Ivan y Valentyna Zalutski, una pareja jubilada originaria de Oleshky, en la región de Jersón, han vivido durante casi tres años en un centro modular habilitado para personas desplazadas internas en la región de Kiev. Fueron evacuados en 2023 después de que las fuerzas militares rusas destruyeran la presa de la central hidroeléctrica de Kakhovka, provocando inundaciones masivas en ciudades y comunidades. La pareja sobrevivió refugiándose en el techo de su casa. Lo perdieron todo y posteriormente fueron trasladados a la región de Kiev.
Durante el invierno de 2026, Médicos Sin Fronteras (MSF) apoyó al centro con kits de higiene para ayudar a las personas residentes a mantener actividades básicas de limpieza y cuidado personal durante los prolongados cortes de electricidad, cuando incluso tareas cotidianas como preparar alimentos, calentar habitaciones o tomar una ducha se volvieron un desafío.
Como millones de personas en Ucrania, los Zalutski enfrentaron uno de los inviernos más duros registrados en el país, con temperaturas de hasta -20 °C y frecuentes interrupciones en el suministro eléctrico y de calefacción.

La primavera de 2026 ha traído un alivio temporal para la población en Ucrania. Sin embargo, el nivel de destrucción de la infraestructura energética del país causada por las fuerzas rusas sigue siendo crítico. Las personas continúan enfrentando las consecuencias de la escasez de electricidad, una situación que podría agravarse durante los meses de verano, cuando el uso de refrigeradores y aire acondicionado incremente la presión sobre la red eléctrica.
A inicios de 2026, la mayoría de las grandes plantas termoeléctricas e hidroeléctricas de Ucrania habían sufrido daños. Las centrales nucleares también redujeron su capacidad de generación tras los ataques. Según la Agencia Internacional de Energía, Ucrania no puede producir más de la mitad de la electricidad que necesita. El país depende cada vez más de generadores y de importaciones de electricidad desde países de la Unión Europea para cubrir la demanda.
Los equipos de MSF continúan respondiendo a la crisis energética en Ucrania mediante el apoyo a instalaciones médicas y centros de atención social con estaciones de carga y sistemas inversores diseñados para garantizar el suministro continuo de energía durante cortes prolongados.
El Hospital Clínico Municipal No. 10 de Kiev, que brinda atención a más de 300 pacientes hospitalizados y a miles de personas en consultas ambulatorias, solicitó el apoyo de MSF para asegurar el suministro ininterrumpido de electricidad en sus quirófanos y unidades de cuidados intensivos.
“Este centro médico fue equipado con potentes sistemas de inversores y baterías, capaces de suministrar electricidad de manera autónoma a distintas áreas del hospital durante largos periodos, incluso en medio de apagones”, explica Yann Minois, coordinador de proyecto de MSF. “MSF también evaluó el estado de las redes eléctricas. Gran parte de la infraestructura era antigua y se encontraba en malas condiciones, por lo que fue reemplazada por equipos modernos en las áreas donde se instalaron y conectaron los inversores y baterías. La vida de las personas dependía de ello”.
Entre enero y abril de 2026, los proyectos de MSF apoyaron a 12 instalaciones médicas y de atención social con sistemas autónomos de suministro eléctrico en las regiones de Kiev y Vinnytsia. En respuesta a solicitudes de hospitales apoyados por MSF cerca de la línea del frente en las regiones de Dnipró y Jersón, también se realizaron donaciones durante el invierno de 2026 para ayudar a enfrentar las bajas temperaturas. Estas incluyeron generadores, calefactores portátiles, estabilizadores de voltaje y modernos paneles de distribución eléctrica.

“Uno de los principales problemas en Ucrania es la inestabilidad del suministro eléctrico, lo que genera grandes dificultades para las instalaciones médicas y de atención social”, explica Artem Kovtun, supervisor de logística de MSF. “El personal de muchos hospitales y centros de atención nos comenta que, aunque cuentan con generadores proporcionados por las autoridades, las reservas de combustible son muy limitadas. Por ello, los generadores solo se utilizan en situaciones críticas. Nuestras donaciones incluyen baterías e inversores que ayudan a mantener el funcionamiento de las instalaciones cuando no es posible utilizar generadores, incluso durante cortes prolongados de energía, ya sean programados o de emergencia”.
La mayoría de las instalaciones médicas y de atención social en Ucrania se encuentran en edificios de la época soviética, caracterizados por largos pasillos con poca iluminación, incluso en condiciones normales. Durante los apagones, trasladar pacientes en estado crítico a los quirófanos o permitir que personas con discapacidad se desplacen de forma segura desde sus habitaciones hasta los sanitarios puede convertirse en una tarea extremadamente difícil.
“Gestionamos un centro residencial de atención permanente las 24 horas”, señala Antonina Rohozovets, directora de un centro asociado de MSF que recibió la donación. “Actualmente tenemos 173 residentes, lamayoría son personas mayores. Es fundamental que los pasillos permanezcan iluminados y que todos los equipos continúen funcionando, incluso durante cortes prolongados de energía. Necesitábamos estaciones de carga como las donadas por MSF para que las personas residentes puedan desplazarse de forma segura por los pasillos hacia la sala médica o los baños durante la noche. Para estas personas, esto significa libertad de movimiento”.
Médicos Sin Fronteras hacemos un llamado a poner fin a los ataques sistemáticos contra la infraestructura energética de Ucrania, que privan a millones de personas de electricidad, agua potable y servicios básicos. Un suministro eléctrico ininterrumpido es una necesidad esencial para el funcionamiento de las instalaciones médicas y de atención social, donde viven algunas de las personas más vulnerables del país.
