Mientras la Corte Suprema de Estados Unidos se prepara para escuchar un caso que afecta el estatus legal de muchas personas haitianas en el país, Médicos Sin Fronteras (MSF) adviertimos que las condiciones humanitarias en Haití se han deteriorado gravemente en los últimos años, incluyendo el acceso a la atención médica, lo que pone en peligro a quienes se ven obligados a regresar.
“Haití se ha convertido en un lugar mucho más peligroso para vivir, trabajar o recibir atención médica”, declaró Tirana Hassan, directora ejecutiva de MSF Estados Unidos. En los últimos ocho años, Puerto Príncipe y otras regiones, incluyendo los departamentos de Artibonite y Centro, han caído en graves crisis humanitarias, con una inseguridad extrema y un drástico deterioro de los servicios esenciales, como agua, saneamiento y atención médica.

Grupos armados se enfrentan constantemente al gobierno y sus aliados por el control territorial. Los residentes son víctimas de la violencia por todos lados, quedan atrapados en el fuego cruzado, mueren en los puestos de control o son atacados en sus hogares.
Más de 350,000 haitianos viven actualmente en Estados Unidos bajo el status de Protección Temporal (TPS), un programa humanitario que permite a personas de países designados vivir y trabajar en Estados Unidos. La población haitiana era elegible para el TPS debido a una serie de graves crisis e inestabilidad en el país en los últimos años. La administración Trump está revisando o cancelando las protecciones para varios países con crisis humanitarias en curso y canceló oficialmente la designación de TPS para Haití en febrero, pero tribunales inferiores bloquearon temporalmente esta cancelación. Un grupo bipartidista de legisladores en la Cámara de Representantes también votó a favor de extender el Estatus de Protección Temporal (TPS) por tres años, y el proyecto de ley aún no ha avanzado en el Senado. Ahora, en el caso Trump contra Miot, que se presentará ante la Corte Suprema el 29 de abril, se espera que la administración defienda sus esfuerzos por poner fin al TPS, basándose en parte en el argumento de que las condiciones en Haití son lo suficientemente seguras para que las personas regresen.
Sin embargo, nada podría estar más lejos de la realidad que los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) presencian a diario en Haití. Desde que la violencia se intensificó a principios de 2024, más del 60% de los centros médicos en Puerto Príncipe han cerrado o funcionan solo parcialmente. Algunos han sido saqueados, incendiados y abandonados, mientras que otros enfrentan una grave escasez de suministros, medicamentos o personal. Muchas personas tienen demasiado miedo para buscar atención médica, incluso cuando la necesitan con urgencia.

Solo en la última semana, se han desatado enfrentamientos extremadamente violentos entre varios grupos armados rivales en dos barrios de Puerto Príncipe, lo que ha obligado a cientos de familias a huir de sus hogares en plena noche bajo lluvias torrenciales. “Durante el fin de semana del 18 y 19 de abril, miembros de nuestro personal nos llamaron para decirnos que estaban atrapados en sus casas debido a los disparos y que no tenían forma de escapar”, dijo Davina Hayles, jefa de misión de MSF en Haití. “Casi 40 personas, incluyendo personal de MSF acompañado por sus familias, buscaron refugio en nuestro hospital en Cité Soleil, al no tener otro lugar seguro adonde ir”.
Más de 1,4 millones de personas han huido de sus hogares debido a la violencia en Haití y se encuentran refugiadas en otros lugares del país, según estimaciones de la ONU, en zonas sin atención médica adecuada ni otros servicios esenciales. Grupos de familias comparten habitaciones individuales en edificios públicos como escuelas o viven en campamentos improvisados. Los equipos de MSF que operan clínicas móviles observan un aumento en las condiciones relacionadas con la falta de agua potable.

El personal de MSF escucha habitualmente disparos que resuenan en los barrios donde trabajan, incluso mientras atienden necesidades abrumadoras que no se satisfacen. En los mejores días, cientos de pacientes hacen fila por la mañana frente al hospital Cité Soleil de MSF, buscando desde atención de emergencia hasta citas de seguimiento para enfermedades crónicas.
Los trabajadores de la salud en lo que queda del precario sistema de salud pública de Haití podrían contar una historia similar. Solo un hospital público en la capital aún puede realizar cirugías, y suele estar sobrecargado.
“La gente arriesga su vida simplemente para llegar a un centro médico, a veces durante el parto, después de resultar heridas o tras sobrevivir a la violencia sexual”, dijo Hassan. “Esta es una situación intolerable para la población de Haití, y la repatriación de los haitianos con Estatus de Protección Temporal (TPS) desde Estados Unidos, poniéndolos en peligro, solo agravaría la crisis. Instamos a los legisladores estadounidenses a reconocer esta realidad”.
Médicos Sin Fronteras lleva 35 años trabajando en Haití. El año pasado, los equipos de MSF proporcionaron 129,458 consultas médicas, incluyendo 12,984 para niños y nñas menores de 5 años, asistieron en 2,812 partos, realizaron 8,469 cirugías, brindaron atención a 4,975 sobrevivientes de violencia sexual, proporcionaron tratamiento a 3,650 personas por lesiones causadas por la violencia y llevaron a cabo 19,819 sesiones de fisioterapia.
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