- Un número alarmante de niños y niñas con desnutrición grave están siendo ingresados en centros de alimentación terapéutica hospitalaria que MSF apoya o gestiona en el sur de Afganistán.
- Las sequías recurrentes y el cierre de fronteras están agravando esta situación crítica.
- Los donantes, las autoridades de salud y las organizaciones pertinentes deben priorizar y restablecer urgentemente la financiación de los programas de nutrición en todo Afganistán.
Médicos Sin Fronteras (MSF) ha sido testigo de un alarmante aumento en el número de niños y niñas que sufren de desnutrición aguda grave con complicaciones médicas que requieren tratamiento vital en nuestros centros terapéuticos de alimentación en el sur de Afganistán.
“Los niños nos llegan demasiado tarde en el proceso, y a menudo se presentan en estado crítico con complicaciones médicas prevenibles”, dice Ana Lilia Banda, coordinadora médica de MSF en el sur de Afganistán. “Esto refleja no solo el empeoramiento de la inseguridad alimentaria, sino también la falla de los sistemas diseñados para detectar y tratar la desnutrición en una fase temprana”.
“Una respuesta eficaz requiere diferentes elementos de atención que funcionen. Desde servicios ambulatorios que identifican y tratan casos sencillos, hasta la atención hospitalaria para niños en estado crítico”, dice Banda. “Restaurar esta gama completa de servicios de desnutrición es esencial para evitar muertes evitables”.

Entre enero y abril de 2026, el ingreso de niños y niñas con desnutrición grave en el centro de alimentación terapéutica hospitalaria (ITFC) apoyado por MSF en el sur de Afganistán aumentó más del 30% en promedio en comparación con el mismo periodo de los últimos tres años, con la mayoría de los niños y niñas menores de un año.
Este aumento señala un deterioro en la situación de seguridad alimentaria que enfrenta la población en Afganistán. Esto está poniendo una presión significativa sobre la capacidad de MSF para responder eficazmente a las necesidades de las personas. Solicitamos urgentemente la priorización de la financiación y los recursos para el apoyo nutricional, para evitar que la situación nutricional en el sur de Afganistán empeore aún más.
Las reducciones significativas en la financiación internacional desde principios de 2025 han llevado a la suspensión o cierre de 445 centros de salud, incluyendo 203 equipos móviles de salud y nutrición, en 2025, según datos compartidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos servicios desempeñaron anteriormente un papel clave en el cribado comunitario, la detección temprana y la prestación de atención.
La situación se agrava aún más por las sequías recurrentes, que han reducido los rendimientos de los cultivos y han intensificado progresivamente la inseguridad alimentaria y las dificultades económicas.1 Al mismo tiempo, los cierres de fronteras vinculados a tensiones geopolíticas regionales han interrumpido la cadena de suministro de alimentos terapéuticos hacia el país y han incrementado los precios de los alimentos, minando la disponibilidad y empeorando el acceso general a la comida para las personas, afectando especialmente a mujeres embarazadas y madres.
“La desnutrición no es solo un problema médico, sino también un problema social”, dice Banda. “La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, seguida de una alimentación complementaria adecuada, es esencial para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé”.
“Pero cuando las madres no tienen suficiente para comer, ¿cómo se espera que alimenten a sus hijos?” pregunta Banda. “Estamos viendo a muchos niños y niñas con desnutrición de menos de un año, a menudo acompañados por sus madres o cuidadores que también necesitan cuidados”.
Desde principios de 2026, las admisiones en el ITFC, apoyado por MSF, en el hospital provincial Boost, en la provincia sureña de Helmand, alcanzaron un récord mensual en comparación con el mismo periodo de los últimos cinco años. Entre enero y abril de 2026, se ingresaron más de 1,500 niños y niñas con desnutrición aguda grave con complicaciones médicas, lo que representa más del doble del número registrado en el mismo periodo en 2022.
Entre enero y abril de 2026, el ITFC de MSF en Kandahar admitió a más de 570 niños y niñas con desnutrición. Además, más de 300 pacientes fueron redirigidos a otros centros de salud. La demanda de tratamiento es mucho mayor que la que nuestros equipos pueden soportar, incluso después de aumentar nuestra capacidad.

Desde MSF hemos intensificado nuestra respuesta en Helmand y Kandahar. Sin embargo, con el pico estacional de la desnutrición en marcha, nos preocupa profundamente que el aumento de las necesidades siga superando la respuesta humanitaria actual.
Médicos Sin Fronteras instamos a donantes, autoridades sanitarias y organizaciones relevantes a priorizar y restaurar urgentemente la financiación internacional y nacional para los programas de nutrición en todo Afganistán. También debe garantizarse un suministro ininterrumpido de alimentos especialmente formulados y suministros médicos esenciales. Sin una acción inmediata, la crisis corre el riesgo de empeorar, dejando a más niños y niñas sin acceso a la atención esencial que necesitan con urgencia.
MSF lleva a cabo siete proyectos en Bamyan, Helmand, Herat, Mazar-i-Sharif, Kandahar, Khost y Kunduz, con especial enfoque en la prestación de servicios médicos especializados. Actualmente, MSF brindamos apoyo nutricional a niños y niñas con desnutrición en las provincias de Helmand, Herat y Kandahar. En 2025, 9,388 menores fueron admitidos en centros de alimentación terapéutica hospitalaria apoyados por MSF, y 3,166 niños y niñas fueron inscritos en centros de alimentación terapéutica ambulatoria.
1 Red de Analistas de Afganistán: https://www.afghanistan-analysts.org/en/reports/economy-development-environment/can-afghanistan-feed-itself-agriculture-trade-and-food-security-under-pressure/
