Tras más de dos meses de intervención de emergencia por el frente frío, finalizamos nuestras actividades médicas y de agua y saneamiento en el departamento de Córdoba, Colombia. Durante la primera semana de febrero, más de 140,000 familias se vieron afectadas por el desbordamiento de los ríos Sinú y San Jorge y la represa de Urrá.
En total, el equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) brindó más de 2,400 consultas médicas, incluyendo más de 440 de salud sexual y reproductiva.
La mayoría de los pacientes acudieron por enfermedades respiratorias, dermatológicas, musculoesqueléticas y estomacales. “Estas son las afecciones más comunes en este tipo de emergencias, que se derivan de condiciones de hacinamiento, exposición a la humedad y al agua contaminada”, explica la doctora Vilma Portal, coordinadora médica de la intervención.

Nuestros equipos también vieron pacientes crónicos con hipertensión o diabetes que requerían un seguimiento clínico regular y acceso continuo a medicamentos, con riesgo de descompensación ante los cambios de dieta, el estrés y las dificultades para acceder a servicios de salud.
Asimismo, se brindaron 180 consultas de salud mental individual y 71 sesiones grupales con más de 1,400 beneficiarios. Entre los diagnósticos predominó el estrés, seguido de la ansiedad y la depresión, como reacciones esperadas tras eventos traumáticos. “El acompañamiento psicológico favoreció la validación emocional y la elaboración inicial de duelos, especialmente en casos de pérdidas significativas”, asegura Portal.
Los albergues que recibieron a las personas afectadas estaban en condiciones precarias. Así lo evidenciaron nuestros equipos, que encontraron hacinamiento, falta de iluminación e higiene insuficiente, factores que incrementan los riesgos de protección, especialmente para mujeres expuestas a violencia basada en género. Esto se sumó a las afectaciones a la salud mental y generó incertidumbre y sobrecarga emocional.
Realizamos 3,290 sesiones grupales de promoción de la salud, que incluyeron charlas sobre hábitos saludables, control de mosquitos, lavado de manos, prevención de enfermedades de transmisión sexual y violencias. Estas actividades contaron con 12,700 participantes y también promovieron la cohesión social, el apoyo mutuo y la identificación de recursos comunitarios, elementos clave para la recuperación en contextos de desastre.
Además, nuestros equipos de agua y saneamiento entregaron 1,080 filtros de agua, más de 1,000 toldillos y cerca de 2,000 kits de higiene menstrual y de higiene familiar a las personas más afectadas por la emergencia.

Las necesidades persisten
Nuestro equipo evidenció que el acceso a servicios de salud es limitado e irregular, principalmente para comunidades indígenas remotas del río Sinú, que pasan largos periodos sin asistencia por parte de brigadas institucionales. Hay, además, un acceso discontinuo a métodos anticonceptivos debido a barreras geográficas y administrativas.
El equipo también encontró afectaciones directas a la salud mental causadas por el trauma de las inundaciones y el desplazamiento, pero también por la incertidumbre derivada de la pérdida de cultivos y animales, que eran su fuente de sustento económico.
Hacemos un llamado a las entidades locales y departamentales de salud a ampliar sus clínicas móviles en comunidades de difícil acceso; a fortalecer la vigilancia epidemiológica comunitaria e incorporar estrategias integrales de salud mental y apoyo psicosocial.
También hacemos un llamado a las autoridades de salud a nivel nacional y a la comunidad internacional comprometida en Colombia a brindar apoyo al departamento de Córdoba con recursos económicos, apoyo técnico y coordinación para enfrentar la fase post emergencia y aliviar el sufrimiento de los más afectados.

