El 24 de octubre, alrededor de las 18:00 horas, un dron ruso impactó contra infraestructura civil en Synelnykove, en la región de Dnipró, a unos 80 kilómetros de la línea del frente. El ataque se produjo en una zona donde hay viviendas, cafeterías y tiendas, a menos de un kilómetro de un hospital que cuenta con el apoyo de Médicos Sin Fronteras (MSF). Según las autoridades ucranianas, cuatro personas murieron y más de 13 resultaron heridas en el ataque. El hospital tuvo que hacer frente a una situación de múltiples víctimas.

“Escuchamos el sonido de un dron y, momentos después, se produjo una fuerte explosión. Empezaron a llegar pacientes, uno tras otro, con heridas causadas por la explosión en sus extremidades, abdomen, tórax y cabeza. Algunos también presentaban quemaduras. Varios pacientes sufrían hemorragias graves y necesitaron cirugía de urgencia. Un paciente me contó que acababa de salir a tomar un café y terminó en el hospital con heridas graves”, relata Karina Ivanova, anestesista de MSF.
El personal médico local, junto con una anestesista y paramédicos de MSF, atendieron a 15 personas, cuatro de ellas con heridas graves. Una ambulancia de MSF trasladó a dos pacientes —una mujer de 50 años y otra de 20— a un hospital en Dnipró para someterse a intervenciones quirúrgicas especializadas.
Algunos pacientes, entre ellos un menor de 11 años, sufrieron reacciones de estrés agudo y recibieron apoyo en salud mental por parte de psicólogos locales.

Los continuos ataques de las fuerzas rusas están causando muertos y heridos entre la población civil, tanto en la capital, Kiev, y en las regiones cercanas a la línea del frente, como en localidades y ciudades situadas a cientos de kilómetros, en el centro y el oeste de Ucrania.
En Médicos Sin Fronteras condenamos los ataques contra la infraestructura civil. Se trata de una guerra contra las personas; contra civiles que intentan seguir con su vida cotidiana.
