Las autoridades israelíes ponen en peligro a miles de personas al bloquear suministros vitales para la atención médica en Gaza 

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13 de agosto de 2026

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  • Israel sigue restringiendo la entrada de aceite de motor y repuestos, necesarios para alimentar generadores hospitalarios, ambulancias y bombas de agua, para que no entren en Gaza, Palestina.
  • Estas restricciones forman parte de un sistema más amplio destinado a limitar los servicios y suministros vitales.
  • Israel debe levantar inmediatamente su bloqueo y permitir la entrada sostenida y sin obstáculos de suministros necesarios para responder a las inmensas necesidades de la población.

Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte que miles de personas en Gaza, corren un riesgo cada vez mayor de morir o padecer enfermedades graves, ya que las autoridades israelíes siguen restringiendo la entrada de aceite de motor y piezas de recambio en la Franja. Estos suministros son imprescindibles para mantener en funcionamiento los generadores de los hospitales, las ambulancias, las bombas de agua y los camiones cisterna. La obstaculización de estos servicios esenciales es representativa de la destrucción sistemática por parte de Israel de los elementos necesarios para la vida en Gaza. 

En algunas instalaciones, MSF apenas dispone de aceite de motor suficiente para un mes, y parte del equipo ya se ha visto afectado por la escasez. En MSF nos vemos obligados a intentar encontrar existencias en el mercado local a precios desorbitados. El suministro de aceite de motor es tan limitado que el precio se ha multiplicado por 20 en los últimos seis meses. A finales de julio, superaba los 1,100 euros por litro y no se garantiza ni la calidad ni la disponibilidad.  

Un camión cisterna de MSF proporciona una fuente crítica de agua potable limpia. Gaza, Palestina, julio de 2025. © MSF
Un camión cisterna de MSF proporciona una fuente crítica de agua potable limpia. Gaza, Palestina, julio de 2025.
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El 5 de agosto, uno de los generadores del hospital de campaña de MSF en Deir Al Balah se averió. Al tener que recurrir a un generador de reserva más pequeño, los equipos tuvieron que racionar drásticamente la electricidad durante ese tiempo. El equipo médico solo pudo mantener en funcionamiento el quirófano para las personas en estado más crítico; el personal de enfermería no pudo esterilizar el equipo esencial, se interrumpieron los servicios de rayos X y los pacientes con quemaduras dolorosas tuvieron que sufrir bajo un calor extremo sin aire acondicionado. 

“Lo que estamos presenciando en Gaza no es una serie de carencias aisladas, sino una política de desgaste deliberada”, alerta Filipe Ribeiro, coordinador general de MSF en Palestina. “Llevamos casi tres años observando cómo las políticas de Israel obstaculizan la entrada de suministros. Estas políticas no se limitan a retrasar la ayuda; desmantelan los propios sistemas de los que depende la población para sobrevivir”. 

“Hoy son el aceite de motor y las piezas de recambio. Mañana será otra cosa — continúa afirma Ribeiro—. Los artículos cambian, pero la lógica sigue siendo la misma: reducir a la población a unas condiciones en las que la vida se vuelve insostenible, en las que se les despoja sistemáticamente de su dignidad mediante la denegación de los bienes más normales y esenciales. Esto no es burocracia. Es un esfuerzo deliberado por hacer imposible la propia existencia”. 

Las autoridades israelíes han cortado en Gaza la mayor parte del suministro eléctrico y gran parte de la infraestructura eléctrica ha quedado destruida. Los hospitales y otros servicios esenciales dependen ahora casi por completo de los generadores. Sin aceite de motor ni piezas de recambio, estos generadores se averían cada vez con más frecuencia.  

Si los generadores dejan de funcionar, no hay fuentes de energía alternativas, como sistemas solares o equipos de sustitución. Las autoridades israelíes también han bloqueado la entrada de nuevos generadores o vehículos.  

Mohammed Shehada, responsable de actividades de enfermería en el hospital Al-Helou en Gaza, revisa a un recién nacido con bajo peso que está en una incubadora. Palestina, abril de 2026.
Mohammed Shehada, responsable de actividades de enfermería en el hospital Al-Helou en Gaza, revisa a un recién nacido con bajo peso que está en una incubadora. Palestina, abril de 2026.
© Nour Alsaqqa/MSF

“Cuando los generadores se averían, los hospitales corren peligro”, explica Ola Bardawil, coordinadora adjunta del proyecto de MSF. “Los recién nacidos en incubadoras, las personas que dependen de generadores de oxígeno o aquellas que necesitan una intervención quirúrgica vital serán las que sufran las consecuencia”, añade. 

La retención de aceite de motor y piezas de recambio no es un caso aislado, sino que forma parte de unas restricciones más amplias impuestas en el marco del genocidio por parte de Israel, que recurre a la violencia estructural para limitar intencionadamente el acceso a servicios y suministros vitales.  

La entrada de aceite de motor y piezas de recambio por sí sola no bastará para mejorar la vida de la población de Gaza. Las autoridades israelíes deben levantar de inmediato el bloqueo y permitir la entrada sostenida y sin obstáculos de todos los suministros médicos, humanitarios y comerciales necesarios para responder a las inmensas necesidades de la población.  

Las consecuencias van mucho más allá de los hospitales. En la actualidad, el acceso de la población al agua potable depende de camiones que la transportan a las zonas donde se han refugiado. Una encuesta realizada en julio por organizaciones que supervisan el agua y el saneamiento reveló que el 90 % de los hogares sufre inseguridad hídrica de moderada a grave.  

Sin aceite de motor, todo el transporte corre el riesgo de paralizarse, incluyendo los camiones cisterna que son tan necesarios en pleno calor del verano. Esto también afecta a las ambulancias, a los autobuses que permiten al personal de salud acudir al trabajo y a los camiones que recogen los suministros humanitarios. Las panaderías y los molinos de harina también funcionan con generadores, lo que significa que la producción de alimentos podría verse afectada. 

Un camión cisterna de MSF en un punto de distribución en Gaza, Palestina, febrero de 2026.
Un camión cisterna de MSF en un punto de distribución en Gaza, Palestina, febrero de 2026.
© Craig Kenzie/MSF

Uno de los generadores del centro de desalinización de agua de MSF ya está averiado debido a la falta de aceite de motor y de piezas de recambio para sustituir las que están rotas. En junio, la organización tuvo que reducir su uso de doce a siete horas al día, lo que provocó una disminución de la producción de agua potable de 600,000 litros a 350,000 litros diarios. Esto se traduce en que unas 40,000 personas dejan de recibir agua cada día.  

Las restricciones de Israel se han vuelto cada vez más amplias, impidiendo la entrada no sólo de generadores y vehículos, sino también de artículos de uso cotidiano, desde pomadas para enfermedades de la piel hasta juntas de goma necesarias para las máquinas de esterilización de material médico. La escasez se extiende ahora a prácticamente todos los aspectos de la vida en Gaza, dejando a los hospitales y a las organizaciones humanitarias sin suministros básicos. 

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