Siria: el agua potable es sinónimo de salud, dignidad y sobrevivir

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28 de septiembre de 2026

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Actividades de WATSAN en Siria y Raqqa
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Tras años de conflicto y desplazamiento, millones de personas en Siria siguen teniendo dificultades para acceder al agua segura y saneamiento. En barrios dañados y centros de salud saturados, estos servicios son fundamentales para la salud, la seguridad y la vida cotidiana.

Para millones de personas en Siria, el acceso al agua segura sigue siendo incierto. Catorce años de conflicto, desplazamientos recurrentes y daños en infraestructuras esenciales han dejado a muchas familias sin sistemas de agua fiables, saneamiento adecuado ni sistemas seguros de eliminación de residuos. Cuando falta agua segura, las consecuencias son inmediatas: las enfermedades se propagan con mayor facilidad, la prestación de asistencia médica se complica y la vida diaria se vuelve más difícil y peligrosa.

Actividades de WATSAN en Siria y Raqqa
Equipo de agua y saneamiento de MSF, evalúan las necesidades de las estaciones de agua afectadas por las inundaciones en la Gobernación de Raqqa. © MSF

“Necesitamos que el suministro de agua sea seguro, no solo limpio, ya que el agua que parece limpia a menudo contiene bacterias y otros contaminantes perjudiciales para la salud”, afirma Charlie Hardstone, coordinador de agua y saneamiento de MSF.

Esta distinción es importante en un contexto donde las infraestructuras dañadas, el hacinamiento y la interrupción de los servicios públicos aumentan el riesgo de contaminación. En toda Siria, el acceso a agua segura está estrechamente vinculado a la salud de la población y a la capacidad de los centros de salud para trabajar de forma segura.

“El acceso al agua es una necesidad social básica; el acceso a la atención médica y a una fuente de agua segura están interconectados. Esto ayuda a reducir las enfermedades transmitidas por el agua”, señala Boudama Mohamed, coordinador de salud ambiental de Médicos Sin Fronteras (MSF).

En hospitales y clínicas, el agua segura y un saneamiento adecuado son esenciales para la atención a los pacientes, la prevención y el control de infecciones, la limpieza y el mantenimiento de los servicios médicos. En las comunidades, contribuyen a reducir los riesgos de enfermedades y permiten a las personas vivir con mayor seguridad y dignidad.

Regreso a casa y servicios dañados

Desde diciembre de 2024, alrededor de 1,7 millones de personas refugiadas que habían huido del país y 1,9 millones de desplazadas internas han regresado a sus comunidades. La mayoría ha vuelto a lugares donde las infraestructuras y los servicios esenciales siguen gravemente dañados.

En la zona rural de Alepo, muchas familias regresaron a áreas donde los sistemas de agua ya no funcionaban. Entre marzo de 2025 y junio de 2026, MSF pusimos en marcha cinco proyectos de suministro de agua en zonas atendidas por sus clínicas móviles, beneficiando a unas 50,000 personas. Estas iniciativas incluyeron la rehabilitación de estaciones de agua, la reparación de pozos y la instalación de sistemas de energía solar. Uno de estos proyectos es la estación de agua de Anjara, donde MSF apoya dos pozos equipados con sistemas de bombeo de energía solar para mejorar el acceso al agua de las comunidades que regresan a sus hogares, beneficiando a unas 21,000 personas, en colaboración con la Dirección de Agua y el Ministerio de Energía.

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Mohammed Al-Hamad, referente técnico de MSF de agua y saneamiento, supervisa los trabajos externos de rehabilitación para las estaciones afectadas por las inundaciones del río Éufrates en la gobernación de Raqqa. © MSF

“El acceso a agua limpia y segura suponía un gran desafío, especialmente porque la gente regresaba a sus zonas de origen sin ningún suministro de agua. El objetivo de estas intervenciones es aumentar el acceso al agua potable segura para los residentes que han regresado”, afirma Boudama Mohamed.

En la zona rural de Damasco, una de las áreas más afectadas por la guerra, muchos barrios quedaron destruidos y las infraestructuras esenciales sufrieron graves daños. En Kefrin y Hajer Al-Aswad, MSF perforamos tres pozos, instalamos dos sistemas de energía solar y rehabilitamos una estación de agua y una torre de agua. En Kefrin, el proyecto está diseñado para mejorar el acceso al agua de unas 6,500 personas.

Inundaciones en el noreste

En el noreste de Siria, las inundaciones han ejercido aún más presión sobre unos sistemas de agua que ya eran frágiles.

El 25 de mayo de 2026, la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias de Siria anunció la apertura de los aliviaderos de las presas del río Éufrates, una operación que se prolongó durante 13 días. Los niveles del agua aumentaron drásticamente, provocando inundaciones que afectaron a comunidades y a unas 50 estaciones de agua en las gobernaciones de Deir ez-Zor y Raqqa.

“En respuesta, nuestros equipos rehabilitaron cuatro estaciones de agua dañadas, incluyendo algunas situadas en zonas que sufrieron un brote de cólera en 2022”, explica Mohammad Al Hamad, referente técnico de agua y saneamiento de MSF en Raqqa.

En agosto de 2026, una segunda ola de inundaciones afectó a varias estaciones de agua en Raqqa. Los equipos de MSF rehabilitaron rápidamente una estación, mientras continúan los trabajos en otras 11. En Deir ez-Zor, MSF rehabilitamos la estación de agua de Al Hari, mejorando así el acceso a agua segura para unas 11,000 personas que viven en la localidad de Al Hari. En Hassakeh, los equipos de MSF suministraron más de 3,5 millones de litros de agua mediante camiones a personas desplazadas y donaron una planta desalinizadora capaz de producir 800,000 litros de agua potable al día. Estas actividades se llevan a cabo en colaboración con la Dirección de Aguas y el Ministerio de Energía.

Equipo de agua y saneamiento de MSF, evalúan las necesidades de las estaciones de agua afectadas por las inundaciones en la Gobernación de Raqqa.
Equipo de agua y saneamiento de MSF, evalúan las necesidades de las estaciones de agua afectadas por las inundaciones en la Gobernación de Raqqa. © MSF

Gestión de residuos y salud pública

El acceso al agua segura y saneamiento es solo una parte de lo que las comunidades necesitan para mantenerse sanas. La gestión de residuos también contribuye a reducir la contaminación ambiental, mejorar las condiciones de vida y disminuir los riesgos asociados a la acumulación de desechos y a los sistemas de eliminación inadecuados.

En Raqqa, ya está operativa una instalación de gestión de residuos médicos gestionada por MSF que brinda servicio a 13 centros de atención primaria de salud, son centros y hospitales. Se está construyendo una nueva instalación en Alepo, mientras continúan las conversaciones con las autoridades locales para establecer instalaciones centralizadas de gestión de residuos en las zonas rurales de Damasco, Raqqa y Daraa.

La vida cotidiana en situación de desplazamiento

Para las familias obligadas a abandonar sus hogares, incluso las tareas cotidianas más básicas pueden volverse difíciles.

Khouloud vive con nueve familiares en una tienda de campaña en un campamento de personas desplazadas en la zona rural de Daraa, en el sur de Siria. Su familia huyó de la gobernación vecina de Sweida en julio de 2025, cuando los enfrentamientos les obligaron —junto a cientos de miles de personas más— a dejar su hogar.

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Mohammed Al-Equipo de agua y saneamiento de MSF, inspeccionan los sistemas de tratamiento de agua en las estaciones afectadas por las inundaciones en la Gobernación de Raqqa. © MSF

“Antes de que se instalaran las duchas y las letrinas, no sabíamos adónde ir para hacer nuestras necesidades”, cuenta Khouloud. “Su instalación nos facilitó mucho las cosas, especialmente en comparación con los primeros días del desplazamiento. La iluminación también hizo que fuera más fácil y seguro utilizar las instalaciones por la noche”.

En cerca de 40 asentamientos de personas desplazadas en Daraa, los equipos de MSF instalaron 117 letrinas y duchas. En el hospital de Nawa, que atiende a las comunidades de Daraa y de la cercana Quneitra, MSF suministra unos 70,000 litros de agua al mes, cubriendo aproximadamente el 50% de las necesidades mensuales de agua del centro.

Una necesidad urgente que persiste

Las necesidades humanitarias en Siria siguen siendo enormes. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, 15,6 millones de personas todavía requieren asistencia humanitaria, y millones siguen teniendo dificultades de acceso a los servicios básicos, incluyendo el agua potable.

Para ellos, el agua y el saneamiento no son necesidades secundarias; son esenciales para la salud, la dignidad y sobrevivir.

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