Un alto al fuego solo de nombre: las fuerzas israelíes siguen matando personas en el sur de Líbano 

Las familias han regresado a Jebshit, bajo el frágil alto al fuego temporal, donde una unidad médica móvil de MSF brinda atención general, apoyo de salud mental y medicamentos esenciales. Líbano, abril de 2026. © Salam Kabboul/MSF

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6 de mayo de 2026

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Las familias han regresado a Jebshit, bajo el frágil alto al fuego temporal, donde una unidad médica móvil de MSF brinda atención general, apoyo de salud mental y medicamentos esenciales. Líbano, abril de 2026. © Salam Kabboul/MSF
Las familias han regresado a Jebshit, bajo el frágil alto al fuego temporal, donde una unidad médica móvil de MSF brinda atención general, apoyo de salud mental y medicamentos esenciales. Líbano, abril de 2026. © Salam Kabboul/MSF

A pesar de que el 17 de abril se anunció un alto al fuego entre Israel y Líbano, renovado posteriormente por tres semanas adicionales, los ataques continúan en el sur del país. 

Las fuerzas israelíes realizan ataques aéreos diarios que han causado cientos de muertos y heridos. Las órdenes de evacuación persisten, provocando el desplazamiento forzoso de miles de personas, mientras que la destrucción total de hogares y aldeas no ha cesado durante las últimas semanas. 

Los hospitales del sur de Líbano, donde los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) colaboramos con el Ministerio de Salud Pública para atender a los pacientes, siguen recibiendo personas heridas. 

“Hemos visto una variedad de lesiones graves desde el inicio del cese al fuego nominal”, afirma la Dra. Thienminh Dinh, médica de emergencias de MSF que trabaja entre el hospital de Qana y el de Jabal Amel, ambos en el distrito de Tiro (Sour/Tyre). “En una sola familia, había un niño pequeño con laceraciones faciales y su hermana de cuatro años con fracturas craneales compuestas, fracturas de extremidades y contusiones pulmonares. El padre presentaba heridas diversas y la madre también quedó atrapada bajo los escombros de su hogar”. 

“Los equipos médicos en ambos hospitales trabajan a contrarreloj para atender a estos pacientes, cuyas lesiones varían desde heridas leves hasta otras más graves que requieren cirugías avanzadas”, explica la Dra. Dinh.

A través de las carreteras destrozadas del sur del Líbano, nuestros equipos se desplazan entre aldeas devastadas por los bombardeos israelíes; esta vez en Jebshit, las familias regresan bajo un frágil "alto el fuego temporal".
A través de las carreteras destrozadas del sur de Líbano, nuestros equipos se desplazan entre aldeas devastadas por los bombardeos israelíes; esta vez en Jebshit, las familias regresan bajo un frágil “alto a fuego temporal”. © Salam Kabboul/MSF

Entre el 18 de abril y el 3 de mayo, 173 pacientes heridos fueron ingresados en el hospital Jabal Amel y 145 personas no sobrevivieron a sus lesiones. 

A pocos kilómetros de distancia, los equipos de MSF presencian una situación similar en los dos hospitales que apoyamos en el distrito de Nabatiyeh. Entre el 26 de abril y el 3 de mayo, estos hospitales recibieron a 65 pacientes heridos —incluyendo dos que fallecieron posteriormente— y a 26 personas que llegaron ya sin vida. 

A pesar del apoyo continuo, que incluye el aumento de la capacidad de atención de emergencias y las canalizaciones en ambulancia, los pacientes siguen llegando tarde o en estado crítico debido a la inseguridad y las largas distancias para llegar a la atención. En algunos casos, los traslados entre hospitales son difíciles debido a la inseguridad en las carreteras. No obstante, los equipos médicos no tienen más opción que canalizar a los pacientes debido a la escasez de artículos médicos esenciales, como bolsas de sangre. Por ejemplo, en el hospital Najdeh Al-Shaabiyeh, la semana pasada dos pacientes con heridas graves debían ser trasladados a otro hospital por la falta de sangre, pero murieron durante el trayecto. 

Debido a las altas necesidades, los equipos médicos en el sur de Líbano se ven obligados a trabajar hasta 36 horas consecutivas a un ritmo acelerado, y a veces deben coordinar varios procedimientos quirúrgicos en el mismo paciente de forma simultánea debido a la gravedad de las lesiones. 

Desde MSF estamos adaptando nuestras formas de trabajo para seguir apoyando a los equipos, que se encuentran agotados tras más de dos meses de bombardeos continuos y un fallido cese el fuego que no ha dado tregua. Los equipos de MSF cubren turnos nocturnos en los hospitales de Qana (Tiro) y Najdeh Al-Shaabiyeh (Nabatiyeh) para garantizar la continuidad de los cuidados y aliviar la carga de trabajo de los médicos residentes. 

La salud mental se está deteriorando  

“No confiamos en este alto al fuego; nos arrebató toda la esperanza que teníamos”, dice Samia*, una mujer desplazada del sur que ahora reside en Barja, un pueblo del distrito Chouf, ubicado a unos pocos kilómetros sobre el río Litani. Regresó a casa en cuanto se anunció el cese al fuego, solo para encontrar su vivienda severamente dañada. “Si antes no me sentía bien, ahora estoy 100 veces peor”. 

Para responder a las necesidades de salud mental, nuestros equipos en Nabatiyeh y las gubernaturas del Sur, están incrementando el número y la frecuencia de las clínicas móviles, llegando a comunidades remotas y a familias que decidieron regresar tras el anuncio del alto al fuego, y cuya situación psicológica se está deteriorando. 

“Una refugiada siria, con doble amputación debido a un ataque aéreo ocurrido hace unas semanas, despertó con la noticia de que su hijo de 8 años murió en un bombardeo, mientras que su hija sufrió perforaciones intestinales por metralla”, relata la Dra. Dinh. “¿Cómo podemos esperar que una madre lidie con esta nueva realidad?”. 

La mayoría pensó que este alto al fuego traería alivio. La realidad es distinta. 

“A dos meses de la escalada, la situación se vuelve más compleja, con patrones de violencia y daños que se exacerban con el tiempo”, afirma Jeremy Ristord, jefe de misión de MSF en Líbano. “Sin protección significativa y acceso a la salud sin restricciones, el desplazamiento no ha traído seguridad ni ha salvaguardado a los civiles”. 

*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas. 

  

En los hospitales de Qana, Jabal Amel, Gubernamental de Nabatiyeh y Najdeh Al-Shaabiyeh, los equipos de MSF permanecen en alerta para brindar apoyo adicional a los equipos médicos, ya de por sí sobrecargados, en caso de incidentes con múltiples víctimas. En Jabal Amel, hemos enviado un cirujano para apoyar el quirófano, y estamos capacitando a los socorristas y proporcionándoles recursos y equipos adicionales en Nabatiyeh y Sour/Tiro.  

Según el Ministerio de Salud libanés, 385 personas murieron y otras 685 resultaron heridas entre el anuncio del alto el fuego y el 4 de mayo.  

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