Respuesta a la COVID-19: Informe de responsabilidad global – marzo a mayo de 2020

Este informe es el primero en una serie de informes de rendición de cuentas y resúmenes operativos que ofrecen información sobre la respuesta global de MSF a la COVID-19, destacando actividades y resultados, documentando los gastos y arrojando luz sobre los desafíos que enfrentan para acceder y suministrar a las comunidades medicamentos y suministros esenciales.

La pandemia por COVID-19 es una crisis de salud sin precedentes a una escala mundial. Desde principios de 2020, ha ejercido una enorme presión sobre los sistemas de salud, ha perturbado a las economías y paralizado gran parte de la vida social en muchos países de todo el mundo.

En una carrera contra el virus de rápida propagación y el rápido aumento en el número de pacientes, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) ampliamos nuestra respuesta global desde principios de enero, comprometiendo recursos sustanciales tanto para desarrollar proyectos específicos para atender la COVID-19 y para mantener la atención médica esencial en sus proyectos existentes.

En los países con sistemas de salud sólidos, el enfoque operativo de MSF consiste en ofrecer su experiencia en la gestión de emergencias complejas y asesora sobre enfoques de salud pública, aliviar la presión sobre las instalaciones de salud sobrepasadas, garantizar que los trabajadores de la salud estén protegidos y atender a las poblaciones vulnerables. En zonas de conflicto, en crisis humanitarias y en entornos de bajos recursos con sistemas de salud frágiles, nuestra prioridad desde MSF es garantizar que los equipos médicos puedan brindar una atención que salve vidas y manejar de manera segura a los posibles pacientes con COVID-19.

Otro enfoque de MSF es mantener o adaptar actividades médicas cruciales como el tratamiento para pacientes con VIH y tuberculosis, campañas de vacunación contra el sarampión, prevención de la malaria y la lucha contra otros brotes de enfermedades infecciosas como el cólera o el Ébola.

En marzo, MSF creó el Fondo para la Crisis de COVID-19, para recaudar fondos que se necesitan con urgencia tanto para sus proyectos específicos para atender la COVID-19 y para mitigar el impacto severo potencial en los servicios de salud existentes. El fondo busca recaudar 150 millones de euros, que se destinarán a cubrir los costos directos e indirectos relacionados con la COVID-19 durante el transcurso de 2020 y 2021. A finales de julio se habían recaudado alrededor de 99 millones de euros.

Este informe es el primero en una serie de informes de rendición de cuentas y resúmenes operativos que ofrecen información sobre la respuesta global de MSF a la COVID-19, destacando actividades y resultados, documentando los gastos y arrojando luz sobre los desafíos que enfrentan para acceder y suministrar a las comunidades medicamentos y suministros esenciales.

El mismo cubre el periodo de marzo a mayo de 2020 y resalta algunas actividades previas hacia principios de año, y relata cómo los proyectos de MSF en todo el mundo han cambiado de rumbo para acelerar su preparación ante brotes y adaptar sus proyectos en respuesta a la pandemia por COVID-19 (capítulo 4). El quinto capítulo analiza los datos clave de las actividades de MSF en Europa, el epicentro de la pandemia desde marzo hasta finales de mayo. El capítulo seis analiza el enfoque de MSF en la gestión de los principales desafíos financieros, de dotación de personal, logísticos y de suministros ante la respuesta a la COVID-19.

El segundo informe sobre la respuesta global de MSF a la COVID-19 está programado para su publicación en octubre y cubrirá las actividades de junio a agosto. Un tercer informe será publicado a principios de 2021, revisando los meses restantes del año.

 

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