Dos países, una herida: fístula obstétrica en Nigeria y Somalia

Una paciente descansa en la unidad de fístulas del Bay Regional Hospital, en Baidoa, Somalia. MSF brinda servicios gratuitos de reparación quirúrgica, atención pre y posoperatoria y apoyo psicosocial a las mujeres ingresadas en la unidad. © Yahya Mohammed/MSF

Localidades

,

Fecha de publicación

26 de mayo de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

Una paciente descansa en la unidad de fístulas del Bay Regional Hospital, en Baidoa, en el Estado del Suroeste de Somalia. MSF ofrece servicios gratuitos de reparación quirúrgica, atención pre y posoperatoria y apoyo psicosocial a las mujeres ingresadas en la unidad.
Una paciente descansa en la unidad de fístulas del Bay Regional Hospital, en Baidoa, Somalia. MSF brinda servicios gratuitos de reparación quirúrgica, atención pre y posoperatoria y apoyo psicosocial a las mujeres ingresadas en la unidad. © Yahya Mohammed/MSF

Miles de mujeres en Nigeria y Somalia viven con fístula obstétrica, una lesión causada por partos prolongados sin atención médica adecuada que provoca incontinencia crónica, dolor y exclusión social. Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajamos junto a las autoridades sanitarias para brindar cirugía reconstructiva y apoyo integral a pacientes que, en muchos casos, han sufrido en silencio durante años.

Aisha* acaba de llegar al Hospital General de Jahun, en el estado de Jigawa, en el norte de Nigeria, con un profundo dolor. No solo el dolor emocional tras perder a su bebé durante el parto en Yobe, un estado vecino, sino también el dolor físico causado por una lesión derivada de complicaciones durante el parto.

En el lado oriental del continente africano, Hodan* llega caminando al Hospital Regional de Bay, en Baidoa, en el suroeste de Somalia. Fue obligada a casarse siendo adolescente en una aldea rural en las afueras de Bur Hakaba. Su primer parto fue prolongado y complicado; el bebé nació con ayuda de fórceps, pero no sobrevivió. Poco después, Hodan perdió el control de su vejiga. Ha vivido con esta condición —una condición que sentía demasiado vergonzosa como para hablar de ella— durante ocho años en su comunidad.

Un supervisor de salud mental de MSF dirige una sesión grupal con pacientes con fístula obstétrica en el Hospital General de Jahun, en Jahun, estado de Jigawa, Nigeria. El apoyo psicosocial está integrado en el plan de atención para todas las mujeres ingresadas para recibir tratamiento por fístula.
Una supervisora de salud mental de MSF dirige una sesión grupal con pacientes con fístula obstétrica en el Hospital General de Jahun, en Jigawa, Nigeria. El apoyo psicosocial está integrado en el plan de atención para todas las mujeres ingresadas para recibir tratamiento por fístula. © Abba Adamu Musa/MSF

Estas dos mujeres, aunque proceden de países distintos, padecen la misma afección: la fístula obstétrica, que se desarrolla cuando un parto prolongado y obstruido. Sin acceso oportuno a atención obstétrica de emergencia, daña los tejidos blandos entre el canal del parto y la vejiga o el recto, creando una abertura permanente por la que se filtra continuamente orina o heces. Según UNFPA, en el 90% de los casos el bebé nace muerto.

El riesgo es mayor en lugares donde las mujeres se casan y dan a luz a edades tempranas. Donde la desnutrición infantil está muy extendida. La mutilación genital femenina es común y los sistemas de salud no pueden garantizar una cesárea de emergencia a tiempo. En Nigeria y Somalia, estos factores coinciden. También coinciden la inseguridad, el desplazamiento y las largas distancias que muchas mujeres deben recorrer para llegar a un centro de salud operativo.

Más allá de las lesiones físicas que pueden causar dolor crónico, infecciones recurrentes y un mayor riesgo de daño renal, las mujeres que viven con fístula suelen enfrentar estigmatización, exclusión laboral y social y, en muchos casos, el divorcio.

En el Hospital General de Jahun y en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, nuestros equipos así como los de los respectivos ministerios estatales de salud brindan cirugía reconstructiva, apoyo psicológico y rehabilitación a mujeres con fístula obstétrica. La unidad de Baidoa, respaldada por el Ministerio de Salud de Somalia, abrió en 2025.

La sala de fístula de 55 camas del Hospital General de Jahun es, por diseño, mucho más que un centro quirúrgico. La atención es gratuita. Las mujeres permanecen ingresadas entre 2 y 3 meses. Cada paciente puede necesitar una o más cirugías reconstructivas, acompañadas de fisioterapia, atención de salud mental y apoyo nutricional. Desde que el proyecto abrió en 2008, los equipos han realizado más de 6,000 cirugías de fístula en Jahun. En 2025, 295 mujeres fueron admitidas y 224 recibieron cirugía reconstructiva. Entre enero y marzo de 2026, otras 64 mujeres ya habían sido ingresadas, de las cuales 48 habían recibido atención quirúrgica.

Bishar Awil, anestesista, revisa la historia clínica de una paciente junto con el profesor Elhassan Mohamed, cirujano, y Kalthum Adam, supervisora de la unidad de fístulas, durante la ronda matutina en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, Estado del Suroeste, Somalia.
Bishar Awil, anestesista, revisa la historia clínica de una paciente junto con el profesor Elhassan Mohamed, cirujano, y Kalthum Adam, supervisora de la unidad de fístulas, durante la ronda matutina en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, Somalia. © Yahya Mohammed/MSF

“La mayoría de las mujeres que llegan hasta nosotros ya han dado a luz en otro lugar o han intentado hacerlo, a menudo en casa y tras varios días de parto”, explica el doctor Raphael Kananga, coordinador médico de MSF en Nigeria. “Cuando llegan a nuestro hospital, ya han sufrido una lesión, muchas veces acompañada de infecciones y otras complicaciones. La reparación quirúrgica es posible, pero esto debería haberse evitado desde el principio”.

Aisha ya ha pasado por dos cirugías y se prepara para una tercera. “Al principio pensé que nunca me curaría”, cuenta. “Luego vine aquí y vi a otras mujeres con la misma condición. Me di cuenta de que no estaba sola”.

En el suroeste de Somalia, la unidad de fístula del Hospital Regional de Bay brinda reparación quirúrgica gratuita, atención pre y posoperatoria, asesoramiento psicológico y apoyo nutricional. Desde su apertura, 38 mujeres han sido tratadas. En todo el país, se estima que varios miles más necesitan esta atención, pero no pueden acceder a ella.

“Muchas de las mujeres que llegan hasta nosotros han vivido con esta condición durante años antes siquiera de saber qué era o de que existía algún tratamiento. La atención de la fístula no consiste solo en cirugía. También implica escuchar, orientar y ayudar a las mujeres a reconstruir su confianza”, afirma Frida Athanassiadis, nuestra coordinadora médica en Somalia.

Hodan llegó a nuestro hospital desde una aldea rural. Había vivido con la condición durante ocho años antes de que un familiar le hablara del nuevo servicio en Baidoa. “Durante mucho tiempo no supe que había un nombre para lo que me pasaba. No sabía que existía tratamiento”, dice.

En ambos países, la demanda supera constantemente la capacidad disponible. Jahun es el único centro con capacidad para brindar servicios quirúrgicos reconstructivos de fístula obstétrica en el estado de Jigawa. En Somalia, la unidad de fístula del Hospital Regional de Bay en Baidoa es el único centro del estado del Suroeste y uno de los pocos del país capaces de proporcionar reparación especializada. El número limitado de servicios, sumado a la inseguridad, el desplazamiento, la pobreza y las largas distancias, hace que esta atención siga estando fuera del alcance de la mayoría de las mujeres que la necesitan.

Fatima acudió al Hospital General de Jahun por segunda vez. Su primera visita había sido el año anterior. Le habían pedido que regresara en un plazo de tres meses.
Fátima* acudió al Hospital General de Jahun por segunda vez. Su primera visita había sido el año anterior. Le habían pedido que regresara en un plazo de tres meses, pero tardó más. © Abba Adamu Musa/MSF

La fístula es completamente prevenible. Lo que evita que ocurra está claro: atención prenatal que identifique los riesgos de forma temprana, parteras capacitadas al alcance de las mujeres a las que atienden, un sistema funcional de derivación y acceso a cesáreas de emergencia antes de que un parto prolongado cause daños en los tejidos.

Existe una necesidad urgente de inversión sostenida en atención materna y neonatal tanto en Somalia como en Nigeria: servicios prenatales, atención al parto por personal cualificado, atención obstétrica de emergencia oportuna y reparación especializada para las mujeres que ya sufren estas lesiones.

*Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de las pacientes.

Información de la nota

Localidades

,

Fecha de publicación

26 de mayo de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

Compartir

Conoce más

Relacionado
Relacionado
Relacionado
Relacionado