- El miedo y la incertidumbre persisten en el sur del Líbano pese al anuncio de un alto al fuego.
- Los ataques y las demoliciones continúan, afectando la vida cotidiana de la población.
- El desplazamiento y el temor a huir de nuevo están agravando el impacto en la salud mental. de la población.
Para los habitantes del sur del Líbano, la guerra no ha terminado con el anuncio de otro supuesto alto al fuego. El miedo, la incertidumbre y los ataques israelíes diarios siguen poniendo en peligro a la población y afectando gravemente a su salud mental.
Abandonar el hogar implica perder rutinas, medios de vida y la sensación de estabilidad, mientras que la posibilidad de tener que huir de nuevo sigue siendo una preocupación constante. Incluso tras el anuncio de otro supuesto alto al fuego, continúan los ataques y las demoliciones israelíes en el sur del Líbano, y el temor a lo que pueda ocurrir a continuación flota en el ambiente, casi tan persistente como el zumbido de los drones israelíes que sobrevuelan la zona.

“No estaba segura de si la guerra me estaba afectando hasta que las personas de mi entorno empezaron a notar mi ira y mi irritabilidad, y me sugiririeron buscar ayuda”, cuenta Lara*, una madre de 33 años de Sidón. Ella describió el desafío de gestionar su propio sufrimiento mientras cuidaba de sus hijos?
Cuando los bombardeos activos, la destrucción de infraestructuras, los desplazamientos y los peligros en las carreteras dificultaban el acceso a clínicas físicas, Médicos Sin Fronteras (MSF) llevó la atención de salud mental directamente a las personas mediante un servicio de asistencia a distancia. La teleasistencia psicológica gratuita demostró que la seguridad y la continuidad de la atención psicológica pueden ser una prioridad, incluso cuando todos los aspectos de la vida cotidiana se ven amenazados por los ataques.
Para quienes permanecen en zonas afectadas por los bombardeos israelíes, hay poco espacio para procesar lo que están viviendo mientras la amenaza persiste.
Ali*, un hombre de 37 años de Arzay, distrito de Tiro, permaneció en su pueblo porque su familia no tenía adónde ir. Durante una sesión de apoyo psicológico con MSF, comentaba que estaba cansado de oír los bombardeos cuando el ruido de una aeronave israelí volando a baja altura interrumpió el hilo de sus pensamientos.
“Hay aviones de guerra. Tengo que colgar. Estoy haciendo la maleta”.
Colgó para prepararse y marcharse. “Lo que observamos es que las personas no solo lidian con lo que les está sucediendo, sino también con la incertidumbre de lo que podría ocurrir a continuación”, afirmó Yara Kassar, supervisora de salud mental de MSF en el sur del Líbano. “Para quienes han sido desplazados o permanecen en zonas afectadas por los ataques, a menudo no existe una oportunidad real de sentirse seguros, establecerse y procesar lo que han vivido. Esto tiene un profundo impacto en su salud mental”.
Amin*, de 33 años, fue desplazado de Beirut y describió su resignación durante una sesión de apoyo psicológico telefónico con un psicólogo de MSF.
“No dejo de decirme a mí mismo que todo irá bien, pero ya no creo en mis propias palabras. Cada noche aguardo el próximo sonido que nos obligue a huir de nuevo. Ojalá pudiera apagar mis pensamientos negativos”.

Encontrar apoyo cuando el acceso a la atención es difícil
Con la escalada del 2 de marzo, los bombardeos israelíes se intensificaron en todo el Líbano; el desplazamiento, la inseguridad, los daños en las infraestructuras, las dificultades económicas y el peligro de las carreteras convirtieron el acceso a la atención médica en un desafío diario. A menudo, las personas priorizaban las necesidades inmediatas de sus familias sobre su propia salud mental.
En respuesta, MSF puso en marcha una intervención de emergencia en todo el país. Esta respuesta incluyó una línea gratuita y confidencial de apoyo en salud mental, que brinda apoyo psicológico a distancia a personas que sufrían angustia debido a la guerra. El servicio complementa la respuesta general, que abarca equipos móviles de medicina y salud mental, así como la prestación de atención presencial.
Desde el 2 de marzo, la línea de ayuda ha recibido 580 llamadas y ha brindado apoyo psicológico a 421 personas, además de proporcionar asistencia social y derivaciones a servicios especializados.
“A través de la línea de ayuda, podemos proporcionar una escucha empática y apoyo, ya sea para problemas de salud mental, necesidades sociales o derivaciones a servicios especializados”, señaló Yara. “Sin embargo, una llamada telefónica no puede reconstruir un hogar destruido, poner fin al desplazamiento ni hacer segura una zona peligrosa. Lo que sí puede hacer es brindar un punto de contacto para las personas que intentan sobrellevar lo que están viviendo”.
Para quienes sufren los continuos ataques y demoliciones israelíes, la salud mental no es algo ajeno a la crisis humanitaria general; es una parte fundamental de ella. El apoyo a la salud mental en tiempos de guerra no es opcional; es una atención médica de emergencia que salva vidas.
A medida que evolucionan las necesidades sobre el terreno, en MSF seguimos adaptando nuestra respuesta: mantenemos una presencia física mediante clínicas móviles e intervenciones hospitalarias, al tiempo que llega a las personas de forma remota a través de su línea de ayuda de salud mental. Porque, cuando los efectos de la guerra van más allá de lo visible, la atención debe llegar a las personas dondequiera que se encuentren.
*El nombre fue modificado para proteger la identidad de la persona.
