En Médicos Sin Fronteras (MSF) advertimos que Israel está asfixiando progresivamente Gaza y continúa perpetrando un genocidio.
El espacio en el que la población puede vivir se reduce cada vez más, mientras las condiciones necesarias para sobrevivir están siendo destruidas sistemáticamente mediante la violencia continuada, el bloqueo deliberado de suministros esenciales y la destrucción de la atención sanitaria y de infraestructuras vitales.
En el último año, el confinamiento de la población en Gaza se ha hecho cada vez más férreo con el establecimiento por parte de Israel de la llamada ‘línea amarilla’. Aunque en un principio se presentó como una posición militar temporal de retirada en una primera fase y como un elemento clave para mantener el llamado alto al fuego, ahora está reforzada con posiciones militares, terraplenes y demoliciones continuadas. Además, ha seguido avanzando hacia el oeste, empujando a la población a un espacio cada vez más reducido.
Las fuerzas israelíes ocupan actualmente aproximadamente el 65% de Gaza y utilizan esta línea para trazar una frontera clara alrededor de esa zona. A medida que la ‘línea amarilla’ avanza, la amenaza para quienes viven cerca es cada vez más inmediata, agravada además por la incertidumbre que supone aproximarse a una línea que no está señalizada de forma clara ni constante.

La población corre el riesgo de ser tiroteada por las fuerzas israelíes al acercarse a ella, y los equipos de MSF seguimos atendiendo a personas con heridas de bala sufridas en sus proximidades. Su avance también está dificultando la entrega de ayuda esencial: en MSF hemos tenido que interrumpir el transporte de agua en camiones cisterna cuando se producen disparos cerca de comunidades que viven junto a la ‘línea amarilla’.
“La ‘línea amarilla’ no puede considerarse simplemente una línea en un mapa”, afirma Amande Bazerolle, responsable de nuestra respuesta de emergencias para Gaza, Palestina. “Se ha convertido en un mecanismo de cerco y limpieza étnica, al tiempo que aísla a las comunidades de las infraestructuras, la atención sanitaria, el agua y otros elementos esenciales que necesitan para sobrevivir”.
La violencia tampoco se limita a las zonas próximas a la ‘línea amarilla’. Solo en junio y julio, pese al llamado alto el fuego, nuestros equipos atendieron más de 1,200 casos* de traumatismos violentos en toda Gaza, incluidas lesiones por explosiones, quemaduras, heridas de bala y lesiones derivadas de agresiones físicas. En los últimos tres años, nuestros equipos han atendido más de 200,000 casos* de traumatismos, incluidas lesiones derivadas de violencia física intencionada.
Mientras tanto, la ofensiva militar israelí ha matado a más de 74,000 personas, entre ellas más de 20,000 niños y niñas. A medida que Israel confina a la población palestina en zonas cada vez más reducidas, las familias se ven obligadas a vivir en condiciones de hacinamiento e inhabitables, sin acceso suficiente a agua potable, saneamiento, refugio ni atención médica.
Estas condiciones están contribuyendo a la propagación de enfermedades. Solo este año, nuestros equipos han tratado más de 11,000 casos de enfermedades cutáneas como la sarna, y registraron más de 1,500 casos de varicela en junio y julio. En agosto, distribuimos alrededor de 2,1 millones de litros de agua potable, pero la magnitud de las necesidades sigue muy por encima de lo que puede cubrirse bajo estas restricciones.

“La mayoría de las personas dispone de menos de seis litros de agua al día para uso doméstico y tiene un acceso limitado a artículos básicos de higiene, como jabón y detergente”, explica el doctor Murad Asaliyya, responsable de actividades médicas en Gaza. “Estamos tratando gastroenteritis, infecciones respiratorias agudas, numerosas afecciones cutáneas, hepatitis, infecciones bacterianas de la piel, sarna y piojos. Al mismo tiempo, sufrimos una grave escasez de suministros médicos. Incluso la crema que necesitamos para tratar la sarna ha sido restringida por las autoridades israelíes”.
En los últimos tres años, el acceso a la atención médica se ha deteriorado drásticamente. Los hospitales se quedan cada vez más sin suministros básicos y los pacientes no pueden acceder a medicamentos y tratamientos esenciales. Las restricciones a suministros indispensables, como el aceite de motor y las piezas de repuesto, también están paralizando la infraestructura necesaria para mantener en funcionamiento hospitales, ambulancias y sistemas de agua. Los generadores ya empiezan a averiarse y las operaciones de suministro de agua mediante camiones cisterna se han reducido.
La destrucción del sistema médico de Gaza y los daños en más del 80% de todas las estructuras de Gaza**, junto con las secuelas físicas y de salud mental de por vida provocadas por la violencia y el desplazamiento repetidos, se prolongarán mucho más allá del presente e impedirán cualquier recuperación significativa durante los próximos años.
Esta crisis tampoco se limita a Gaza. Desde 2023, los ataques violentos de colonos, las operaciones militares y las incursiones en viviendas, campos de personas desplazadas y tierras agrícolas, la expansión ilegal de asentamientos, el desplazamiento forzado, las demoliciones de viviendas y las restricciones de movimiento se han intensificado rápidamente en Cisjordania y Jerusalén Este, especialmente este año.
Los pacientes de nuestras clínicas cuentan a los equipos que las fuerzas israelíes están demoliendo viviendas, que los colonos atacan a la población y que les roban ganado. Las políticas de violencia, acoso y desplazamiento forzado que afectan a la población palestina van más allá de Gaza y provocan una mayor fragmentación del Territorio Palestino Ocupado.
“Se necesitarán generaciones para recuperarse del daño causado durante los últimos tres años y en las décadas anteriores, mientras las atroces consecuencias del genocidio continuado de Israel siguen sintiéndose cada día”, afirma Bazerolle. “La destrucción, el desplazamiento y la privación se han normalizado; son prácticas que Israel lleva a cabo con total impunidad. Los Gobiernos deben actuar ahora para garantizar que Israel detenga la destrucción y las matanzas, impida la limpieza étnica y deje de negar a la población palestina los medios para sobrevivir”.
* El dato se refiere a casos, no a pacientes, e incluye consultas nuevas y de seguimiento.
