Los refugiados que huyen de Sudán llevan meses sin refugio, agua ni atención médica en el este de Chad 

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10 de agosto de 2026

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Más de 2,500 personas refugiadas que huían de la violencia en Sudán pasaron más de seis meses sin refugio adecuado, letrinas, acceso a agua potable ni asistencia alimentaria, mientras esperaban ser reubicadas desde el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila (Chad). En respuesta a estas necesidades, y tras recibir un aviso de las autoridades sobre el fallecimiento de cinco niños menores de cinco años, desde Médicos Sin Fronteras (MSF) pusimos en marcha una respuesta de emergencia entre mayo y julio de 2026. 

“Nuestras primeras evaluaciones de la situación en Adémour confirmaron casos de sarampión y desnutrición, mientras muchas personas sufrían diarrea, infecciones parasitarias, enfermedades respiratorias y afecciones cutáneas relacionadas con el acceso limitado a agua segura”, afirma el Dr. Souley Harouna, jefe de misión de MSF en Chad. 

En el transcurso de dos meses, los equipos de MSF brindaron servicios gratuitos de atención médica primaria, que incluyeron la prevención y el tratamiento de la malaria, la atención en salud sexual y reproductiva, así como el cribado y tratamiento de la desnutrición. La situación nutricional era alarmante: se registró una tasa de desnutrición aguda global (DAG) superior al 37 % (343 personas de las 916 evaluadas) y una tasa de desnutrición aguda grave (DAGr) del 8,4 % (77 personas de las 916 evaluadas). Estas cifras reflejan la gravedad de la situación humanitaria y la urgente necesidad de apoyo nutricional. 

Un Supervisor de Promoción de la Salud de MSF, sensibiliza a las madres sobre las prácticas de higiene mientras esperan su consulta en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad.
Un Supervisor de Promoción de la Salud de MSF, sensibiliza a las madres sobre las prácticas de higiene mientras esperan su consulta en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad. © Tania Elloye/MSF

Nuestros equipos también mejoraron el acceso a agua segura tanto para las personas refugiadas sudanesas como para las comunidades de acogida, reduciendo así el riesgo de enfermedades infecciosas. Estas acciones incluyeron la rehabilitación de cuatro bombas de agua manuales, la instalación de letrinas y estaciones de lavado de manos, y el uso de dos depósitos de agua para cumplir con la norma de 15 litros diarios por persona requeridos para una crisis humanitaria. En un plazo de dos meses, los casos de diarrea disminuyeron considerablemente tras el suministro de agua potable segura y la ampliación de las actividades de higiene. 

“A medida que las personas refugiadas pasan por Adémour antes de ser reubicadas, nos centramos en mensajes relacionados con la higiene”, explica Bonaventure Djedouboum Tobah, supervisor de promoción de la salud de MSF. “Prácticas sencillas, como el lavado de manos y el tratamiento del agua, son fundamentales para ayudar a prevenir enfermedades transmitidas por el agua y proteger a las familias que viven en un entorno tan vulnerable”, concluye. 

La labor dependió en gran medida de la participación de la comunidad. La mayoría de los agentes de movilización comunitaria eran personas refugiadas —formadas y respaldadas por MSF— encargadas de difundir mensajes de salud, realizar el seguimiento de las familias e identificar a los niños y niñas que necesitaban apoyo nutricional. 

Distribución de Plumpy'Nut en la clínica móvil Un trabajador comunitario de MSF distribuye Plumpy'Nut, un alimento terapéutico listo para usar (RUTF), a una madre en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad.
Un trabajador comunitario de MSF distribuye Plumpy’Nut, un alimento terapéutico listo para usar, a una madre en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad. © Grace Horbira Djimadoum/MSF

Sila suele ser una parte menos visible de la respuesta a la crisis de refugiados sudaneses en Chad. A diferencia de Adré o Aboutengué, donde existen importantes pasos fronterizos y asentamientos de mayor tamaño, la zona de Sila se caracteriza por una mayor dispersión y aislamiento, lo que dificulta el acceso de la ayuda humanitaria. La elección de los lugares de asentamiento también está condicionada por factores geográficos y socioculturales; muchas personas refugiadas prefieren establecerse en zonas donde mantienen vínculos étnicos o culturales con las comunidades de acogida. 

“Las familias suelen llegar en grupos más pequeños y terminan en puntos de tránsito improvisados ​​como Adémour, donde los servicios son prácticamente inexistentes”, afirma el Dr. Harouna. 

Para principios de julio, casi todas las personas refugiadas del punto de tránsito de Adémour fueron trasladadas al asentamiento de personas refugiadas de Kerfi. No obstante, no cuentan con garantías claras para recibir una atención adecuada, pues no se están cumpliendo los estándares mínimos durante emergencias, tanto para la población refugiada como para las comunidades de acogid, en los lugares de reubicación.  

“El traslado por sí solo no es una solución si las zonas de acogida también carecen de agua, refugio, saneamiento, atención sanitaria y asistencia alimentaria adecuados”, afirma el Dr. Harouna. “Las personas refugiadas, así como las comunidades de acogida, necesitan acceso oportuno a todos los servicios esenciales, ya sea en un centro de tránsito o de reubicación, o dentro de las mismas comunidades”, añade el Dr. Harouna. 

Un Supervisor de Promoción de la Salud de MSF, sensibiliza a las madres sobre las prácticas de higiene mientras esperan su consulta en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad.
Un Supervisor de Promoción de la Salud de MSF, sensibiliza a las madres sobre las prácticas de higiene mientras esperan su consulta en la clínica móvil instalada en el centro de tránsito de Adémour, en la provincia de Sila, Chad. © Tania Elloye/MSF

Desde el inicio de la guerra en Sudán, más de 930,000 personas refugiadas sudanesas han cruzado a Chad; más del 80 por ciento de ellas son mujeres, niñas y niños. Desde abril de 2023, ACNUR y las autoridades chadianas han trasladado a 646,216 personas desde los puntos de tránsito fronterizos hacia el interior del país, incluyendo 45,321 traslados realizados desde enero de 2026 en el marco de un programa acelerado.  

Aunque continúan los esfuerzos de reubicación, todos los actores deben garantizar que tanto las personas refugiadas como las comunidades de acogida dispongan de asistencia humanitaria sostenida y de servicios esenciales que salven vidas. 

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