- El brote de Ébola en República Demoscratica del Congo no está bajo control, aunque algunos centros reciben menos pacientes, los casos siguen apareciendo y propagándose hacia nuevas zonas.
- Ya son siete las provincias afectadas, mientras Kivu Norte concentra casi la mitad de los nuevos casos confirmados.
- Desde mayo, se han registrado más de 7,200 casos confirmados y 3,500 muertes, aunque las cifras podrían ser mayores por las dificultades de vigilancia y detección.
- MSF desplegamos equipos de respuesta rápida para detectar y contener nuevos focos, pero pedimos mayor apoyo operativo de las agencias de la ONU, incluyendo la OMS.

La carrera para contener el brote de Ébola está lejos de terminar. Si bien algunos indicadores, como la disminución de los ingresos de pacientes y una transmisión más lenta, podrían sugerir que el brote está remitiendo, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) observan una tendencia preocupante: están surgiendo casos y propagándose hacia nuevas zonas con poca preparación, mientras que en los focos iniciales aún no se han implementado las medidas básicas de respuesta, lo que hace que los esfuerzos de contención sean cada vez más difíciles.
“Suponer que el brote está bajo control porque algunos Centros de Tratamiento de Ébola están admitiendo menos pacientes es un error”, afirma Anthony Kergosien, coordinador de emergencias de MSF en RDC.
“En Ituri, el epicentro original, la propagación se está ralentizando por ahora. Pero a nivel nacional, el número de nuevos casos no ha disminuido. El brote no se está reduciendo, se está desplazando: Ubangui del Sur se ha convertido en la séptima provincia afectada, mientras que Kivu Norte concentra ahora casi la mitad de todos los nuevos casos confirmados, con un fuerte aumento en la tasa de positividad de las pruebas en los últimos días. Mientras las cadenas de transmisión no detectadas ya se están arraigando en los principales centros operativos, la propagación del brote hacia nuevas zonas con capacidades de preparación y respuesta aún más débiles plantea un riesgo grave”.
República Democrática del Congo (RDC) se enfrenta actualmente al mayor brote de Ébola jamás registrado en el país. Desde mayo, se han notificado más de 7,200 casos confirmados y 3,500 muertes, aunque es probable que la cifra real sea mayor debido a las deficiencias en la vigilancia y la detección de casos. Para garantizar la máxima eficacia de su respuesta, en MSF estamos desplegando personal y recursos en equipos de respuesta rápida. Estos equipos apoyan la detección prematura de casos, la observación y el tratamiento de pacientes, las medidas de prevención y control de infecciones, el rastreo de contactos, la vigilancia y la participación comunitaria.

“Esta estrategia consiste en detectar e intentar contener los nuevos focos de infección en una fase temprana, antes de que se conviertan en grandes brotes”, explica Anthony Kergosien. En zonas sanitarias como Bambu, donde actualmente tenemos desplegado un equipo de respuesta rápida, los sistemas de salud ya se encuentran al límite debido a la crónica falta de financiación, la escasez de personal y la limitada capacidad de derivación de pacientes. El Ébola lleva a estas frágiles estructuras más allá de sus posibilidades. Nuestros equipos brindan una respuesta en primera línea para cubrir las carencias más urgentes mientras se intensifica la respuesta general.
Sin embargo, los equipos de MSF no pueden hacer frente por sí solos a la expansión del brote. Mantener este enfoque requiere un aumento significativo del apoyo operativo por parte de las agencias de la ONU, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se necesita urgentemente una intervención más eficaz e integral que refuerce todos los pilares de la respuesta frente al Ébola, especialmente en zonas alejadas de los principales centros donde se concentra la capacidad de respuesta. Dicho apoyo permitiría a los equipos de MSF centrarse en desplegarse rápidamente en los nuevos focos de contagio, garantizando al mismo tiempo que las comunidades afectadas reciban la gama completa de servicios necesarios para contener el brote.
