En el este de la República Democrática del Congo (RDC), la población lleva años viviendo en condiciones de inseguridad y con un sistema de salud con recursos insuficientes. El brote de la enfermedad del Ébola, causado por el virus Bundibugyo —para el cual aún no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados—, es un importante desafío adicional.
Nuestros equipos en Médicos Sin Fronteras (MSF) están trabajando para contener la propagación de la enfermedad y reforzar la atención a los pacientes, en colaboración con el Ministerio de Salud.
Al 28 de mayo, se habían reportado oficialmente 125 casos confirmados, 906 casos sospechosos y 223 fallecimientos en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. Sin embargo, la verdadera magnitud del brote sigue siendo imposible de determinar. La capacidad de realizar pruebas, que es extremadamente limitada, y las dificultades para acceder a ciertas áreas implican que las cifras deben interpretarse con cautela.

Ituri, el epicentro del brote, concentra más del 90% de los casos sospechosos notificados. Además, el número de casos está aumentando en las zonas sanitarias de Mongbwalu y Rwampara.
“Estamos trabajando en un contexto particularmente difícil”, afirma el Dr. Alan González, director adjunto de operaciones de MSF. “Durante las últimas dos semanas, nuestra capacidad para hacer llegar suministros y equipos a las zonas afectadas se ha visto obstaculizada por las restricciones a los viajes aéreos y terrestres. La capacidad de realizar pruebas sigue siendo insuficiente y cientos de muestras aún esperan ser procesadas en los laboratorios. La capacidad de aislamiento y atención también es insuficiente. Todo esto está impidiendo la rápida ampliación de la respuesta y generando legítimas inquietudes y temores entre las comunidades”.
Actualmente, solo un número limitado de organizaciones especializadas, entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF), brindan asistencia en Ituri; pero las necesidades de la población superan con creces la capacidad disponible.
En Ituri, nuestros equipos han comenzado la construcción de un centro de tratamiento del Ébola (CTE) con capacidad de 65 camas para atender tanto casos confirmados como sospechosos. Asimismo, estamos apoyando al Ministerio de Salud en la atención y el aislamiento de personas con casos sospechosos en el Hospital General de Referencia de Mongbwalu, así como en el Hospital General de Referencia de Fataki.

En Bunia, la capital de Ituri, MSF ha establecido un sistema de aislamiento para pacientes en el hospital Salama y brinda apoyo a varios centros de salud en la ciudad y sus alrededores para fortalecer el tratamiento seguro de los casos sospechosos y confirmados. Los equipos también están reforzando las medidas de prevención y control de infecciones. Esto es fundamental para prevenir las infecciones intrahospitalarias, especialmente en un momento en que los servicios de salud están bajo una intensa presión.
Al mismo tiempo, los equipos médicos, logísticos y de promoción de la salud apoyan la vigilancia epidemiológica y las actividades de sensibilización comunitaria. Esta estrecha colaboración con las comunidades es crucial porque, en muchas zonas, la preocupación, el miedo y la propagación de rumores complican las labores de respuesta y pueden retrasar que las personas busquen atención médica oportuna.
Más allá del brote de Ébola en sí, los equipos de MSF están observando cómo este está dificultando el acceso de la población a la atención médica. En varias zonas, los pacientes con otras afecciones médicas ya no acuden a los centros de salud por temor al Ébola o a las medidas de aislamiento. Esto genera preocupación por una posible escalada silenciosa de otras emergencias médicas.
En Kivu Norte, la respuesta se organiza en torno a sistemas ya establecidos tras las epidemias que han afectado a la provincia en los últimos años, como el Ébola, el Mpox y el cólera. En Goma, se habilitó un centro de tratamiento de Ébola con 80 camas y ya se ha ingresado a los primeros pacientes.
También se establecieron unidades de aislamiento para personas con sospecha de padecer la enfermedad en varios centros de salud apoyados por MSF, incluidos los de Walikale, Mweso y Rutshuru, y el hospital de Kyeshero. En Butembo, MSF enviamos un equipo médico y logístico para evaluar las necesidades de la población e identificar las áreas que requieren intervención, en colaboración con el Ministerio de Salud.

En Kivu Sur, donde se han confirmado varios casos, nuestros equipos han comenzado a instalar dos centros de tratamiento de emergencia en Bukavu y Lwiro. Al mismo tiempo, estamos capacitando a trabajadores de la salud en medidas de prevención y control de infecciones en ambas ciudades.
Una respuesta médica de emergencia
“Este brote está afectando a regiones ya gravemente debilitadas por años de conflicto y desplazamientos masivos”, explica Ewald Stals, representante de MSF en la República Democrática del Congo.
“En Ituri, así como en Kivu Norte y Sur, la inseguridad ha obligado a millones de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad. Este movimiento constante se ve agravado por la fragilidad y la falta de financiamiento de los sistemas de salud”, afirma Stals. “En algunos centros médicos, la capacidad de admisión y aislamiento ya está llegando a su límite. En este contexto, la identificación rápida de casos, el rastreo de contactos y el aislamiento de los enfermos se vuelven particularmente difíciles, lo que aumenta el riesgo de una mayor propagación de la enfermedad”.
En MSF estamos haciendo todo lo posible para apoyar la respuesta. A pesar de las restricciones de seguridad y acceso, que incluyen el cierre de fronteras y la cancelación de vuelos, los equipos de MSF trabajan incansablemente para garantizar que los suministros vitales sigan llegando a las zonas afectadas. Ya se han entregado varios cientos de toneladas de suministros médicos y logísticos a Ituri y Kivu Norte.
A medida que los casos siguen aumentando y la respuesta aún se está intensificando, las próximas semanas serán cruciales para fortalecer la capacidad de atención, acelerar las pruebas y mantener el acceso a la atención médica esencial en las zonas afectadas.
