En 2026, los equipos de MSF trataron miles de casos de infecciones respiratorias, gastroenteritis e infecciones cutáneas en niños.
“Mi bebé tuvo diarrea severa durante días, pero no pude encontrar agua potable ni medicamentos. Temíamos que se deshidratara, pero no teníamos cómo prevenirlo”, dice Lobna, una madre de 27 años. Los niños y niñas representan aproximadamente la mitad de la población de Gaza. Han sufrido un grave deterioro de su salud y bienestar desde octubre de 2023, provocado por el genocidio del Estado de Israel, incluyendo la destrucción del sistema de salud y el empeoramiento de las condiciones de vida, el agua y el saneamiento.
Esto se observa en las clínicas y hospitales apoyados por MSF
Nuestros equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) están tratando a decenas de miles de niños y niñas con infecciones respiratorias, gastroenteritis, infecciones cutáneas y diarrea. Solo entre enero y abril de este año, los equipos de MSF que trabajan en centros de salud en la Franja de Gaza realizaron 86,000 consultas médicas a niños y niñas menores de 15 años y hospitalizaron a otros 4,860, lo que representa aproximadamente el 25% y el 34,4% del total de pacientes.

Los lactantes, los más vulnerables
Los recién nacidos y los lactantes siguen estando entre las poblaciones más vulnerables de Gaza. Entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, se registraron 112 muertes neonatales (de niños menores de un mes) en los hospitales Al Helou y Nasser, apoyados por MSF, lo que supone el 6% del total de ingresos. Las principales causas de muerte fueron la dificultad respiratoria, seguida de la sepsis.
En el hospital de campaña pediátrico de MSF en Deir al Balah, en el centro de Gaza, los lactantes de entre 1 y 12 meses representan ahora el 58% de todos los ingresos hospitalarios pediátricos, el doble que en otros contextos de crisis donde MSF trabaja a nivel mundial. Los bebés se ven afectados de manera desproporcionada por enfermedades diarreicas y otras infecciones. Su sistema inmunológico aún se está desarrollando y no pueden combatir las infecciones como lo hacen los niños mayores o las personas adultas.
“Los programas de vacunación rutinarios se han interrumpido en numerosas ocasiones, dejando a los niños y niñas vulnerables. Cuando los bebés tienen diarrea, su cuerpo pierde más agua, el volumen sanguíneo disminuye y el corazón no puede bombear suficiente sangre. Sin tratamiento, un bebé sano puede correr un grave riesgo de muerte en cuestión de días”, afirma Anas Masadeh, coordinador médico de MSF en Gaza.

Desplazamiento prolongado, condiciones de vida indignas
Tras casi tres años de desplazamiento forzado masivo y destrucción de la infraestructura civil, incluyendo los sistemas de agua, la población palestina sigue viviendo en refugios y tiendas de campaña sobrepoblados, sin acceso adecuado al agua potable, sin saneamiento funcional y con escasez de artículos de higiene. Los bebés están expuestos al agua contaminada a diario.
Los refugios sobrepoblados, principalmente tiendas de campaña improvisadas, con poca ventilación, propagan patógenos rápidamente, situación que se agrava por las plagas descontroladas que proliferan actualmente en Gaza, incluyendo las ratas. La deficiente ventilación se refleja directamente en el elevado número de niños y niñas ingresados con infecciones respiratorias agudas.
Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos tratado un número creciente de casos de mordeduras de roedores en niños y observamos una alta incidencia de enfermedades infecciosas de la piel, especialmente sarna. En el primer trimestre de 2026, los niños y niñas menores de 15 años representaron el 60% de los pacientes tratados por enfermedades de la piel en tres de nuestras clínicas. “Incluso cuando un niño recibe tratamiento, otros se vuelven a infectar porque no podemos lavar la ropa ni la ropa de cama adecuadamente”, afirma Ahmed, de 35 años, paciente de MSF.
Las autoridades israelíes siguen restringiendo la ayuda médica y humanitaria esencial lo que resulta en condiciones de vida insalubres e indignas que ningún niño o niña debería tener que soportar. Esto priva a los niños de Gaza de una vida sana y de cualquier posibilidad de recuperación.
