En 2025, los centros de nutrición gestionados y apoyados por Médicos Sin Fronteras (MSF) en el norte de Nigeria registraron un número excepcionalmente alto de niños admitidos por desnutrición.
En el estado de Katsina, donde MSF tenemos nuestro mayor programa de nutrición, el número de niños tratados entre enero y agosto de 2026 fue ligeramente menor que durante el mismo periodo de 2025. Sin embargo, la cifra sigue siendo extremadamente alta y la crisis nutricional en toda la región sigue siendo profundamente preocupante. Sólo una movilización financiera sostenida y a gran escala por parte de las autoridades federales y estatales de Nigeria, los donantes internacionales y los socios humanitarios puede ayudar a frenar esta crisis crónica, que contribuye a la muerte de miles de niños y niñas cada año.
Entre enero y agosto de 2026, nuestros equipos en MSF trataron a más de 87,000 niños y niñas con desnutrición aguda en sus cuatro centros ambulatorios de alimentación terapéutica en el estado de Katsina. “Es una cifra menor que en 2025, cuando tratamos a más de 95,000 niños durante el mismo periodo de tiempo, pero la cifra sigue siendo extremadamente alta e incluso está por encima de lo que vimos hace dos años”, explica el Dr. Raphael Kananga, coordinador médico de MSF en Nigeria.

Casi 15,500 niños también requirieron hospitalización por cuadros graves o complicados derivados de la desnutrición. Aunque esta cifra es ligeramente inferior a los 16,500 casos registrados en un periodo similar en 2025, sigue siendo alarmantemente alta.
Un aspecto destacado de la desnutrición en esta región de Nigeria es el elevado número de niños que padecen kwashiorkor, una forma grave de desnutrición cuyas causas aún no se comprenden bien. Esta afección provoca lesiones cutáneas e hinchazón corporal. Desde MSF abrimos una unidad especializada en nuestro centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados en Katsina con el fin de atender a estos niños.
“No pensaba que fuera desnutrición. Este tipo de condición es difícil de reconocer”, dice Badiyya Shafi’u, cuyo hijo fue tratado por desnutrición kwashiorkor por MSF en la ciudad de Katsina. “Antes, ni siquiera podía sentarse por sí solo. Si alguien lo ayudaba a sentarse, inmediatamente se caía hacia atrás. Pero ahora veo una mejoría, porque es capaz de sentarse solo. Cuando lo ayudamos a ponerse en pie, logra mantenerse de pie e incluso está intentando volver a caminar correctamente”.
Varios factores impulsan la crisis nutricional que persiste en el norte de Nigeria desde hace años: la pobreza, agravada por años consecutivos de inflación; el conflicto y la inseguridad asociados al bandidaje armado y a grupos yihadistas, que provocan, en particular, el desplazamiento de la población y la interrupción de la producción agrícola; los brotes de enfermedades; y los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones.
En el estado de Katsina, la mejora en la seguridad y el hecho de que hubo mejores cosechas en 2025, contribuyeron a aliviar la crisis nutricional de este año.

“Muchas personas desplazadas de las áreas de gobierno local de Jibia o Batsari debido a la inseguridad habían estado viviendo en zonas como Katsina, Mashi y Mani. Sin embargo, desde el año pasado han podido regresar a sus hogares y retomar las labores agrícolas”, afirma Jean-Clément Ishimwe, coordinador de alianzas de MSF. “Como resultado, ahora tienen un acceso más fácil a los alimentos y estamos viendo a menos personas en nuestros centros de tratamiento”.
En MSF dimos la alarma repetidamente en 2025 sobre la situación nutricional extremadamente grave que nuestros equipos estaban presenciando en los centros de salud gestionados o apoyados por nuestra organización en toda la región, lo que ayudó a llamar más la atención sobre la crisis. En 2026, más organizaciones humanitarias comenzaron a trabajar en la zona, mientras que el gobierno del estado de Katsina abrió centros de tratamiento adicionales para pacientes ambulatorios y hospitalizados durante varios meses.
Desde MSF ayudamos a fortalecer estos servicios capacitando y apoyando a los trabajadores de la salud en los nuevos centros de tratamiento. Este apoyo probablemente ayudó a reducir la cantidad de niños que requerían hospitalización antes de la temporada alta.
“El estado de Katsina ha asumido compromisos firmes, incluida la asignación de mil millones de nairas [672,500 euros] para combatir la desnutrición (el doble del financiamiento previo), destinados en particular a adquirir alimentos terapéuticos listos para el consumo, esenciales para tratar a los niños que padecen desnutrición”, añade Ishimwe. “UNICEF también se ha comprometido a movilizar la misma cantidad a través de su Fondo para la Nutrición Infantil. Si se cumplen estos compromisos, será una señal alentadora que merece ser respaldada y ampliada en todo el estado de Katsina y en el norte de Nigeria”.
El estado de Katsina ha ampliado considerablemente su red de centros de tratamiento ambulatorio, pasando de unos pocos en 2021 a cerca de 400 en la actualidad. Sin embargo, la financiación y el acceso a alimentos terapéuticos listos para el consumo siguen siendo grandes desafíos año tras año. Los recortes de ayuda por parte de Estados Unidos y varios países europeos (entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido) han agravado aún más esta situación.
Según cifras de UNICEF, menos de la mitad de los niños con desnutrición aguda grave en todo el mundo tienen acceso a tratamiento para la desnutrición, aunque el tratamiento puede prevenir la muerte y reducir el riesgo de consecuencias graves a largo plazo para el desarrollo del niño. En Nigeria, la Sociedad de Nutrición de Nigeria expresó recientemente su preocupación por la escala de la desnutrición, informando que casi 2 millones de niños nigerianos se ven afectados por desnutrición aguda grave, mientras que sólo dos de cada diez reciben tratamiento.
En el marco de nuestros proyectos de nutrición en siete estados del norte, los equipos de MSF trataron a 57,999 niños contra la desnutrición en centros de hospitalización y a 225,778 niños a través de programas ambulatorios durante los primeros ocho meses del año.

