Parteras junto a las mujeres en primera línea de la emergencia

Una partera guía a Nyariak Lual, de 19 años, en las primeras fases del parto hacia la unidad materna del hospital de Mayen Abun, en Sudán del Sur. © Nicolò Filippo Rosso

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Fecha de publicación

5 de mayo de 2026

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Una partera guía a Nyariak Lual, de 19 años, en las primeras fases del parto hacia la unidad materna del hospital de Mayen Abun, en Sudán del Sur.
Una partera guía a Nyariak Lual, de 19 años, en las primeras fases del parto hacia la unidad materna del hospital de Mayen Abun, en Sudán del Sur. © Nicolò Filippo Rosso

Con motivo del Día Internacional de la Partera, queremos poner en valor el papel de las parteras como personal de primera línea en contextos de emergencia. 
 
Las parteras son esenciales para prevenir y resolver emergencias obstétricas, pero también indispensables en la respuesta a emergencias humanitarias. Son clave no solo para proporcionar atención vital, sino también para estar “con la mujer”,  acompañando a mujeres y adolescentes en sus diversas -y a menudo intensificadas- necesidades de salud. 

“Creo que las parteras son importantes en todos los lugares donde trabajamos, pero aún más ahora, dado el cambiante contexto humanitario que estamos viendo, donde muchos programas de salud sexual y reproductiva han perdido financiación”, afirma Kate Charlton, partera que actualmente coordina nuestras actividades médicas en contextos de emergencia como Gaza, Myanmar (tras el terremoto) y Sudán.

“También estamos en un periodo en el que vemos más conflictos que nunca, y sabemos que las mujeres sufren de forma desproporcionada durante los conflictos”.

Furaha Walumpupu, responsable de actividades de matronas, junto a una madre joven en la sala de maternidad del hospital Liwale B, en Tanzania, donde recientes recortes de ayuda han reducido la cobertura de servicios esenciales de salud sexual y reproductiva.
Furaha Walumpupu, responsable de actividades de parteras, junto a una madre joven en la sala de maternidad del hospital Liwale B, en Tanzania, donde recientes recortes de ayuda han reducido la cobertura de servicios esenciales de salud sexual y reproductiva. © Vincenzo Livieri

Cuando el personal de partería está integrado en los sistemas de salud, podría prevenir más de 1 de cada 5 muertes maternas, mortinatos y muertes neonatales, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, estas muertes, a menudo evitables, no se distribuyen de manera uniforme en el mundo. Casi 2 de cada 3 muertes maternas -las debidas a complicaciones del embarazo o el parto, hasta 42 días después de finalizar el embarazo- y las consecuencias de estas pérdidas se concentran en países afectados por conflictos o considerados frágiles. 

Integrar la partería desde el inicio

La guerra en Sudán ha destruido infraestructuras, provocado pérdidas indiscriminadas de vidas, devastado medios de subsistencia y desplazado a casi 14 millones de personas. Como resultado, muchas personas intentan sobrevivir frente a riesgos sanitarios cada vez mayores. Pero las mujeres siempre necesitarán atención segura durante el embarazo y el parto; no puede ser un elemento secundario en la respuesta humanitaria. 

Blessing Odagwe es responsable de actividades de partería y coordina acciones de alcance comunitario desde el Hospital Universitario de Nyala que apoyamos en Darfur Sur. Ella y su equipo viajan durante horas por carretera para apoyar a las parteras de centros de salud y a las comunidades remotas que dependen de ellas, aunque la inseguridad en la zona de Nyala sigue siendo un gran desafío para mantener su trabajo habitual. 

Un foco clave de su trabajo es el fortalecimiento de capacidades, a menudo mediante formación en el puesto de trabajo. “Si no contamos con personal cualificado para atender partos en la comunidad, aumentarán las muertes maternas y neonatales”, explica Blessing, que empezó a trabajar con MSF en Nigeria. “Formo a [las partera locales] en partos normales, hemorragia posparto, complicaciones posnatales tanto en la madre como en el bebé, cómo identificar signos de peligro en madres y recién nacidos, y derivar rápidamente los casos que no podemos atender en los centros de atención primaria”.

Cuando una mujer “llegó en trabajo de parto durante una de nuestras formaciones, utilicé esa situación para formar a la partera”, recuerda Blessing. “Al final del día, la madre puso mi nombre a su hija diciendo: ‘Tu presencia marcó la diferencia’. Para mí, no es un reconocimiento personal, sino un reflejo del impacto que MSF tiene en la comunidad al generar resultados positivos para muchas familias”.

Muchas parteras que trabajan con nuestra organización también forman parte de las comunidades afectadas. 

Nuestro equipo en Tawila, en Darfur Norte, incluye a Zoubeida, originaria de Zamzam. Desplazada primero a El Fasher, emprendió un agotador y doloroso viaje hasta llegar a Tawila, destino de más de medio millón de personas recién desplazadas en 2025. Tras encontrar apoyo para necesidades básicas como alimentos y agua, se incorporó a MSF como partera y ahora brinda atención (escasa y esencial) a mujeres embarazadas y recién nacidos en medio de uno de los campos de personas desplazadas de Tawila. 

Una enfermera habla con una paciente ingresada en nuestro hospital de maternidad en la provincia de Jost, en Afganistán. © Logan Turner/MSF

Liderado por mujeres y centrado en las mujeres

La partería es una profesión sanitaria centrada en las mujeres -de forma exclusiva en Afganistán-, donde los servicios de salud sexual y reproductiva para mujeres solo pueden ser prestados por mujeres. Sin embargo, el futuro de estos servicios y de la salud de las mujeres está amenazado debido a la prohibición de que las mujeres accedan a la educación más allá de la primaria. Afganistán se encuentra entre los 10 países con mayor mortalidad materna del mundo y entre los 5 con mayor mortalidad neonatal, según las estimaciones más recientes de 2023. 

Maryam Saidy se incorporó a nuestra organización como traductora médica en el hospital de maternidad de Khost, en el este del país, en 2012. Inspirada al ver el trabajo de las parteras y el impacto de su atención, se formó como partera. Primero trabajó como supervisora de actividades de alcance, y ahora es responsable de las actividades de parteras en el hospital, supervisando un equipo de 150 parteras, supervisoras y auxiliares. 

“Soy responsable de garantizar que tanto las pacientes como las parteras y el personal que trabaja bajo mi supervisión estén en un entorno seguro, y de que las pacientes reciban una atención de calidad y se respeten sus derechos”, explica Maryam. 

En Jost, nuestro hospital se centra en tratar a pacientes con complicaciones obstétricas “que llegan aquí en situaciones muy críticas”, añade Maryam. “Llegan ya en trabajo de parto activo y muchas presentan hemorragias graves. Cuando la madre llega, la partera es la primera persona que responde a su llamada de ayuda. La llevamos directamente a la UCI, colocamos vías intravenosas, llamamos al personal de ginecólogía, al equipo de anestesia y hacemos todo lo posible por salvarla lo antes posible, porque toda la familia está preocupada por ella y por el recién nacido”.

Un enfoque integral para la salud de las mujeres 

La atención a la violencia sexual y de género y el acceso a servicios de aborto seguro son inseparables de la respuesta a las necesidades de salud de las mujeres en emergencias y conflictos. Son intervenciones que salvan vidas, basadas en la evidencia y en principios humanitarios, y las parteras están en primera línea para garantizar un enfoque respetuoso y centrado en la persona. 

La violencia sexual se utiliza con frecuencia como arma de guerra, forma de tortura o herramienta de intimidación y control. Privadas de la seguridad de su vida anterior, mujeres y niñas se enfrentan al riesgo de violencia tanto durante su desplazamiento como en los lugares donde buscan refugio. 

Entre enero de 2024 y noviembre de 2025, MSF atendimos a más de 3,396 sobrevivientes de violencia sexual solo en Darfur Sur y Norte. Más del 90% de estas personas en Darfur Norte fueron agredidas mientras viajaban entre localidades en busca de seguridad. En Darfur Sur, las mujeres informaron de agresiones mientras recogían leña o agua, buscaban alimentos, trabajaban en el campo o se desplazaban hacia tierras agrícolas. 

Nuestra investigación en contextos frágiles y afectados por conflictos muestra que las complicaciones relacionadas con el aborto pueden ser entre 5 y 7 veces más graves que en entornos estables. Los factores que contribuyen a ello son siempre los mismos: retrasos en la atención, estigma, falta de anticonceptivos y ausencia de servicios de aborto seguro. 

A menudo son las propias parteras quienes impulsan la creación y continuidad de estos servicios, defendiendo sin descanso a las mujeres y niñas que atienden, así como a la comunidad en general. 

El llamado de las parteras a la acción 

A pesar de su papel fundamental y de la evidencia de su impacto, simplemente no hay suficientes parteras allí donde más se necesitan. No es de extrañar que ellas mismas identifiquen los beneficios de contar con más profesionales. 

Para Maryam, en Jost, contar con dos responsables de actividades de parteras permitiría que una se encargara del trabajo administrativo y de gestión –“los turnos, cubrir vacantes… el plan de formación, el fortalecimiento de capacidades… la retroalimentación”-, mientras que la otra podría “trabajar en el hospital, cerca de las pacientes y del personal, presente en los casos complicados y críticos que están atendiendo”. 

Para Ygline Saint Clair, partera que atiende casos de violencia sexual en Cité Soleil, en Haití, contar con otra profesional como ella reduciría los tiempos de espera para las supervivientes y permitiría aumentar la sensibilización sobre la importancia de buscar atención temprana. 

Kate señala además que existen vacíos en la toma de decisiones. Para garantizar que las necesidades de salud de mujeres y niñas se prioricen en cualquier respuesta de emergencia, es necesario que más parteras participen en el diseño de los programas de salud en crisis. 

“Necesitamos recursos, necesitamos políticas, necesitamos implementación, y necesitamos formación y fortalecimiento de capacidades de las parteras en todo el mundo para asegurarnos de que haya más profesionales que puedan prestar atención y prevenir sufrimiento y muertes evitables”. 
 

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