- En Mudug, Somalia, 1,389 niños y niñas fueron hospitalizados por desnutrición aguda y complicaciones médicas entre enero y julio de 2026; 809 presentaban desnutrición grave.
- Entre mayo y julio, 1,322 menores accedieron al tratamiento ambulatorio contra la desnutrición, casi un 60% más que en el mismo periodo de 2025.
- MSF mantiene la atención en el Hospital Regional de Mudug, tratando a todos los niños y niñas con desnutrición aguda que llegan y buscando ampliar su capacidad.
- En MSF pedimos restablecer y ampliar el tratamiento nutricional en la atención primaria, con servicios y suministros disponibles cerca de las comunidades.

Tras el cierre de servicios de salud y nutricionales en Mudug, Somalia, miles de niños y niñas se están quedando sin atención cerca de sus hogares. La mayoría llega al hospital que apoyamos cuando su estado ya es crítico, con desnutrición grave y otras complicaciones. Alertamos de que una unidad hospitalaria no puede sustituir a una atención primaria que permita tratar a los niños a tiempo y cerca de sus comunidades.
Los servicios de salud y nutricionales están cerrando en toda la región de Mudug, en el centro de Somalia, lo que está provocando que los niños y niñas se hayan quedado sin tratamiento cerca de sus hogares y que estén llegando al hospital cuando ya se encuentran en una situación extremadamente crítica. Por ello, Médicos Sin Fronteras (MSF) hacemos un llamado a los donantes, a las agencias de la ONU y a las autoridades sanitarias para que restablezcan y amplíen el tratamiento nutricional en el ámbito de la atención primaria en toda la región.
La unidad de hospitalización para la desnutrición que apoyamos en el Hospital Regional de Mudug, en Galkayo, cuenta con 28 camas. Desde principios de abril de 2026 ha estado funcionando por encima de su capacidad. Debido a la abrumadora necesidad de atención, el equipo ha seguido admitiendo a menores a pesar de que la unidad estaba llena, y en su momento álgido, a finales de mayo, había dos niños por cada cama disponible.
Entre enero y julio, ingresamos a 1,389 niños y niñas para recibir tratamiento hospitalario por desnutrición aguda y por complicaciones médicas; de ellos 809 presentaban desnutrición grave. Entre mayo y julio, 1,322 niños fueron admitidos en el tratamiento ambulatorio de desnutrición, frente a los 788 registrados durante los mismos tres meses de 2025, lo que supone un aumento de casi el 60%.

Los familiares de la mayoría de estos menores ya habían buscado atención médica previamente en otros lugares. De los 11 niños ingresados por primera vez durante una de las semanas de junio, 10 ya habían acudido a algún centro de salud más cercano a su domicilio. Sus familiares tuvieron que llevarlos al hospital que apoyamos porque allí no había medicamentos ni leche terapéutica, o porque su hijo no mejoraba.
Sabrin Ahmed viajó 12 horas en automóvil desde Abudwak, a unos 270 kilómetros de distancia, después de que un médico de un hospital local le dijera que no podía tratar a su hijo de 11 meses y de que se enterara de que la leche terapéutica que el niño necesitaba estaba agotada en la localidad.
“Cuando estos niños llegan hasta nosotros, no solo presentan desnutrición. Además padecen neumonía, sarampión o difteria, lo cual dificulta mucho más el tratamiento y aumenta el riesgo de muerte”, afirma Emmanuel Omale, coordinador de proyectos de MSF en Somalia. “No llegan tarde porque sus familias hayan esperado hasta el último momento para traerlos. Llegan tarde porque no cuentan con atención médica cerca de sus casas. Una sala de hospitalización es el último eslabón de una cadena. No puede sustituir al resto”.
El plan de respuesta humanitaria de Somalia se redujo a 852 millones de dólares para 2026 y, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), en julio aún no se había financiado ni siquiera un tercio de dicho importe. Mientras tanto, el Programa Mundial de Alimentos ha recortado la ayuda alimentaria de emergencia que prestaba a más de 2 millones de personas a poco más de 600,000, y han cerrado más de 70 centros de salud en Puntlandia, uno de los estados federados de Somalia, que abarca la parte norte de la región de Mudug. Las lluvias han estado muy por debajo del promedio en toda Mudug a lo largo de 2026, y las familias dedicadas al pastoreo se han desplazado en busca de agua y pastos, lo que las ha alejado aún más de los centros que siguen en funcionamiento.
En MSF instamos a los donantes, a las agencias de la ONU y a las autoridades sanitarias a restablecer y ampliar el tratamiento nutricional en el ámbito de la atención primaria de salud en toda la región de Mudug. Esto implica disponer de tratamientos hospitalarios y ambulatorios eficaces contra la desnutrición aguda cerca de donde viven las familias, así como un suministro ininterrumpido de alimentos terapéuticos listos para el consumo y de medicamentos esenciales que lo hagan posible. Los niños y niñas tratados a tiempo por desnutrición aguda, en su propio distrito, pueden evitar que su estado empeore y que acaben necesitando una cama de hospital.
MSF seguiremos admitiendo y tratando a todos los niños y niñas con desnutrición aguda que lleguen al Hospital Regional de Mudug y seguiremos buscando formas de ampliar su capacidad. Pero una sala de urgencias no puede sustituir a un sistema de salud. Los menores gravemente enfermos que llegan ahora son la prueba de hasta qué punto se ha perdido el acceso a la atención médica.
