Fadija Hammad llevó a su hija de 15 meses al Hospital Am Timan, en la provincia de Salamat, al sureste de Chad, para recibir tratamiento para la desnutrición. Las malas cosechas de los últimos años han reducido las reservas de alimentos de su familia, así como sus ingresos.
“Nuestro dinero proviene de lo que cosechamos, pero en los últimos dos años, la cosecha ha sido escasa”. Fadija, que tiene cinco meses de embarazo.

En el Hospital Am Timan, donde Médicos Sin Fronteras (MSF) apoyamos el tratamiento de los casos más graves de desnutrición aguda, los ingresos a la unidad de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados aumentaron un 77% entre enero y junio de 2026. Este aumento fue especialmente pronunciado a partir de abril, con el inicio de las estaciones de escasez y lluvias, los meses en que las reservas de alimentos de las familias disminuyen mientras la próxima cosecha aún no está disponible.
Según los trabajadores de la salud, la condición de los niños y niñas atendidos en centros de la provincia a veces se deteriora gravemente tras pasar unos días o semanas en casa. Por ello, la respuesta a la desnutrición debe ir más allá del hospital; debe comenzar en las comunidades, mediante la detección temprana, la sensibilización de las familias y la derivación de los niños a los centros de salud adecuados.
Fortalecimiento de la prevención y la atención sanitaria a nivel comunitario
Desde MSF intensificamos el apoyo a la detección temprana de la desnutrición en las comunidades. Entre abril y junio de 2026, se examinaron a 1,676 niños y. niñas de entre 6 y 59 meses en centros comunitarios que apoyamos. De ellos, el 4,8% sufría desnutrición aguda grave y el 21,4% desnutrición aguda moderada, lo que subraya la importancia de esta estrategia de prevención.

En el distrito de Am Timan, la proximidad a la atención médica es fundamental. Durante la temporada de lluvias, las carreteras se vuelven intransitables, mientras que el río Bahr Azoum puede desbordarse y aislar temporalmente a algunas aldeas. Las familias a veces viven a decenas de kilómetros de los centros de salud, y algunas no pueden cubrir el costo del transporte.
Para acercar la atención médica a la población, MSF inauguramos 10 nuevos centros comunitarios para el manejo de casos de enfermedades infantiles, así como tres unidades de alimentación terapéutica en Abellaye y Mina. Ubicados más cerca de las aldeas, estos servicios combinan el tratamiento de enfermedades infantiles comunes como la malaria y la diarrea, con la detección de la desnutrición.
El objetivo es identificar a los niños y niñas con desnutrición lo antes posible en sus comunidades y derivarlos rápidamente a los centros de tratamiento adecuados antes de que su salud se deteriore aún más.
“Cuando un niño o niñas finalmente llega al hospital, su estado ya puede ser muy grave”, explica Samoussi Bremali, quien trabaja en higiene y promoción de la salud en el Hospital Am Timan.
Niños debilitados por múltiples enfermedades
Para los niños y niñas con desnutrición, los retrasos en la atención médica pueden ser particularmente peligrosos, ya que la desnutrición y la enfermedad pueden agravarse mutuamente. La desnutrición no significa simplemente que un niño no coma lo suficiente. Cuando los menores ya están debilitados por la falta de alimentos, también se vuelven más vulnerables a las enfermedades y pueden tener mayores dificultades para recuperarse.

En el Hospital Am Timan, los niños yt niñas tratados por desnutrición a menudo también padecen malaria, infecciones respiratorias, diarrea o sarampión. Estas enfermedades, a su vez, pueden empeorar aún más su estado nutricional.
“En Salamat, vemos niños cuya desnutrición suele estar asociada a otros problemas de salud”, afirma la Dra. Assoumana Halarou, coordinadora médica de MSF en Chad. “Por lo tanto, nuestra respuesta debe ser integral: necesitamos tratar la desnutrición, pero también identificar y tratar las enfermedades que pueden debilitar aún más al niño”.
MSF ha estado apoyando a las autoridades sanitarias en el tratamiento de la desnutrición en Salamat desde agosto de 2025. Los casos más graves son ingresados en el Hospital Am Timan, mientras que los niños cuya condición permite tratarlos sin hospitalización pueden recibir atención de seguimiento en unidades ambulatorias de alimentación terapéutica.
Escuchar, apoyar y generar confianza
Acercar la atención mpédica a las comunidades no siempre es suficiente. En los servicios de nutrición, los equipos también necesitan ganarse la confianza de las familias, ya que las complicaciones relacionadas con la desnutrición pueden requerir hospitalización y aumentar considerablemente el riesgo de muerte.
“Algunos padres pueden tener miedo a ciertos tratamientos, sobre todo cuando un niño necesita oxígeno o alimentación por sonda”, explica Katia, promotora de salud en la unidad de alimentación terapéutica de Am Timan. “Les tranquilizamos y les explicamos que el personal de enfermería y médico están ahí para cuidar de sus hijos e hijas”.

Esta relación puede ser crucial para garantizar que un niño reciba la atención que necesita y permanezca en el hospital hasta que su estado le permita regresar a casa de forma segura.
Médicos Sin Fronteras (MSF) apoya a las autoridades de salud en la detección y el tratamiento de la desnutrición, desde el nivel comunitario hasta el hospitalario, incluyendo la derivación de casos desde los centros de salud. Este apoyo abarca también el tratamiento de la malaria y diarrea, la vacunación y la capacitación del personal de salud.
Al acercar los servicios de salud a las comunidades, los equipos buscan identificar a los niños y niñas enfermos de manera más temprana y garantizar que reciban la atención necesaria antes de que su estado se vuelva crítico. Para un niño ya debilitado por la desnutrición y la enfermedad, unos pocos días pueden marcar una diferencia decisiva.
