En Yemen, la escalada del conflicto y el rápido avance de las fuerzas de Ansar Allah en la costa occidental han tenido un profundo impacto en las actividades de Médicos Sin Fronteras (MSF). Lou Cormack, coordinadora de proyectos de MSF en Yemen, explica la situación.
Nuestros equipos han estado presentes en Mocha y sus alrededores desde 2018. Nuestra labor se centra en mejorar el acceso a la atención médica pediátrica y materna, lo que supone un salvavidas para muchas mujeres, niñas y niños en una zona donde acceder a estos servicios es un desafío diario.
En Mocha, apoyamos al Hospital General mediante la presencia directa de equipos de MSF, así como a través de un apoyo más amplio al personal del hospital y del Ministerio de Salud. Fuera de la ciudad, también brindamos apoyo a la atención médica materna y pediátrica en dos centros de atención primaria de la región: Mafraq, al este de Mocha, y Khawkhah, al norte. En estos dos centros, nuestro apoyo incluye financiación, capacitación, equipos médicos y suministros; no obstante, no contamos con equipos permanentes de MSF allí.

La rápida evolución de la situación esta semana —incluyendo el rápido avance de las fuerzas de Ansar Allah y su control de la mayor parte de la costa occidental— ha tenido un gran impacto tanto en las actividades médicas como en las necesidades de la población en los últimos días.
Hace apenas unos días, nuestros equipos en Mocha se preparaban para reabrir el antiguo hospital de campaña de la ciudad para atender a pacientes —incluyendola estabilización de traumatismos—, en respuesta a los combates que tenían lugar al este de Mafraq y a la llegada gradual de personas desplazadas a Mocha.
Ya habíamos comenzado a suministrar agua a las personas desplazadas que llegaban a la ciudad y estábamos terminando la instalación de unidades de aislamiento y tratamiento de cólera en Khawkhah y Mocha. También ampliábamos nuestra flota de ambulancias para trasladar a pacientes críticos a Adén, ya que los hospitales de esa ciudad habían alcanzado su capacidad máxima.
El rápido avance de las fuerzas de Ansar Allah ha cambiado radicalmente la situación. En cuestión de horas, se evacuaron los hospitales que brindaban servicios de traumatología en la costa occidental, mientras un gran número de personas huía de Mocha hacia el sur y hacia Adén, incluyendo trabajadores de la salud de los hospitales de la ciudad. El Hospital General de Mocha no fue una excepción. Nuestro equipo permaneció en Mocha, pero tuvimos que reducir y reorganizar nuestras actividades para centrarnos en una prioridad inmediata: hacer todo lo posible por mantener en funcionamiento los servicios médicos esenciales del Hospital General.
Hasta ahora, gracias al compromiso del personal médico, ginecológico, de enfermería y demás personal de la salud yemení, logramos mantener un nivel mínimo de atención esencial, incluyendo partos, atención de urgencias y cuidados intensivos. A día de hoy, cerca de 30 trabajadores de la salud permanecen en el hospital. Puede parecer una cifra baja, pero su labor está salvando vidas.
Cuando la ciudad fue tomada, decenas de pacientes seguían hospitalizados en las salas de maternidad y pediatría. Era fundamental mantener su atención y, al mismo tiempo, seguir recibiendo a pacientes que requerían tratamiento urgente. Ese día, los equipos del hospital atendieron a dos pacientes que llegaron a los servicios de urgencias de pediatría y maternidad, realizaron dos cesáreas de urgencia y continuaron atendiendo a siete pacientes en cuidados intensivos y a diez bebés en la unidad de cuidados intensivos neonatales, además de a decenas de otros pacientes y bebés en las salas de hospitalización general.

La situación sigue siendo extremadamente difícil. A fecha del 11 de septiembre, casi todos los demás centros de salud de la ciudad habían dejado de funcionar, en gran medida porque su personal se había marchado. Actualmente no existe posibilidad de derivar pacientes, ni dentro de la ciudad ni a Adén.
Las necesidades médicas ya eran enormes antes de esta última escalada del conflicto; ahora son aún mayores
Estamos buscando formas de reforzar nuestro equipo en Mocha, pero no es tarea fácil. La situación sigue generando mucha tensión tanto para la población como para nuestros equipos. Durante la noche se produjeron nuevos bombardeos y persiste una gran incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en las próximas horas y días.
Para que podamos seguir brindando asistencia, es preciso respetar nuestra misión médica humanitaria. Las instalaciones médicas, los vehículos y el personal deben estar protegidos para que la población pueda acceder con seguridad a la atención que necesita. Esto es también fundamental para permitir la derivación segura de pacientes en estado crítico cuando el tratamiento que requieren no está disponible a nivel local. Cualquier amenaza a la misión médica pone en riesgo la prestación de servicios de salud esenciales y podría comprometer nuestra capacidad para seguir trabajando en Mocha. Sin estas garantías básicas, sencillamente no podemos realizar nuestra labor: tratar a las personas y salvar vidas.
No sabemos qué ocurrirá a continuación. Lo que sí sabemos es que las necesidades médicas son enormes y van mucho más allá de la atención a traumatismos. Seguiremos haciendo todo lo posible para apoyar a la población y mantener el acceso a la atención médica esencial durante el mayor tiempo posible.
Declaración de MSF sobre la situación en Mocha
Tras la reciente escalada de los combates en el oeste de Yemen, Médicos Sin Fronteras (MSF) confirmamos que nuestros equipos permanecen en Mocha, brindando apoyo al Hospital General.
En los últimos días, muchas personas han huido de la ciudad, incluyendo el personal médico de la mayoría de los hospitales. Dado que varias instalaciones sanitarias no están operativas actualmente, el personal que permanece en el Hospital General constituye una fuente vital de atención médica para la población de Mocha.
Las necesidades son enormes y van mucho más allá de la atención a traumatismos. A día de hoy, cerca de 30 profesionales médicos de MSF se esfuerzan al máximo por mantener en funcionamiento los servicios esenciales del hospital, incluidas las áreas de maternidad y pediatría, así como el tratamiento de otras afecciones médicas, como el cólera. Su labor está salvando vidas.

Para que esta labor continúe, es preciso respetar la misión médica y humanitaria. Las instalaciones médicas, los vehículos y el personal deben estar protegidos para que la población pueda acceder de forma segura a la atención que necesita. Esto resulta también fundamental para garantizar que los pacientes en estado crítico puedan ser trasladados a otros centros con seguridad cuando el tratamiento que requieren no esté disponible a nivel local.
Estamos buscando formas de reforzar nuestro equipo en Mocha, pero no es una tarea sencilla. La situación sigue siendo muy incierta y genera estrés tanto en la población como en nuestros equipos. Seguimos de cerca la evolución de los acontecimientos y estamos en contacto con las autoridades pertinentes para insistir en la necesidad de proteger las actividades médicas y humanitarias.
Médicos Sin Fronteras lleva apoyando la asistencia sanitaria en Mocha desde 2018. Hoy, al igual que ayer, nuestro objetivo sigue siendo claro: garantizar que la población de Mocha pueda seguir accediendo a la atención médica esencial a pesar de la incertidumbre actual.
