Javid Abdelmoneim es un médico de urgencias del Reino Unido que acaba de llegar a Gaza, donde apoya a los equipos como jefe del equipo médico.
- Jueves 6 de junio
Es mi primera noche en Gaza. Las fuerzas israelíes han llegado a la costa de Gaza a lo largo de la frontera con Egipto. Podemos ver cañoneros en el mar disparando a la costa. Constantemente escuchamos drones y, a menudo, helicópteros y aviones de combate en los cielos.
Por la noche, siento las ondas de choque de las explosiones sacudiendo las ventanas de nuestra casa varias veces. Mis compañeros de cuarto duermen todo el tiempo, acostados plácidamente, mientras yo me siento erguido cada vez, esperando su reacción.
La dureza de esta realidad empieza a hacer un vacío: esto le está pasando a las personas en todas las zonas de la Franja de Gaza. En el norte, centro y sur.
- Viernes 7 de junio
Hoy visito una de nuestras clínicas de atención primaria y el Hospital Nasser en Jan Yunis (Khan Younis), en el que recientemente reabrimos las salas de ortopedia para pacientes con quemaduras y traumatismos. Desde la ofensiva en Rafah a principios de mayo, MSF tuvo que dejar de apoyar al hospital de campaña indonesio de Rafah. Regresamos al hospital Nasser, que anteriormente había sido asediado por las fuerzas israelíes.
Mientras conducíamos hacia allá por la carretera de la costa hacia Deir al Balah, en el centro de Gaza, pasamos por interminables tiendas de campaña improvisadas. Se extendían desde la costa hasta el interior, sin un centímetro de espacio libre: un millón de personas hacinadas en una supuesta “zona humanitaria”.
La población de Gaza ha sido empujada a un espacio no apto para que pueda sobrevivir. Los principales diagnósticos que vemos en nuestras clínicas de atención primaria están relacionados con el agua y el saneamiento. Esto significa que la gente no tiene suficiente agua potable para beber, ni inodoros, jabón y desinfectante para evitar contraer diarrea e infecciones de la piel y los ojos.
La frontera de Rafah se cerró al mismo tiempo que comenzó la ofensiva, y desde entonces los suministros médicos que llegan desde fuera de Gaza han sido mínimos o inexistentes. Nos quedamos sin ibuprofeno. Tuvimos que pedir prestadas batas quirúrgicas. Hemos tenido que reducir la frecuencia de los cambios de apósitos en pacientes quemados para conservar el stock. En nuestras salas de quemados y traumatología ortopédica en Nasser, ni siquiera podemos conseguir suficientes colchones para las camas.
El generador no es lo suficientemente potente como para hacer funcionar el aire acondicionado en los quirófanos, por lo que hemos tenido que cancelar seis operaciones hoy, ya que el cirujano el personal de enfermería simplemente no puede sobrevivir al calor allí debajo de las capas de vendaje quirúrgico. No hay suficiente combustible para un generador más grande. No hay suficiente personal. El personal que está aquí está agotado, soportando ellos mismos el embate y viviendo en tiendas de campaña, habiéndose mudado varias veces, como todas las demás personas.
A pesar de esto, a una semana de la reapertura, ya alcanzamos el 100% de ocupación de camas. Las necesidades médicas son enormes.
- Sábado 8 de junio
Un número catastrófico de personas han sido asesinadas y resultado heridas en el campo de Nuseirat, en el centro de Gaza, tras una operación de rescate de rehenes israelíes. El hospital de Al Aqsa es el centro de salud más cercano, y también cuenta con el apoyo de MSF, pero el equipo médico está desbordado por las personas heridas.
Unos 60 pacientes fueron trasladados al hospital de Nasser con el objetivo de aliviar la presión sobre el equipo en Al Aqsa. De ellos, 19 pacientes están ingresados en nuestra unidad con quemaduras y lesiones por traumatismos ortopédicos que requieren cirugía.

- Domingo 9 de junio
Todavía nos estamos recuperando de lo de ayer, especialmente a medida que llegan más noticias. La relación entre las personas rescatadas y las que eran meramente colaterales es una afrenta a la humanidad. La conmoción es profunda: eso significa que este nivel de lesiones y muertes podría ocurrirle en cualquier lugar de la Franja de Gaza, en cualquier momento, a cualquiera de nosotros.
Al Aqsa está por sobrepasar su capacidad, pese a ello, nos ofrecimos a acoger a otros cinco pacientes en los próximos días.
- Miércoles 12 de junio
Hoy me dirijo al norte, como parte de un convoy humanitario a la ciudad de Gaza.
Antes de esta guerra, Médicos Sin Fronteras tenía varios proyectos en el norte de Gaza. Cuando comenzó la ola de bombardeos y se ordenó la evacuación de la población, cientos de miles de personas abandonaron la zona. Las fuerzas israelíes establecieron una zona de amortiguación militarizada, separando el norte del sur. Un enclave dentro de un enclave.
Desde entonces, la población que sigue en el norte se ha visto en gran medida aislada de la asistencia humanitaria. Increíblemente, algunos colegas de MSF decidieron quedarse.
Debido a los procedimientos de seguridad israelíes, tomó 4,5 horas en cruzar el puesto de control y la zona de amortiguación. Conduciendo hacia la ciudad de Gaza, hay desolación. No hay asfalto en las carreteras. No hay vidrio en las ventanas, ni árboles, ni hierba, ni personas. Solo polvo y escombros. Y banderas israelíes.
Mi teléfono capta una red israelí y recibo un mensaje de texto que dice: “Bienvenido a Israel. Puede usar su asignación diaria de datos y minutos sin costo adicional durante 24 horas. Después de eso, son 5 libras al día”.
Había un poco más de vida en la ciudad, cerca de nuestra clínica, pero el contraste con la sobrepoblada “zona humanitaria” del sur era marcado. Unas pocas personas salieron cuando llegamos; hambrientas, mendigando comida. Un avión de combate voló bajo, pero no escuché una explosión.

Mis colegas de la clínica no se habían reunido con ningún otro miembro del personal de MSF desde abril. Los convoys humanitarios hacia el norte fueron cancelados o pospuestos seis veces desde entonces.
Se alegraron de verme. Les pedí disculpas por no haber podido llevar suministros médicos: estaba fuera de nuestro control. Me permitieron pasar una hora con ellos antes de regresar en el convoy hacia el sur.
¿Qué podría decir para expresar nuestro agradecimiento? Insisten en mantener la clínica en funcionamiento: tres enfermeras y dos fisioterapeutas trabajando seis días a la semana, atendiendo a un promedio de 300 pacientes a la semana, separados del mundo.
- Jueves 13 de junio
No puedo dejar de pensar en algo que presencié ayer. El asesinato de dos pescadores en la playa.
Mientras nuestro convoy esperaba en el punto de espera antes de entrar en la zona de amortiguamiento, había visto a los hombres lanzar redes de pesca desde las aguas poco profundas. De pronto empezaron a correr. Por nuestra radio escuché que se acercaban cuatro Humvees y un tanque.
Vimos el agua y la arena salir volando por el impacto de las balas, y a dos hombres tirados en la arena, a unos 300 metros de distancia. Uno de ellos seguía moviéndose. Pedimos permiso a las autoridades israelíes para que nos permitieran abandonar los coches para administrar primeros auxilios y recuperar los cuerpos.
Algunos otros pescadores regresaron. Uno dijo que esto había sucedido antes, y que el cuerpo de su amigo había sido devorado por perros cuando se atrevió a recuperarlo él mismo.
En el tiempo que tardaron las autoridades israelíes en volver a llamar rechazando nuestra solicitud, los pescadores recuperaron los cuerpos ellos mismos. Para entonces, el segundo hombre había dejado de moverse. Les explicamos los riesgos de volver a subir por la playa, pero insistieron.
Cuando los cuerpos fueron llevados al convoy, confirmamos las muertes y tomamos fotografías con fines de documentación: un solo disparo en el cuello para un hombre y un solo disparo en la espalda que atravesó el corazón para el otro. Uno de los hombres muertos todavía sostenía su red de pesca. Estábamos a unos 2 km del borde de la zona de amortiguamiento.
¿Cuál era la necesidad de matar a pescadores hambrientos en una playa?
- Viernes 14 de junio
Ayer, una colega enfermera en el norte sufrió un atentado en su casa. Parece que vive en el lugar equivocado. Su hija pequeña se rompió la pierna y ella tiene una herida profunda en la muñeca y cortes profundos en la cara. Su hogar está destruido, pero al menos no su vida, por lo que estamos agradecidos.
- Sábado 15 de junio
Mañana es Eid al Adha. Todos mis colegas palestinos dicen que desean trabajar durante las vacaciones. No dudo que les motive poder llevar un poco de atención médica y consuelo a sus compatriotas. Al fin y al cabo, son humanitarios.
Pero también creo que preferirían trabajar para distraerse de la enormidad de vivir una situación que fue reconocida por la Corte Internacional de Justicia como un riesgo de genocidio plausible. Uno me dice: “Nosotros estamos en el matadero este Eid, no ovejas”.
¿Escribir esto cambiará algo? No.
Pero es el final de mi primera semana aquí, y además de brindar atención médica, siento que es importante compartir todo lo que veo.