Médicos Sin Fronteras (MSF) nos hemos visto obligados a cerrar definitivamente su hospital en Lankien, estado de Jonglei, Sudán del Sur, tras el bombardeo sufrido el 3 de febrero. El cierre del hospital pone fin a 31 años de asistencia médica ininterrumpida a una comunidad que ya de por sí tiene un acceso extremadamente limitado a la atención médica. MSF instamos a todas las partes en conflicto a que impidan los ataques contra instalaciones y personal médico, y a que se lleve a cabo una investigación independiente e imparcial del ataque.
Nos vimos obligados a suspender todas las actividades médicas el 3 de febrero, después de que una bomba lanzada desde un avión impactara en el almacén situado dentro del recinto del hospital. El ataque destruyó suministros médicos y otros insumos esenciales. Si bien no podemos confirmar qué parte del conflicto en curso en Sudán del Sur es responsable, según nuestra información, parece que las fuerzas gubernamentales son las únicas con capacidad para realizar bombardeos aéreos. En los días posteriores al ataque aéreo, se supo que las fuerzas gubernamentales controlaban la zona de Lankien. El hospital de Lankien fue saqueado, parte de él incendiado y las estructuras restantes vandalizadas, dejando solo devastación. Médicos Sin Fronteras (MSF) aún no puede confirmar qué bando en conflicto es responsable del saqueo y el vandalismo.

“Estamos indignados por lo que presenciamos recientemente en el hospital”, afirma Gul Badshah, director de operaciones de MSF. “El nivel de destrucción supera cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Vimos agujeros de bala en los parabrisas de nuestros vehículos, nuestros almacenes de suministros médicos reducidos a cenizas, e incluso el equipo pediátrico fue atacado y destruido”.
Horas antes del ataque del 3 de febrero, el hospital de Lankien fue evacuado y los pacientes dados de alta, tras el aumento de las tensiones en la zona. Según los informes, la población huyó de Lankien tras el bombardeo del hospital y del mercado de la ciudad ese día.
La destrucción de nuestro hospital en Lankien no es un incidente aislado, sino parte de una tendencia más amplia y profundamente preocupante de violencia contra la atención médica en Sudán del Sur. Desde principios de 2025, las instalaciones y el personal de MSF se han visto afectados por al menos 12 ataques y actos violentos. Estos incidentes reiterados han obligado al cierre de cuatro hospitales —Ulang, Old Fangak, Akobo y ahora Lankien— y han dejado a cientos de miles de personas sin acceso a atención médica. Como siempre, es la población civil la que paga un alto precio por los ataques contra la atención médica.
“Los ataques contra instalaciones médicas, personal médico y civiles son inaceptables y deben cesar”, afirma Badshah. “Las fuerzas gubernamentales y de la oposición, así como todos los demás grupos armados, deben asumir la plena responsabilidad de sus actos. También deben prevenir los ataques contra el personal y las instalaciones médicas y contra la población civil, y respetar el derecho internacional humanitario y sus principios, incluyendo la distinción y la proporcionalidad”, añade Badshah.

Médicos Sin Fronteras insta a las autoridades de Sudán del Sur a proporcionar explicaciones transparentes, garantizar la rendición de cuentas y adoptar medidas concretas para proteger la atención médica y las operaciones humanitarias. Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajamos en Lankien desde 1995, inicialmente respondiendo a la crisis del kala azar, una enfermedad tropical desatendida. Con el paso de los años, nuestras actividades se ampliaron gradualmente y el hospital se convirtió en el único centro de salud de nivel avanzado en la región. Antes de su destrucción, alrededor de 250,000 personas dependían del hospital para recibir atención médica vital. Con su cierre definitivo, las comunidades de la región se encuentran ahora sin servicios médicos y expuestas a muertes evitables.
