En MSF pedimos la liberación de profesionales médicos palestinos detenidos en Israel, en el marco de la Asamblea General de Asociación Médica Mundial que se celebra del 7 al 9 de octubre de 2026 en Róterdam.
Por el Dr. Javid Abdelmoneim, presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF).
Más de 1,700 trabajadores médicos han sido asesinados durante el genocidio en Gaza, Palestina. Israel ha detenido a cientos más sin cargos. Personal médico, de enfermería y paramédicos que decidieron quedarse para atender a las personas heridas se han convertido también en víctimas de esta guerra.
Cuando el personal médico muere, es encarcelado o desaparece, no son solo los trabajadores médicos quienes pagan el precio. Los pacientes pierden a las personas de las que dependen para mantenerse con vida.
Cuando los delegados se reunan esta semana en Róterdam para la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (AMM), habrá un asunto que, inevitablemente, estará sobre la mesa: el destino de sus colegas palestinos. No como una cuestión de debate, sino como una prueba de si el organismo mundial que rige la ética médica sigue defendiendo aquello que afirma defender.
La AMM ya ha reconocido la gravedad de estas cuestiones mediante la adopción de su resolución sobre la protección de la atención médica en conflictos. Fue un paso importante y una reafirmación bienvenida de los principios de neutralidad médica. El desafío ahora es garantizar que esto vaya acompañado del compromiso de todas las asociaciones médicas para respaldar explícitamente la resolución y utilizar su influencia para presionar a los gobiernos a actuar.
Si la Asamblea de la AMM necesitara un rostro para representar este asunto, podría ser el del Dr. Hussam Abu Safiya, pediatra y director del Hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza; el último hospital operativo en esa zona hasta que las fuerzas israelíes irrumpieron en él en diciembre de 2024.
Lleva ya más de 22 meses detenido sin cargos en virtud de la Ley de Combatientes Ilegales de Israel, que permite la detención indefinida. Continúa sufriendo un prolongado aislamiento, una grave pérdida de peso y afecciones médicas preexistentes que no están siendo tratadas. Una petición internacional para exigir su liberación ha reunido firmas procedentes de 41 países.
Junto a él está el Dr. Mazen Al Rantisi, médico de familia de 71 años procedente de Ramala, conocido como el ‘médico de los pobres’. Fue detenido en junio de 2026 durante una redada de madrugada en su domicilio.
Además, el Dr. Mohammed Hassan Ali Obeid, compañero de Médicos Sin Fronteras desde hace años y un respetado cirujano ortopédico palestino de 43 años y padre de tres hijos, lleva más de 600 días detenido en Israel en virtud de la Ley de Combatientes Ilegales, sin que se hayan presentado cargos contra él.
Aunque han liberado a trabajadores médicos, más de 80 permanecen bajo custodia israelí, entre ellos al menos 14 médicos de Gaza detenidos sin cargos, además de médicos de Cisjordania arrestados recientemente.
La práctica israelí de detener arbitrariamente, torturar y maltratar al personal médico palestino en Israel forma parte de un esfuerzo deliberado y sistemático para desmantelar la capacidad de los palestinos de proporcionar atención médica.
Esto resulta evidente en la destrucción del sistema médico de Gaza por parte de Israel, así como en el debilitamiento deliberado de la atención médica en Cisjordania mediante presiones financieras, obstáculos, escasez de personal y restricciones a la circulación.
Esto es coherente con lo que MSF consideramos un claro y flagrante desprecio por la vida de los palestinos.
La Asamblea debería hablar claramente sobre lo que está ocurriendo. Debería pedir públicamente la liberación de los médicos palestinos detenidos, incluidos el Dr. Hussam Abu Safiya, el Dr. Mazen Al Rantisi y el Dr. Mohammed Obeid. Debería exigir un acceso independiente a las personas que continúan detenidas. Y debería respaldar investigaciones independientes sobre los ataques contra la atención médica en Gaza y Cisjordania, haciendo públicos sus resultados independientemente de a quién señalen.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado más de 790 ataques contra la atención médica que han afectado a 125 centros médicos, incluidos 34 hospitales. Aproximadamente el 90% de las infraestructuras médicas de Gaza han sido destruidas o dañadas. En agosto de 2025, expertos de Naciones Unidas afirmaron que la destrucción sistemática del sistema médico equivale a un ‘medicidio’.
De los cientos de trabajadores sanitarios detenidos por Israel desde el 7 de octubre de 2023, algunos llevan más de 600 días detenidos en condiciones inhumanas, incluidos casos documentados de tratos compatibles con la tortura.
Y esto no ocurre únicamente en Gaza. En Cisjordania, donde ninguna situación de emergencia bélica puede servir de justificación, la OMS documentó 98 ataques contra la ateción médica solo durante los primeros siete meses de 2026, que provocaron 87 muertes y más de 1,600 heridos.
Las ambulancias son detenidas en los puestos de control y sus tripulaciones son arrestadas; los profesionales médicos que intentan llegar hasta personas heridas en ataques de colonos también encuentran obstáculos. Los pacientes que necesitan diálisis o tratamiento oncológico permanecen en sus casas porque los puestos de control hacen imposible desplazarse hasta los centros donde reciben tratamiento. Trabajadores médicos han recibido disparos, han sido detenidos y han muerto durante incursiones.
Esta es una oportunidad para ejercer, colectivamente, presión sobre las asociaciones médicas, las autoridades políticas y cualquier organismo pertinente para que actúen. La AMM debería sumarse a los llanados para realizar investigaciones rápidas, transparentes e imparciales sobre los ataques contra la atención médica en Gaza y Cisjordania, al tiempo que reitera su llamado para la liberación de todos los trabajadores médicos detenidos arbitrariamente.
Los integrantes del personal médico no son un objetivo. O una bata blanca merece protección en todas partes, o no está protegida en ningún lugar. La cuestión no es simplemente si afirmamos estos principios, sino si los defendemos cuando más importa.
Lo que tiene ante sí la Asamblea de Róterdam es un deber. Un deber que reafirma, de manera firme, estructural y universal, el principio fundacional de la AMM: que pertenecer a ella conlleva una responsabilidad ética que no puede variar en función de la geografía o de las alianzas.
Un deber que obliga a todos sus miembros a cumplirlo.
Artículos de consulta y referencia
- OMS: https://www.who.int/news-room/speeches/item/who-director-general-s-remarks-at-the-unga-side-event–humanitarian-access-and-health-in-gaza—ministerial-roundtable—24-september-2026
- AMM: https://www.wma.net/policies-post/wma-resolution-calling-on-the-israeli-government-to-comply-with-the-geneva-conventions-and-other-applicable-instruments-of-humanitarian-law
- Healthcare Workers Watch: https://healthcareworkerswatch.org/publications/updates/detained-healthcare-workers-april-2026/
- PHR: https://www.phr.org.il/en/release-the-14-gaza-doctors/
