Un mes después, aún persisten graves deficiencias en la respuesta al Ébola

Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC. © Alexis Huguet/MSF

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15 de junio de 2026

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Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC.
Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC. © Alexis Huguet/MSF

Un mes después de la declaración del brote de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC), Médicos Sin Fronteras (MSF) advertimos que, a pesar del reciente aumento de la respuesta, persisten importantes deficiencias en la vigilancia, el diagnóstico, el rastreo de contactos y la participación comunitaria, lo que sigue socavando los esfuerzos para controlar la enfermedad. Se necesita urgentemente una respuesta proporcional a la magnitud del brote.

“Un mes después, el brote de Ébola supera la capacidad de respuesta”, afirma Kate White, coordinadora médica de emergencias de MSF en la República Democrática del Congo (RDC). Nadie conoce la verdadera magnitud ni la propagación exacta de la enfermedad en RDC. Lo que sí sabemos es que la mayoría de los centros de tratamiento en la provincia de Ituri están saturados; muchos de nuestros pacientes llegan en una etapa avanzada de la enfermedad, y la mayoría nunca fueron identificados ni monitoreados como contactos antes de buscar atención médica.

La enfermedad se está propagando por las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, en el este de la RDC. En Ituri se concentra casi el 95% de los casos. La respuesta, liderada por el Ministerio de Salud congoleño y apoyada por varios socios internacionales, se está implementando en las zonas afectadas. Lamentablemente, la inseguridad dificulta el acceso a ciertas comunidades, e incluso en las zonas más estables, los esfuerzos para detectar casos, realizar pruebas a los pacientes, identificar contactos y monitorear la transmisión son insuficientes. En la vecina Uganda, las autoridades sanitarias también han reportado 19 casos confirmados.

Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC.
Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC. © Alexis Huguet/MSF

Las autoridades sanitarias congoleñas reportaron oficialmente más de 650 casos confirmados y más de 130 muertes. Sin embargo, MSF advierte que estas cifras probablemente solo representan una parte de la realidad.
“Las pruebas siguen siendo una de las debilidades más importantes de la respuesta, a pesar de las recientes mejoras en la capacidad de los laboratorios y la llegada de cientos de kits de prueba móviles al este de la RDC, diseñados específicamente para el virus Bundibugyo”, afirma White. “Muchas comunidades, especialmente las afectadas por la inseguridad persistente, aún tienen acceso limitado a estos kits, mientras que los centros de tratamiento siguen sufriendo importantes retrasos en la recepción de los resultados de laboratorio. Sin pruebas más rápidas y accesibles, nos resultará difícil detectar los casos con la suficiente antelación para contener el brote”.

En las zonas donde se está desarrollando el brote, millones de personas ya viven con décadas de conflicto activo, desplazamientos repetidos, deficiencias crónicas en la atención médica y una respuesta humanitaria limitada. Estas condiciones dificultan gravemente los esfuerzos de respuesta y crean un entorno propicio para la propagación de la enfermedad.

En Ituri, donde Médicos Sin Fronteras lleva décadas presente, hemos observado temor y desconfianza entre las comunidades, y algunas se muestran recelosas ante la llegada repentina de los equipos de respuesta al Ébola.
“Organizar actividades y explicar la enfermedad no basta para generar confianza en la comunidad; es necesario escuchar las preocupaciones de la población y que las comunidades participen en la definición de la respuesta”, afirma Frederic Lai Manantsoa, ​​coordinador de emergencias de MSF en la RDC.

Para muchas comunidades, el brote es solo una de las varias emergencias sanitarias que se han abordado de forma inadecuada durante años. Mantener el acceso a la atención médica rutinaria es tan importante como controlar el brote en sí para salvar vidas.

Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC.
Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC. © Alexis Huguet/MSF

“Las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños y niñas siguen necesitando vacunas y los pacientes siguen necesitando tratamiento para la malaria y el cólera”, señala White. “Mantener el acceso a la atención médica rutinaria también contribuye a la vigilancia del Ébola en las comunidades”.

Aunque el número de casos confirmados notificados en Kivu Norte y Kivu Sur es relativamente bajo, se enfrentan a muchos de los mismos desafíos en materia de vigilancia y pruebas. En Kivu Norte, solo hay un laboratorio para analizar muestras de sangre, y su procesamiento tarda varios días. Dado que no existe un sistema automatizado para enviarlas a los centros de salud, a veces los resultados pueden tardar casi una semana. Además de la atención directa a los pacientes. Los equipos de MSF también están enviando equipos a zonas más remotas e inseguras para reforzar la capacidad de detección y respuesta donde se han reportado alertas.

“Este brote aún puede controlarse, pero el margen de acción se está reduciendo”, afirma Lai Manantsoa. ​​“Es urgente reforzar el diagnóstico, la vigilancia, el acceso a la atención médica y la participación comunitaria. Instamos a las autoridades y a todas las partes interesadas en la respuesta a que hagan todo lo posible para facilitar el desplazamiento de personal sanitario y suministros, y para que la respuesta esté a la altura de la magnitud de esta crisis”.

Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC.
Personal de salud del centro de tratamiento del Ébola creado por MSF en el Centro Hospitalario Elikya en Bunia, Ituri, RDC. © Alexis Huguet/MSF


Respuesta de MSF al brote de Ébola

Desde el inicio del brote, los equipos de MSF en Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur han establecido centros de tratamiento del Ébola en Bunia, Mongbwalu, Komanda, Goma, Bukavu y Lwiro, y estamos preparando más instalaciones de aislamiento y tratamiento en las tres provincias. MSF hemos reforzado medidas de prevención y control de infecciones en los centros de salud que apoyamos. También llevamos a cabo una amplia gama de actividades críticas, que incluyen la colaboración con las comunidades, el apoyo a las actividades de vigilancia, la capacitación de trabajadores de la salud en prevención y control de infecciones, el apoyo para entierros seguros y dignos, el suministro de equipos y medicamentos a los centros de salud y la ayuda para garantizar la continuidad de los servicios esenciales de atención médica más allá de la respuesta a la enfermedad del Ébola. Se han enviado cientos de toneladas de equipos y medicamentos desde Kinshasa y el extranjero, y cerca de 600 empleados participan actualmente en la respuesta de MSF al brote de la enfermedad del Ébola.


Actividades de MSF en la RDC

Paralelamente a nuestro apoyo a la respuesta al brote de Ébola, en MSF mantenemos nuestro compromiso de brindar atención médica imparcial a las personas en toda la RDC, donde trabajamos en 16 de las 26 provincias del país. Nuestros equipos responden a las necesidades de las personas afectadas por conflictos, violencia, desplazamientos y brotes de enfermedades. Las actividades clave incluyen atención quirúrgica para los heridos; tratamiento de la desnutrición; atención del VIH y la tuberculosis; servicios de salud reproductiva; atención pediátrica; prevención y tratamiento de la malaria; prevención, vigilancia y respuesta a brotes de enfermedades; y apoyo en salud mental. Nuestros equipos también están respondiendo a otros brotes de enfermedades prevenibles, como el cólera y el sarampión.

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15 de junio de 2026

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