La guerra en el Líbano, ahora bajo un frágil alto al fuego de 10 días, tuvo un impacto devastador en el sistema de salud y el personal de salud libanés. Si bien los bombardeos de las fuerzas israelíes causaron muertos y heridos, los ataques contra los servicios de emergencia, los alrededores y los hospitales también pusieron en riesgo al personal médico, dejando a muchas personas heridas y muertas. A pesar de ello, los trabajadores de la salud libaneses continuaron brindando atención vital bajo una presión inmensa.
En el sur del Líbano, el personal médico que trabajó sin descanso, atendió la afluencia casi diaria de heridos y fallecidos que llegaban al hospital. Los pacientes, incluyendo niños y niñas, llegaban con lesiones graves, como hemorragias intensas, amputaciones traumáticas y heridas complejas. El personal temía a menudo que entre los heridos pudiera haber familiares o conocidos.
“El personal de la salud de los hospitales de Nabatiyeh durmió dentro de los hospitales durante un total de 46 días”, afirma Tania Hachem, responsable del programa médico de MSF. Algunos no pudieron ver a sus familias, mientras que otros tenían parientes con ellos en el hospital.

En Nabatiyeh, al sur del Líbano, miles de personas fueron desplazadas forzosamente tras el bombardeo masivo de las fuerzas israelíes y las posteriores órdenes de evacuación generalizada. Sin embargo, muchas familias optaron por quedarse, y el personal médico permaneció en sus puestos, trabajando sin descanso para mantener los servicios vitales. En el Hospital Gubernamental de Nabatiyeh, unas 42 familias, personal médico y sus hijos se refugiaron en el interior del hospital. A pocos kilómetros de distancia, el personal del Hospital Najdeh Chaabiye también atendía emergencias con numerosas víctimas mientras se refugiaba en las instalaciones, ya que desplazarse por la ciudad era extremadamente peligroso debido a los constantes ataques de las fuerzas israelíes, e incluso para obtener suministros básicos era necesario que las ambulancias se desplazaran a otras ciudades.
“Parte de nuestro plan de preparación para emergencias consistía en que todos permanecieran dentro del hospital, para que nadie tuviera que ir y venir. El equipo médico dormía aquí y sus hijos e hijas se quedaban con ellos”, explica la Dra. Mona abu Zeid, directora del Hospital Najdeh Chaabiye, en Nabatiyeh, quien también permaneció en el hospital durante la escalada del conflicto. Los pacientes heridos por los ataques israelíes llegaban con lesiones devastadoras, hemorragias graves y heridas que les cambiaron la vida.
“A veces, llegaban niños al hospital con ambos padres fallecidos”.
Atención médica bajo ataque
Desde el 2 de marzo, la Organización Mundial de la Salud informó de ataques casi diarios contra centros sanitarios —un total de 147— hasta el reciente alto al fuego de 10 días, que dañaron hospitales, causaron la muerte de más de 100 trabajadores médicos y dejaron 233 heridos, incluyendo casos en los que equipos fueron alcanzados durante repetidos ataques en los mismos lugares mientras atendían a pacientes heridos. Al menos seis hospitales se vieron obligados a cerrar, mientras que muchos otros sufrieron daños.
En el Hospital Gubernamental de Nabatiyeh, apenas unas horas después de hablar con un paramédico, el Dr. Ahmad recibió el cuerpo de su colega, quien había fallecido.
“Pasamos la mañana juntos afuera, charlando”, explica el Dr. Ahmad Zreik, médico general del Hospital Gubernamental de Nabatiyeh. “Luego se fue para atender una emergencia. Sufrió un traumatismo grave y murió a consecuencia de ello. Lo habíamos visto esa misma mañana; habíamos estado juntos. Imagínense, ven a alguien y todo parece perfectamente normal, hasta que de repente deja de serlo. Era paramédico. Se fue y nunca regresó. Volvió en cuerpo, pero sin alma”.
Los hospitales apoyados por MSF en Sour y Nabatiyeh sufrieron algunos daños debido a los ataques ocurridos en las cercanías. En Sour, en el Hospital Hiram, el personal médico resultó herido por los cristales rotos. Los bombardeos en las inmediaciones dañaron del Hospital Libanés Italiano, equipos médicos, incluyendo máquinas de diálisis renal. El personal médico del Hospital Jabel Amel, recogió cristales rotos y reforzó las ventanas tras la fuerza de las explosiones cercanas.
El alto al fuego temporal de 10 días sigue siendo frágil. Durante este periodo el personal de la salud de los hospitales intenta descansar y prepararse ante la posible reanudación de las hostilidades. Médicos Sin Fronteras (MSF) continuamos apoyando a hospitales como Jabel Amel, el Hospital Libanés Italiano de Sour/Tiro, el Hospital Gubernamental de Nabatiyeh y el Hospital Nacional Najdeh al Shaabiyeh, así como el Hospital Rafik Hariri y el Hospital Gubernamental de Baalbek, entre otros, con donaciones y atención de urgencias y traumatismos.
