La inmunización de rutina debe restablecerse en Darfur, Sudán

© Maxime Le Lijour/MSF

Localidades

Fecha de publicación

4 de noviembre de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

© Maxime Le Lijour/MSF

En un periodo de poco más de dos años, durante la guerra que continúa en Sudán, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en todo Darfur han atendido a cerca de 30,000 pacientes con enfermedades prevenibles mediante vacunación, según un nuevo informe que publicamos. El sarampión fue la enfermedad más frecuente, afectando principalmente a niños y niñas no vacunados.

En MSF instamos a las autoridades sanitarias y políticas sudanesas a eliminar las barreras y los obstáculos administrativos que actualmente impiden la entrada de vacunas en Darfur. Asimismo, instamos a los países donantes y a la ONU a aumentar la financiación y facilitar el suministro de vacunas a las autoridades sanitarias. Sin una acción inmediata para restablecer las actividades de vacunación en el país, los brotes seguirán propagándose sin control y la población seguirá muriendo a causa de enfermedades para las que ya existen herramientas de prevención. 

Una vacunadora del Ministerio de Salud inmuniza a niños y niñas menores de cinco años y a mujeres en una clínica móvil apoyada por MSF en Jabal Ahmar, una zona remota del centro de Darfur.
Una vacunadora del Ministerio de Salud inmuniza a niños y niñas menores de cinco años y a mujeres en una clínica móvil apoyada por MSF en Jabal Ahmar, una zona remota del centro de Darfur. © Maxime Le Lijour/MSF

Entre enero de 2024 y abril de 2026, los centros apoyados por MSF en cuatro estados de Darfur —una vasta región en el oeste de Sudán— registraron más de 28,000 casos de sarampión y cerca de 2,000 de tos ferina. El 75% de los pacientes tratados por sarampión no estaban vacunados, y el 69% eran niños menores de cinco años. 

“Varias localidades, entre ellas Tawila, El Geneina, Rokero, Zalingei, Nyala y Jebel Marra Oriental, han experimentado una transmisión recurrente a lo largo de años consecutivos. Esto sugiere que los brotes no llegaron a contenerse por completo y que persistieron brechas de inmunidad, a pesar de las repetidas intervenciones de respuesta”, señala Sebastián Traficante, coordinador de emergencias de MSF en Darfur. “Nuestros equipos atienden constantemente a niños que padecen enfermedades que podrían haberse evitado con una vacuna. La mayoría llega a nuestros centros en estado crítico y, lamentablemente, no logran sobrevivir”. 

Colapso del sistema sanitario en tiempos de guerra: problemas de abastecimiento y personal 

Según el informe de MSF, la transmisión fue especialmente elevada en Darfur Sur, donde solo en los cuatro primeros meses de 2026 se registraron 10,600 casos sospechosos de sarampión, una cifra que supera el total de casos de 2025. 

Las enfermedades prevenibles mediante vacunación resultan especialmente peligrosas cuando se combinan con complicaciones derivadas de otros problemas de salud, como la malaria y la desnutrición, que están muy extendidas por todo Darfur. 

Mohadza, de cinco años, con su madre Fadna en la sala de aislamiento del hospital Rokero en Jabel Marra, Sudán. Fue ingresada por sospecha de tos ferina, que se puede prevenir con vacunas.
Mohadza, de cinco años, con su madre Fadna en la sala de aislamiento del hospital Rokero en Jabel Marra, Sudán. Fue ingresada por sospecha de tos ferina, que se puede prevenir con vacunas. © Maxime Le Lijour/MSF

Con la guerra ya en su cuarto año, Sudán se enfrenta a una de las peores crisis humanitarias del mundo: en 2026, 34 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y 21 millones no pueden acceder a atención médica básica —o incluso vital— debido al colapso del sistema médico sudanés. Según la Organización Mundial de la Salud, el 37 % de los centros de salud del país no están operativos. Aquellos que permanecen abiertos en Darfur sufren una grave escasez de personal, medicamentos, vacunas, equipos y suministros; además, muchos cuentan con cadenas de frío que solo funcionan parcialmente o que han dejado de funcionar, lo que impide mantener las vacunas en condiciones adecuadas. 

“Los servicios de vacunación rutinaria tienen dificultades para llegar a la población, especialmente en zonas remotas. El suministro, el transporte y el almacenamiento de las vacunas se enfrentan a obstáculos importantes, debidos en gran medida a retrasos administrativos, como la obtención de permisos de importación o de circulación”, explica el Dr. Saiful Islam, coordinador médico de emergencias de MSF para Darfur Sur. “A menudo, las oficinas de vacunación a nivel estatal no funcionan, lo que deja poco margen para el seguimiento o la supervisión. Muchos centros de salud carecen de personal de vacunación permanente y dependen de voluntarios”. 

Tanto la disponibilidad como el acceso son motivo de gran preocupación para las comunidades. En Darfur Sur, donde la carga de enfermedades prevenibles mediante vacunación es mayor, solo una pequeña parte de los centros de salud dispone de una cadena de frío plenamente operativa. En Darfur Central, que ha sufrido brotes recientes de sarampión y tos ferina, los equipos de MSF informaron de que los retrasos en la llegada de vacunas, en la obtención de autorizaciones administrativas y en la distribución de las dosis ralentizaron considerablemente las labores de respuesta ante los brotes. 

Suqaron Tahga Abdlla, sostiene a su hijo Ibrahim, de 19 meses, tras sus vacunas en el Hospital Universitario Zalingei, apoyado por MSF.
Suqaron Tahga Abdlla, sostiene a su hijo Ibrahim, de 19 meses, tras sus vacunas en el Hospital Universitario Zalingei, apoyado por MSF. © Maxime Le Lijour/MSF

Cuando los servicios no llegan a las comunidades, las familias se ven obligadas a desplazarse para buscarlos. Sin embargo, la guerra ha destruido los medios de vida y ha provocado una escalada de los precios, dejando a las familias con muy pocos ingresos. Para muchos padres, incluso el costo del transporte hasta el centro de salud más cercano resulta inasequible. 

«Mi hijo nunca había sido vacunado porque vivimos en una zona rural, a unas tres horas de la localidad de Sortony», cuenta Fauzia, madre de Faiz, de tres años. «Además, la temporada de lluvias dificulta los desplazamientos. Muchos niños de mi zona padecen enfermedades que se pueden prevenir mediante la vacunación». Faiz fue ingresado en el hospital de Rokero, en Darfur Central, por sospecha de tos ferina. Tras examinarlo, el equipo médico de MSF confirmó que también padecía meningitis y tétanos. Después de 16 días en la unidad de aislamiento, Faiz falleció. 

Las campañas de vacunación de emergencia no son suficientes 

La vigilancia epidemiológica constituye otra carencia importante. Debido a la falta de un seguimiento y monitoreo adecuados, los brotes a menudo pasan desapercibidos hasta que la enfermedad se ha propagado ampliamente, lo que provoca que las campañas de vacunación de emergencia comiencen demasiado tarde. 

Desde 2024, se han llevado a cabo diversas campañas de emergencia en distintas zonas de Darfur que han ayudado a contener brotes. Sin embargo, estas iniciativas deben ser más eficientes —idealmente incluyendo antígenos para varias enfermedades— y, en ningún caso, pueden sustituir a la vacunación sistemática. Por ejemplo, en Tawila (Darfur Norte), un grave brote de sarampión derivó en la atención de más de 1,900 casos en el hospital local entre enero y abril de 2026. Tras una campaña masiva de vacunación de emergencia que llegó a 130,000 niños y niñas, tanto en la localidad de Tawila como en los campos de personas desplazadas internamente, se logró detener la transmisión comunitaria: el número de casos descendió a 96 entre abril y septiembre de 2026, lo que representa una reducción del 95 %. 

Un miembro del personal de MSF camina hacia un centro de salud donde MSF ha instalado una clínica móvil para el día.
Un miembro del personal de MSF camina hacia un centro de salud donde MSF ha instalado una clínica móvil para el día. © Maxime Le Lijour/MSF

Si bien estas campañas de emergencia focalizadas salvan vidas de forma inmediata y, efectivamente, se ha observado una disminución de los casos tras su implementación, sin una inversión sostenida en vacunación sistemática, infraestructura de cadena de frío, personal especializado y vigilancia epidemiológica, los brotes de sarampión, tos ferina y otras enfermedades prevenibles seguirán reapareciendo en todo Darfur. 

“La vacunación en Darfur y en el resto de Sudán debe adaptarse a la realidad del conflicto”, afirma Traficante, coordinador de emergencias de MSF. “Esto implica contar con servicios móviles, de alcance comunitario y de recuperación de coberturas, gestionados por equipos de vacunación profesionales. Estos equipos pueden llegar a los niños y niñas no vacunados allí donde se encuentren y, al mismo tiempo, actuar como nuestros ojos en las comunidades, realizando un seguimiento de las tasas de inmunización y detectando brotes de manera temprana”. 

Médicos Sin Fronteras hacemos un llamado a las autoridades sanitarias, a los donantes y a las agencias de la ONU para que financien y faciliten la vacunación móvil y las actividades de recuperación de coberturas en Darfur y el resto de Sudán. Asimismo, desde MSF instamos a todas las partes en conflicto y a las autoridades sudanesas a eliminar de inmediato las barreras administrativas que obstaculizan la importación y el transporte de vacunas. 

Información de la nota

Localidades

Fecha de publicación

4 de noviembre de 2026

Tiempo de lectura

Calculando tiempo de lectura…

Compartir

Conoce más

Relacionado
Relacionado
Relacionado
Relacionado