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06.09.2021

Médicos Sin Fronteras lanza una intervención de emergencia en la ciudad de Tapachula (sur) en México, donde unas 40,000 personas están atrapadas por el fracaso del sistema de asilo. La organización también denuncia la exclusión y desamparo de 2,000 migrantes en la localidad fronteriza de Reynosa, en el norte del país.  

La situación de decenas de miles de migrantes de América Central y del Sur en México es de una vulnerabilidad extrema debido a las continuas deportaciones desde los EE.UU. y al fracaso de las políticas de asilo, afirmó hoy la organización Médicos Sin Fronteras (MSF). La organización médico-humanitaria denunció las condiciones de hacinamiento y falta de acceso a servicios médicos y sociales que sufren estas comunidades tanto en el norte como en el sur del país. 

MSF desplegó esta semana un equipo de emergencia en Tapachula para proporcionar asistencia médica, psicológica y de trabajo social en esta ciudad del estado meridional de Chiapas, donde según las autoridades se aglomeran alrededor de 40,000 personas migrantes, 500 de ellas partieron el sábado 4 de septiembre por la madrugada en una caravana hacia el norte del país para protestar por su situación de abandono continuo, sin servicios, alojamiento o trabajo. 

Intervención de emergencia en el sur 

Un primer equipo de evaluación de MSF, que acompañó a la caravana durante parte del trayecto, ha realizado estos días en Tapachula curaciones de heridas en los pies a varias personas y ha tratado a pacientes por deshidratación, dolores de cabeza, musculares y atendió un caso de hipoglucemia.  

“Estas personas se encuentran con pocas alternativas de albergue, hacinadas o en situación de calle con condiciones sanitarias precarias y riesgo de contagio por la COVID-19”, afirmó Christoph Jankhöfer, coordinador del proyecto de migrantes de MSF en México. “Nos preocupan los cuadros de ansiedad, depresión y desesperanza que presenta la población ante la falta de respuesta de las autoridades”. 

Los migrantes en Tapachula, provenientes de países como Honduras, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Haití o Cuba, y una parte significativa de ellos mujeres y niños, están en el limbo desde hace meses a la espera de la resolución de su estatus migratorio: muchas de estas personas cruzaron recientemente la frontera con Guatemala, mientras que otras fueron deportadas por Estados Unidos a la frontera norte de México y después trasladadas al sur del país por las autoridades mexicanas. 

 

Otro limbo en el norte  

En una situación similar se hallan las más de 2,000 personas provenientes principalmente del norte de Centroamérica y que viven en carpas de campaña en la localidad septentrional de Reynosa, a unos 200 metros del puente internacional que une esta ciudad mexicana con la texana Hidalgo, expuestas a un calor inclemente, sin acceso adecuado a los servicios básicos y en grave riesgo de seguridad.  

En la Plaza de la República de Reynosa hay apenas 18 sanitarios públicos disponibles, o sea uno por cada 110 personas, aproximadamente, y quien quiera bañarse o lavar la ropa debe pagar 10 pesos mexicanos (medio dólar) para usar las duchas y los fregaderos por máximo 10 minutos. El agua potable (que a veces escasea), la ropa, los alimentos, las colchonetas y carpas y las medicinas y consultas médicas han sido provistas por la sociedad civil.  

“Como vienen huyendo de sus países de origen, la única opción que han tenido es intentar solicitar el asilo desde acá y esperar indefinidamente a que se lo aprueben, mientras sobreviven en condiciones deplorables”, aseguró Anayeli Flores, responsable de asuntos humanitarios de MSF en Reynosa.   

“Ni el gobierno mexicano ni estadounidense brindan apoyo, pese a que sus políticas restrictivas son las que mantienen a estas personas en condiciones de vulnerabilidad, violando el derecho internacional a solicitar refugio”, añadió Flores.  

Dolencias asociadas a la precariedad y trastornos psicológicos 

En Reynosa, Médicos Sin Fronteras brinda consultas en salud primaria y salud mental, orientación a través de trabajadores sociales y apoyo en el abastecimiento de agua potable. Entre marzo y agosto de este año, se llevaron a cabo 902 consultas, siendo las afecciones de carácter respiratorio, digestivo y cutáneo las más recurrentes, todas ellas relacionadas con el grave hacinamiento y falta de higiene.  

Muchas y muchos pacientes también presentaban dolores musculares y heridas en los pies por cuenta de las largas caminatas que han experimentado antes de ser expulsados de Estados Unidos, y han desarrollado afectaciones emocionales como ansiedad y estrés, incluso trastornos psicológicos, debido a la combinación de violencia sufrida en sus lugares de origen o durante el camino con las precarias condiciones de hábitat y la incertidumbre sobre el futuro o la separación familiar. 

 

Políticas que criminalizan a la población migrante 

La mayoría de las personas migrantes de Reynosa, entre quienes se encuentran mujeres solas, embarazadas, niños y niñas, adultos mayores, población LGTBIQ, indígenas y no hispanoparlantes, han sido expulsadas de Estados Unidos por medio del Título 42, una política que constituye una flagrante violación al derecho internacional y que usa la pandemia de la COVID-19 como pretexto para bloquear rápidamente a las personas que buscan protección en ese país y retornarlas directamente de regreso, a ciudades fronterizas de México, con el beneplácito del gobierno mexicano.  

La situación de los migrantes en México es insostenible. Las políticas migratorias que criminalizan la migración, la falta de respuesta humanitaria adecuada, la violencia reiterada y la persecución contra las personas migrantes son inaceptables y ponen en peligro las vidas de miles de hombres, mujeres y niños”, denunció Gemma Domínguez, coordinadora general de MSF en México. 

Médicos Sin Fronteras hace un llamado urgente a las autoridades mexicanas y estadounidenses para que tomen acciones que solucionen la grave situación humanitaria que viven las poblaciones migrantes a lo largo y ancho del país, particularmente en las regiones fronterizas.