Mahmoud sujeta con delicadeza una cabellera blanca entre dos dedos, mientras que con unas tijeras en la otra mano corta cuidadosamente la línea del cabello de un hombre mayor sentado en la silla del barbero.
“Al principio no sabía cómo sujetar la máquina y las tijeras”, dice Mahmoud. “Pero ahora puedo sostenerlas con normalidad. Los desafíos persisten, pero cuando llegué, no podía caminar en absoluto. Ahora he mejorado; estoy mejor que antes”.
Mahmoud, un paciente de 17 años de Gaza, Palestina, llegó al Programa de Cirugía Reconstructiva (RSP por sus siglas en inglés) de MSF en Amán, Jordania, en julio de 2025. Resultó herido en un ataque aéreo israelí en 2017 y ahora, por fin, está recibiendo la atención médica especializada que necesita para recuperarse de sus lesiones. El RSP se basa en un enfoque holístico de la sanación. Creado originalmente en 2006 para tratar a personas gravemente heridas en la guerra de Irak, el RSP se ha expandido para tratar lesiones relacionadas con conflictos en toda la región, incluyendo Siria, Yemen, Palestina, Somalia y Sudán. Más allá de la cirugía, la sanación es un proceso; un viaje físico y psicológico plagado de enormes desafíos. Tras años de respuesta a las consecuencias de los conflictos en Medio Oriente, el hospital ha desarrollado un enfoque integral de la rehabilitación que integra la recuperación física, apoyo a la salud mental y reintegración social.
Al igual que Mahmoud, muchos pacientes del RSP provienen de zonas de guerra intensas en la región, como Irak, Siria, Palestina y Yemen. La mayoría ha sufrido desplazamientos repetidos, la pérdida de seres queridos y el colapso de cualquier atisbo de “vida normal”. Para ellos, el camino comienza con la recuperación de la sensación de seguridad, propósito y futuro.

El apoyo a la salud mental desempeña un papel fundamental en este proceso. El equipo de psicología trabaja con los pacientes de forma individual y en grupo, ayudándoles a procesar el trauma y a reconectarse poco a poco con los demás. A través de estas sesiones, los pacientes comienzan a reconstruir la confianza, a expresar emociones y, gradualmente, a salir de su aislamiento.
“Me quedé en mi habitación; no quería hablar con nadie cuando llegué“, dice Mahmoud, quien participa en el programa de formación profesional, que brinda a los pacientes capacitación en diversos oficios mientras reciben tratamiento en el hospital. Estos programas incluyen formación en peluquería, sastrería y maquillaje, que, una vez completados, pueden facilitar su integración en la sociedad y ofrecerles oportunidades económicas al salir del hospital.
“Mi objetivo es… Obtener un título, irme y trabajar en el extranjero”, dice Mahmoud. “Hoy me siento mejor y quiero ser barbero y trabajar en Europa”.
Los pequeños pasos representan un progreso profundo
Las lesiones de guerra suelen tener consecuencias de por vida. Muchos pacientes ya no pueden regresar a sus trabajos anteriores. Las limitaciones físicas, sumadas al trauma psicológico, hacen que la reintegración a la vida cotidiana sea sumamente difícil. Sin apoyo, esto puede conducir a una dependencia a largo plazo y a la pérdida de la dignidad.
La formación profesional es una parte fundamental de este proceso de recuperación, ya que brinda a los pacientes la oportunidad de aprender habilidades prácticas adaptadas a sus capacidades. Con un enfoque humanitario, crea un espacio donde las personas son vistas más allá de sus lesiones; les ayuda a imaginar un futuro de nuevo.
“A través de esta actividad, los pacientes y sus cuidadores no solo participan en un aprendizaje práctico, sino que también recuperan la confianza y la independencia”, afirma Emran Alawar, responsable de formación de pacientes en el RSP. “Estructura su vida diaria y les reconecta con un sentido de propósito. La formación les permite visualizar la vida más allá del hospital”.
La atención a la salud mental ayuda a los pacientes a procesar el trauma, y la formación profesional tiende un puente entre la recuperación y el futuro. En conjunto, estos elementos conforman una atención integral que va más allá del tratamiento. Crean las condiciones para que los pacientes no solo sanen, sino que reconstruyan sus vidas.
