Cinco años después del brutal asesinato de tres miembros del personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el centro de Tigray, Etiopía, el gobierno etíope no ha dado señales de concluir ni de compartir los resultados de una investigación creíble e imparcial, a pesar de nuestros constantes esfuerzos de comunicación. El 24 de junio de 2021, María Hernández Matas, Tedros Gebremariam Gebremichael y Yohannes Halefom Reda fueron asesinados a tiros mientras buscaban personas que necesitaban asistencia médica en la zona, tras informes de intensos combates.
Un año después de que MSF publicara su informe interno sobre el brutal asesinato, las familias de María, Tedros y Yohannes aún no han recibido ninguna comunicación oficial ni conclusiones fundamentadas sobre lo sucedido ese día, e instamos al gobierno de Etiopía a que cumpla con su obligación de finalizar y publicar la investigación.
Las conclusiones de una revisión de MSF publicada hace un año confirmaron que el ataque fue un asesinato intencional y selectivo de tres trabajadores humanitarios claramente identificados. También establecieron que un convoy de las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (ENDF) estaba presente en el momento del incidente, en la misma carretera donde fueron asesinados nuestros colegas.
En mayo de 2026 se cumplieron 10 años desde que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la Resolución 2286, en la que los Estados se comprometieron a cumplir con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario y a proteger al personal médico humanitario. Sin embargo, el incidente de Tigray es emblemático del fracaso mundial en el cumplimiento de este compromiso, ya que los Estados descuidan su deber de investigar y exigir responsabilidades a los autores de ataques contra trabajadores humanitarios y personal médico.
Maria, Tedros y Yohannes perdieron la vida mientras brindaban asistencia vital a personas en crisis. Su asesinato no debe ser olvidado ni quedar impune, del mismo modo que los ataques no deben normalizarse ni permitirse por la impunidad. Los Estados deben mantener su compromiso de construir un entorno más seguro para los trabajadores humanitarios mediante acciones concretas y no solo con palabras vacías. Médicos Sin Fronteras insta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a todos los Estados a adoptar medidas más enérgicas para garantizar la rendición de cuentas en caso de incidentes y la seguridad del personal humanitario. Hacemos un llamdo a todos los Estados para que cumplan con su responsabilidad de respetar —y garantizar el respeto de— el derecho internacional humanitario, incluyendo la protección de los trabajadores humanitarios.
