Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán visitaron recientemente la capital del estado de Kordofán Norte, El-Obeid, en Sudán, situada a 40 kilómetros de las líneas del frente de la guerra. Los ataques con drones contra la ciudad se han intensificado recientemente, aumentando la presión sobre los servicios esenciales, incrementando los costos del combustible y el transporte, y dificultando el acceso de la población a agua potable segura, refugio y cuidados que salvan vidas. Liesbeth Aelbrecht, coordinadora de emergencias de MSF que lideró la visita del equipo, describe el impacto que la situación está teniendo en las 500,000 personas de la ciudad.
¿Por qué El-Obeid está llamando la atención ahora?
La vasta región de Kordofán, en el centro-sur de Sudán, ha seguido siendo una de las zonas de conflicto más volátiles y activas de la guerra que ha durado tres años. El estado de Kordofán Norte está en el centro de las hostilidades y su capital, El Obeid, con medio millón de habitantes, se ha convertido en refugio para unas 100,000 personas desplazadas que huyen de la violencia en otros lugares 1. Esto se suma a que es una de las regiones menos accesibles para las organizaciones humanitarias.
La línea del frente está a menos de 40 kilómetros. En junio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre las posibles consecuencias de un ataque a gran escala de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) tras los informes sobre la movilización de tropas2. Los ataques con drones por parte de las RSF se han intensificado en las últimas semanas en la ciudad y sus alrededores. Según datos de la Organización Internacional para la Seguridad de las ONG, Kordofán Norte ha experimentado el mayor número de ataques con drones en 2026, con al menos 141 ataques registrados antes del 8 de julio. Más de la mitad de estos ataques (51 %) han tenido lugar desde junio, y la gran mayoría impactó en El Obeid, seguido por la carretera principal que conduce a la ciudad desde el este.

© MSF
¿Cómo está la situación en la ciudad?
Hay un sentimiento de miedo entre la gente en El Obeid. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. Muy a menudo atacan zonas civiles, matando e hiriendo a civiles. Desde junio, los ataques afectaron a escuelas, un mercado, gasolineras y suministros, puntos de agua y la central eléctrica principal de El Obeid. Esto ha causado graves interrupciones en el suministro eléctrico de la ciudad, lo que ha provocado cortes de luz, aunque la red ha sido restablecida.
Los ataques con drones están afectando a servicios básicos, aumentando los costos del transporte y el combustible, y limitando el acceso al agua y saneamiento. Casi no quedan estaciones de servicio en funcionamiento y el precio de un litro de gasolina ha alcanzado casi los 15 dólares estadounidenses. Incluso, puede ser más alto en el mercado negro.
La situación del agua también es crítica, con muchas personas esperando horas para recoger agua. Los precios de los barriles de agua también se están disparando. El Obeid depende ahora principalmente de presas estacionales y un pequeño número de pozos urbanos. En uno de los campos para personas desplazadas que visité recientemente, las familias sobreviven con algo más de un litro de agua por persona y día. Hay muy pocas letrinas y hay una defecación al aire libre extendida.
La población está luchando por costear incluso una atención médica básica. Los hospitales que funcionan sin energía de respaldo fiable sufren racionamiento de energía y corren el riesgo de tener que cerrar algunos servicios que salvan vidas. Necesitan más generadores y dependen del combustible, que ya no está disponible. Además, también sufren de falta de agua.
El acceso a los medicamentos es un reto costoso. La derivación de pacientes puede ser difícil debido a la inseguridad; y los costos de transporte y los retrasos en la búsqueda de atención suelen provocar que los pacientes lleguen en condiciones más graves. Los ataques repetidos están dificultando cada vez más el trabajo humanitario. La inseguridad limita la capacidad de los equipos para moverse con seguridad, y las restricciones en los permisos de viaje y los movimientos por carretera pueden causar más retrasos.
¿La gente se va de El Obeid?
El tráfico regular de autobuses sigue circulando y la carretera sigue siendo transitable. Sin embargo, muchas personas no pueden permitirse salir, o posiblemente tienen miedo de moverse, porque la carretera principal que sale de la ciudad es frecuentemente atacada por drones.
Actualmente no estamos observando un movimiento a gran escala de personas que abandonen El Obeid hacia el vecino estado del Nilo Blanco, a unos 100 kilómetros de distancia. Sin embargo, si las personas deciden abandonar El Obeid, deben garantizar paso seguro y acceso a refugio, seguridad y atención médica siempre que lo necesiten.

¿Qué preocupa MSF?
La situación es muy difícil, especialmente para las personas desplazadas. Muchas familias luchan por cubrir sus necesidades básicas y viven en lugares concurridos con mala vivienda y muy poco acceso a agua y saneamiento, lo que conduce a una mala higiene.
Nos preocupa especialmente el acceso al agua potable segura, ya que muchas personas utilizan fuentes inseguras. Con el inicio de la temporada de lluvias, las condiciones empeorarán y el riesgo de enfermedades como el cólera aumentará. El cólera se reportó por primera vez en el vecino estado de Kordofán Occidental a finales de mayo. En Kordofán Norte, se han notificado decenas de casos sospechosos de cólera, lo que genera serias preocupaciones sobre la posibilidad de que el brote se esté extendiendo al estado. La desnutrición ya es alta, especialmente entre niños y niñas, lo que hace que las personas sean más vulnerables a las enfermedades.
La reciente escalada sitúa a la población civil en medio del conflicto. Tras más de tres años de violencia, desplazamiento y pérdidas, la gente simplemente está exhausta. En uno de los campos, conocí a una señora que había huido de El Fasher el año pasado. Caminó 21 días para llegar a El Obeid. Llegó descalza tras presenciar un sufrimiento inimaginable en el camino. Ahora, de nuevo, está al borde de una situación extremadamente difícil aquí. Su historia es solo una de muchas historias de esta increíble resiliencia, pero también es un recordatorio del inmenso costo humano de este conflicto.
A medida que los combates se intensifican en El Obeid y sus alrededores, hacemos un llamad a las RSF y a las Fuerzas Armadas sudanesas para que garanticen la protección de los civiles, así como de los trabajadores humanitarios que intentan apoyar a la población.
¿Cómo responde Médicos Sin Fronteras?
Estamos coordinando con las autoridades sudanesas para fortalecer la respuesta ante brotes y ampliar las actividades de emergencia. Pudimos incorporar un nuevo equipo de emergencia en los últimos días que se centrará en hacer que el agua potable sea segura y disponible, además de mejorar la respuesta al cólera del Ministerio de Salud entre otras actividades.
Entre abril y mayo, Kordofán Norte sufrió un brote de sarampión que fue controlado mediante gestión de casos y una campaña de vacunación. MSF apoyó el centro de aislamiento en el Hospital Universitario, la derivación de pacientes de campos de personas desplazadas y promoción de la salud.
Los equipos de MSF y los suministros están preparados para ampliar la respuesta en El Obeid, así como en otras zonas de Kordofán a medida que evolucionen las necesidades. Las organizaciones humanitarias necesitan acceso seguro para proporcionar asistencia que salva vidas. MSF también se está preparando para una posible llegada masiva de personas desplazadas al estado del Nilo Blanco si la situación empeora.
- IOM, abril de 2026: https://dtm.iom.int/reports/dtm-sudan-displacement-and-return-snapshot-5
2. https://news.un.org/en/story/2026/06/1167752
