La sequía y el desplazamiento empujan a millones de personas al límite en Somalia y la Región Somalí de Etiopía

Un miembro del personal de agua y saneamiento de MSF recoge agua del río Shebelle para su análisis en el distrito de Kelafo, región somalí, Etiopía. © Roza Bekele/MSF

Localidades

Fecha de publicación

13 de mayo de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

Un miembro del personal de agua y saneamiento de MSF recoge agua del río Shebelle para su análisis en el distrito de Kelafo, región somalí, Etiopía.
Un miembro del personal de agua y saneamiento de MSF recoge agua del río Shebelle para su análisis en el distrito de Kelafo, región somalí, Etiopía. © Roza Bekele/MSF

Cuatro temporadas consecutivas de lluvias fallidas han provocado una grave emergencia por sequía en Somalia, empujando a millones de personas a una situación de inseguridad alimentaria aguda y obligando a millones más a abandonar sus hogares. Mientras la financiación humanitaria se desploma, las últimas redes de apoyo que quedan están ahora en riesgo de desaparecer.

En noviembre de 2025, el Gobierno federal de Somalia declaró una emergencia nacional por sequía. Más de 6,5 millones de personas —aproximadamente 1 de cada 4 en el país— afrontan actualmente niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda, según la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés). Más de 2 millones de personas se encuentran en Fase 4 de la IPC, lo que indica carencias extremas de alimentos y un alto riesgo de desnutrición y muerte. Además, se prevé que más de 1,84 millones de niños y niñas menores de 5 años sufran desnutrición aguda en Somalia durante 2026.

Maryam Eise Farah prepara la comida para su familia en Cali Waal, Galkayo, región de Mudug, Somalia.
Maryam Eise Farah prepara la comida para su familia en Cali Waal, Galkayo, región de Mudug, Somalia. © Mohamed Said Barkhadle/MSF

“Nos desplazó la sequía”, explica Regay Ali, una persona desplazada que abandonó su hogar en Weelbelil, a unos 160 kilómetros de Baidoa, en el estado suroccidental de Somalia. Pidió dinero prestado a sus vecinos para poder llegar a un campo de personas desplazadas en la ciudad de Baidoa. “Recibimos agua, pero no es suficiente: dos bidones al día para lavar, bañarnos, cocinar y beber. Ni siquiera cinco serían suficientes. El hambre pesa mucho sobre nosotros. Fuimos desplazados por el hambre y, donde estamos ahora, seguimos sin tener suficiente”.

Aproximadamente 3,3 millones de personas como Regay están desplazadas dentro de Somalia debido a la sequía y al conflicto, y más de 50,000 han cruzado hacia Etiopía en busca de agua y asistencia, según ACNUR. Los asentamientos de personas desplazadas alrededor de Baidoa y Galkayo se están llenando rápidamente; los precios del agua han aumentado más allá de lo que la mayoría de las familias puede pagar. También aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua debido al elevado número de personas que utilizan las mismas fuentes limitadas —y en ocasiones inseguras— de agua. Según OCHA, en Puntlandia, donde se encuentra Galkayo, alrededor de 170 perforaciones y pozos poco profundos no funcionaban en diciembre de 2025, lo que limita gravemente el acceso a agua potable segura para comunidades ya sometidas a una presión extrema.

En nuestro centro en Baidoa ya estamos registrando un número alarmante de niños y niñas con desnutrición severa, con el hospital desbordado y atendiendo pacientes más allá de su capacidad. Este fuerte aumento al inicio mismo de la temporada de escasez indica que la situación empeorará en los próximos meses.

Las consecuencias de la falta de lluvias van más allá de las fronteras de Somalia. Según el informe de evaluación de necesidades estacionales GU 2025 de la Región Somalí de Etiopía, la región está experimentando el mismo patrón, ya que déficits similares de precipitaciones han afectado gravemente a las comunidades pastoriles y agropastoriles. En el sur de la Región Somalí de Etiopía, especialmente en las zonas de Afder y Shebelle, tierras bajas secas cercanas a la frontera con Somalia, las lluvias insuficientes y repetidas han provocado pérdidas de ganado, escasez aguda de agua y un aumento de la inseguridad alimentaria. Las comunidades pastoriles han perdido sus medios de vida y la competencia por los escasos recursos hídricos está aumentando.

Las actividades de suministro de agua mediante camiones cisterna, apoyadas por MSF, proporcionan agua potable a las comunidades afectadas por una sequía prolongada.
Las actividades de suministro de agua mediante camiones cisterna, apoyadas por MSF, proporcionan agua potable a las comunidades afectadas por una sequía prolongada. © Mohamed Said Barkhadle/MSF

“La mayoría de la gente de esta comunidad se dedicaba a la ganadería: así sobrevivíamos. Cuando dejó de llover, perdimos nuestro ganado y la gente huyó allí donde podía encontrar agua para sobrevivir”, explica Isaq Ibrahim Mohamed, residente del distrito de Barey, en la zona de Afder. “Nuestras vidas son muy duras porque no tenemos nada de lo que depender. La gente camina una hora o más solo para recoger agua de los ríos, y la compartimos con los animales. Vemos diarrea y desnutrición”.

Durante una evaluación liderada por la Oficina Regional de Salud de la Región Somalí de Etiopía en colaboración con MSF en las zonas de Afder y Shebelle, nuestros equipos identificaron carencias urgentes en los servicios de agua y nutrición, mientras la capacidad del sistema de salud local está sobrepasada. Esta situación se agrava porque más organizaciones médicas y humanitarias se retiran debido a la falta de financiación, mientras el aumento de los precios del combustible vinculado a la escalada del conflicto en Oriente Próximo y las limitaciones en las cadenas de suministro dificultan aún más la respuesta.

Hace tres años, Tahliil Abdulahi Cali tenía 250 cabras. Hoy solo le quedan 100. El resto murió debido a la falta de lluvias, temporada tras temporada, en su comunidad de la región de Mudug.
Hace tres años, Tahliil Abdulahi Cali tenía 250 cabras. Hoy solo le quedan 100. El resto murió debido a la falta de lluvias, sequía y desplazamiento. © Mohamed Said Barkhadle/MSF

“En las zonas que evaluamos junto con la oficina regional de salud vimos un elevado número de ingresos por desnutrición en los centros existentes. Lo que estamos viendo sobre el terreno es una reducción de los servicios que antes recibían los pacientes, ya que los socios están reduciendo sus actividades debido a los recortes globales de financiación y a la escasez. Esto ha generado una enorme presión sobre el sistema existente. Los programas de agua y saneamiento son los más afectados”, afirma Abdullahi Mohammad Abdi, adjunto al responsable de nuestro equipo médico en Etiopía. Allí, MSF colaboramos con las autoridades sanitarias locales en actividades de nutrición y agua, saneamiento e higiene en el distrito de Barey, zona de Afder. MSF también planeamos ampliar el apoyo a la zona de Shebelle.

En Somalia, respondemos a la emergencia por sequía desde diciembre de 2025. Hemos distribuido más de 30 millones de litros de agua potable a más de 21,000 personas en 17 asentamientos de desplazados en Baidoa. MSF en Mudug, proporciona tres millones de litros de agua potable, además de apoyo en saneamiento e higiene a cerca de 11,000 personas cerca de Galkayo, incluyendo la rehabilitación de perforaciones y la distribución de kits de higiene.

Pero justo cuando las necesidades aumentan, el apoyo financiero internacional se ha desplomado. El Plan de Necesidades Humanitarias y Respuesta para Somalia de 2026 está financiado solo en un 10,9%, según OCHA. El Programa Mundial de Alimentos ha reducido la asistencia alimentaria de emergencia de más de 2 millones de personas a poco más de 600,000: actualmente, solo 1 de cada 7 personas somalíes que necesita ayuda alimentaria la está recibiendo. Más de 300,000 personas han perdido acceso a agua potable segura como consecuencia directa de esta falta de financiación, y más de 70 centros de salud en Puntlandia han cerrado.

“Lo que estamos presenciando en los asentamientos de desplazados es una magnitud de necesidades que supera lo que cualquier organización puede abordar por sí sola”, afirma Mohammed Omar, nuestro responsable de programas en Somalia. “Cada día llegan personas y los recursos no avanzan al mismo ritmo. Hacemos un llamado urgente a la comunidad internacional y a los gobiernos para que aumenten inmediatamente su apoyo con financiación sostenida y flexible, antes de que se pierdan más vidas por causas totalmente evitables”.

En Médico Sin Fronteras hacemos un llamado a los donantes para que restablezcan y aumenten de inmediato la financiación de la respuesta humanitaria en Somalia y en la Región Somalí de Etiopía, donde cuatro temporadas consecutivas de lluvias fallidas han empujado a millones de personas al borde de la sobrevivencia. La retirada de ayuda en este momento no es inevitable. Es una elección y está costando vidas.

Información de la nota

Localidades

Fecha de publicación

13 de mayo de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

Compartir

Conoce más

Relacionado
Relacionado
Relacionado
Relacionado