MSF por 10 años en muchos países, entre ellos Guinea, Camboya, Afganistán y Chad. Actualmente es asesora en salud sexual y reproductiva en la sede de MSF en Ginebra, Suiza.