En el este de Chad, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF), en coordinación con el Ministerio de Salud, estamos respondiendo a un brote simultáneo de sarampión y meningitis C en medio de una creciente afluencia de personas refugiadas que huyen de la guerra en Sudán.
Desde enero de 2026, más de 1,500 pacientes han sido ingresados en las unidades de aislamiento de MSF. Los casos de meningitis se están disparando en Adré: entre marzo y abril, de 212 niños y niñas con meningitis ingresaron en los centros de MSF. 25 fallecieron, poniendo en relieve una alarmante tasa de letalidad de casi el 12%.
En Adré, cerca de la frontera con Sudán, la situación se ha deteriorado drásticamente en tan solo unas semanas. Los casos de sarampión están aumentando rápidamente: 16 casos en enero, 371 en marzo y ya 161 casos en las dos primeras semanas de abril. La meningitis sigue la misma tendencia: 18 casos en enero, 109 en marzo y 101 casos en las dos primeras semanas de abril.

“Cada día vemos niños y niñas que llegan con sarampión grave, a menudo complicado con neumonía, que requieren hospitalización urgente”, afirma Isabelle Kavira, responsable de la actividad médica de MSF en Adré. “Al mismo tiempo, la ocupación de camas para meningitis está cerca del 100%, saturando nuestra capacidad y comprometiendo la atención de otras enfermedades”.
“La gran mayoría de los niños afectados por meningitis presentan formas graves”, añade Léa Ledru, coordinadora de MSF en Adré. “Nuestros equipos se ven obligados a trasladarse constantemente de una unidad de aislamiento a otra”.
En respuesta a la afluencia de casos, MSF ha triplicado su capacidad de aislamiento pediátrico en Adré, aumentando las camas para pacientes con sarampión de 5 a 15, y ha instalado una tienda de campaña con 30 camas para pacientes con meningitis. Durante tres semanas, el Ministerio de Salud, con el apoyo de MSF, llevó a cabo vacunaciones de emergencia, alcanzando a más de 95,500 niños y niñas contra el sarampión y a 337,800 personas contra la meningitis en las zonas más afectadas.
Del 7 al 13 de abril, otras 62,500 personas fueron vacunadas contra la meningitis en el campo de Aboutengué, un remoto asentamiento en el desierto que alberga a 50,000 personas, incluyendo personas refugiadas sudanesas y la población local. Desde el 15 de abril, se ha puesto en marcha una campaña en Metche, dirigida a los refugiados del campo y a las comunidades circundantes. Hasta la fecha, más de 16,600 personas han sido vacunadas contra la meningitis y más de 9,400 contra el sarampión.

Sin embargo, estas campañas de respuesta se enfrentan a desafíos persistentes: las interrupciones en la cadena de frío y las deficiencias en la inmunización sistemática dejan a poblaciones enteras expuestas. Es fundamental fortalecer la vacunación sistemática en la atención primaria de salud, especialmente mediante el despliegue de equipos móviles desde los centros de salud a las zonas aledañas. Sin estas medidas sostenibles, las campañas reactivas por sí solas no serán suficientes.
En la provincia de Sila, al sur de Adré, el brote de sarampión declarado a principios de enero se propagó rápidamente desde una mina de oro a la comunidad en general, afectando cada vez más a niños y niñas menores de 15 años. El Ministerio de Salud, con el apoyo de MSF, vacunó a más de 113,000 menores de entre 9 meses y 14 años en tan solo 15 días, entre finales de marzo y principios de abril.

La crisis se ve agravada por la continua llegada de familias refugiadas de Sudán, donde persisten los brotes de sarampión y meningitis. En los campos, el hacinamiento, el acceso limitado al agua y a la atención médica, y la desnutrición facilitan la rápida transmisión y aumentan el riesgo de complicaciones graves, especialmente entre los niños y niñas menores de cinco años.
En abril de 2026, se registraron cerca de 926,000 personas refugiadas de Sudán en Ouaddaï, Sila, Wadi Fira y Ennedi Est, lo que supuso una presión adicional sobre unos servicios de salud ya de por sí frágiles.
