Más de mil personas desplazadas sobreviven en campos improvisados cerca de Dunkerque, Francia, con un acceso extremadamente limitado a la atención médica. Entre ellas hay un número creciente de mujeres aisladas que son vulnerables a la violencia. Ante unas necesidades de salud cada vez mayores, Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzamos a proporcionar a mujeres migrantes atención ginecológica y apoyo psicológico. Esto en contraste con el enfoque centrado en la seguridad que favorecen las autoridades francesas.
En la zona de Dunkerque, las personas desplazadas sobreviven en campos alejados de los centros urbanos. Se ubican en medio de un polígono industrial inadecuado y clasificado como de alto riesgo. Las asociaciones que trabajan a lo largo de la costa norte han observado un aumento del número de mujeres desde 2025. Muchas de ellas han sufrido violencia repetida durante su ruta y vuelven a estar expuestas a ella en Francia. “Hay un alto nivel de hacinamiento en los campos, y todas las mujeres están expuestas al acoso. Viven en tiendas de campaña cuya única cerradura es una cremallera”, explica Nihal Osman, coordinadora de programas de MSF en Francia.

“Estas mujeres están agotadas física y mentalmente”, añade Nihal Osman. “Pasan los días buscando ropa y comida. Además de alguna tienda de campaña, porque cada semana la policía las desaloja de los campos, obligándolas a abandonar todas sus pertenencias”. MSF tratamos de hacer frente a esta situación de desplazamiento proporcionándoles alojamiento de emergencia.
Aisladas en zonas remotas de los campos, su acceso a los servicios de salud es limitado. Epecialmente en el ámbito de la salud sexual y reproductiva. Cada semana, los equipos de MSF visitan los campos con una clínica móvil, proporcionando atención ginecológica y apoyo en salud mental.
“Nuestro proyecto nos permite llegar a mujeres que, salvo en casos de emergencia que pongan en peligro la vida, se enfrentan a importantes dificultades para acceder a la atención médica. Las autoridades se niegan a adaptar la prestación de asistencia sanitaria a las necesidades específicas de las personas en tránsito. Los puntos de agua potable, las duchas y los sanitarios, así como un sistema regular de recogida de residuos, solo se instalaron después de que seis organizaciones presentaran una solicitud urgente de medidas cautelares ante el Tribunal Administrativo de Lille en noviembre de 2025”, destaca Camille Niel, responsable de la misión de MSF en Francia.

En Calais, donde equipos de Médicos Sin Fronteras están presentes desde 2023, y ahora en la zona de Dunkerque, las pruebas son irrefutables. Las políticas represivas aplicadas por las autoridades francesas, con un importante apoyo financiero del Gobierno británico, provocan una exclusión y una precariedad cada vez mayores a lo largo de la costa norte. “Lejos de disuadir a las personas migrantes de viajar a la costa francesa en un intento por llegar al Reino Unido, estas políticas están creando situaciones humanitarias extremadamente preocupantes, pero en gran medida evitables”, concluye Camille.
