A medida que el ébola se propaga entre provincias, MSF amplía su respuesta con nuevos centros de tratamiento

© Belen Filgueira/MSF

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22 de septiembre de 2026

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  • MSF amplía la respuesta al Ébola en Nia-Nia y Kisangani, ante la propagación del brote entre ambas localidades.
  • En Nia-Nia, MSF abrimos un nuevo Centro de Tratamiento de Ébola (CTE) de 50 camas, aumentando la capacidad de atención junto al hospital local.
  • Al 1° de septiembre, 13 de los 14 casos positivos en Kisangani tenían un vínculo epidemiológico con Nia-Nia, una zona clave por el movimiento de personas y mercancías.

En el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), Médicos Sin Fronteras (MSF) está ampliando su respuesta al ébola a medida que el brote se extiende desde la remota localidad de Nia-Nia, en la provincia de Ituri, hasta Kisangani, la bulliciosa capital de la vecina provincia de Tshopo.

En Kisangani, MSF gestionamos desde finales de junio el Centro de Tratamiento del Ébola (CTE) del Hôpital du Cinquantenaire, en colaboración con el Ministerio de Salud. Durante la primera semana de septiembre, los pacientes fueron trasladados a un nuevo CTE de 22 camas construido y gestionado por MSF, aumentando así la capacidad de atención en la ciudad. En Nia-Nia, los equipos de MSF comenzaron a trabajar junto al Ministerio de Salud en el CTE del hospital local a principios de agosto.

Psicólogos de MSF hablan con un paciente aislado como caso sospechoso de ébola en el Centro de Tratamiento de Ébola del Hôpital du Cinquantenaire en Kisangani, provincia de Tshopo, el 27 de agosto de 2026.
Psicólogos de MSF hablan con un paciente aislado como caso sospechoso de ébola en el Centro de Tratamiento de Ébola del Hôpital du Cinquantenaire en Kisangani, provincia de Tshopo, el 27 de agosto de 2026. © Belen Filgueira/MSF

Esta semana, MSF ha abierto un nuevo CTE de 50 camas junto al hospital, ampliando aún más la capacidad para atender a pacientes con ébola en la zona. Ambas localidades están estrechamente conectadas. Nia-Nia se encuentra en una zona con un importante movimiento de personas y mercancías entre las provincias de Ituri, Tshopo y Haut-Uele. Desde que se notificaron allí los primeros casos, personas infectadas en Nia-Nia o vinculadas a la localidad han viajado a otras zonas, incluyendo Kisangani. Al 1° de septiembre, 13 de los 14 casos positivos registrados en Kisangani tenían un vínculo epidemiológico con Nia-Nia.

Responder allí donde se propaga el brote

Nia-Nia se ha convertido en un foco importante del brote en el sur de Ituri. Los primeros casos se notificaron a finales de junio, pero la respuesta se ha enfrentado a importantes dificultades: acceso limitado a la atención médica, deficiencias en la prevención y el control de infecciones, y miedo y desinformación en la comunidad. Los equipos de MSF comenzaron a trabajar en Nia-Nia a principios de agosto.

Hasta el 1° de septiembre, el CTE de Nia-Nia había ingresado a 85 personas con síntomas compatibles con el ébola. De ellas, 59 fueron confirmadas como casos de ébola, incluyendo 15 pacientes que fallecieron. Esta semana, MSF ha abierto un nuevo CTE de 50 camas junto a las instalaciones existentes, con 16 camas para pacientes sospechosos y 34 para casos confirmados. El nuevo centro está diseñado para brindar una atención más segura y eficaz, con los protocolos y las medidas de bioseguridad necesarios para tratar a pacientes con ébola. “En un centro de tratamiento del ébola, lo que podemos hacer es atender a cada paciente individualmente, pero las epidemias se detienen en la comunidad”, explica Miriam Alía, coordinadora médica de MSF.

El personal del Centro de Tratamiento del Ébola del Hôpital du Cinquantenaire, en Kisangani, ayuda a sus compañeros a colocarse el equipo de protección individual (EPI) antes de entrar en la zona de alto riesgo.
El personal del Centro de Tratamiento del Ébola del Hôpital du Cinquantenaire, en Kisangani, ayuda a sus compañeros a colocarse el equipo de protección individual (EPI) antes de entrar en la zona de alto riesgo. © Belen Filgueira/MSF

Cuando el miedo impide buscar atención médica

Durante las primeras semanas del brote en Nia-Nia, llegaban al centro de tratamiento menos pacientes de los que fallecían en la comunidad. Muchas personas preferían quedarse en casa en lugar de buscar atención médica. Ahora hay indicios de cambio. Cada vez más personas llegan con vida al centro de tratamiento, lo que les da la oportunidad de recibir atención y tratamiento de apoyo de forma temprana.

“Hace tres semanas, empezamos a recibir pacientes en lugar de solo alertas sobre fallecimientos en la comunidad. Se trata de un cambio importante, ya que significa que las personas acuden al CTE antes, cuando presentan los primeros síntomas”, afirma Miriam Alía.

Desde el inicio del brote, la respuesta en Nia-Nia se ha enfrentado a una fuerte resistencia. Los rumores y la desinformación han alimentado el miedo en la comunidad. Entre ellos circulaban afirmaciones de que el ébola no existía o de que el personal médico estaba introduciendo la enfermedad en las comunidades. Los trabajadores de la salud recibieron amenazas y, el 30 de junio, un centro de tratamiento de la zona fue atacado y destruido.

Logistas de MSF trabajan en la construcción de «Meteo», el nuevo centro de tratamiento del ébola en Kisangani, provincia de Tshopo, el 19 de agosto de 2026.
Logistas de MSF trabajan en la construcción de “Meteo”, el nuevo centro de tratamiento del ébola en Kisangani, provincia de Tshopo, el 19 de agosto de 2026. © Belen Filgueira/MSF

“No creía que el ébola existiera. Pero cuando me hicieron la prueba y descubrí que tenía ébola, fue entonces cuando comprendí que existe. Sin embargo, la gente sigue diciendo que el ébola no es real. En mi barrio, en las casas de la gente, eso es lo que solía oír”, cuenta Maurice, un paciente recuperado del ébola que fue tratado por MSF en Kisangani. Los equipos de MSF trabajan con líderes comunitarios, personal médico y otros actores locales para comprender las preocupaciones de la población, contrarrestar la desinformación y fomentar la aceptación de la respuesta.

“Durante los brotes de ébola, solíamos hablar de dos epidemias: la epidemia en sí misma y la epidemia del miedo. Ahora tenemos una tercera: la epidemia de la desinformación”.

– Miriam Alía, coordinadora médica de MSF

De Nia-Nia a Kisangani

El vínculo entre Nia-Nia y Kisangani muestra por qué es fundamental contener el brote también en las zonas más difíciles de alcanzar. “En el último mes, dos personas se contagiaron en Kisangani tras entrar en contacto con un cadáver que había llegado desde Nia-Nia”, explica Amy Low, referente médica del proyecto de MSF en Kisangani. Además, la semana pasada, tres pacientes con un vínculo epidemiológico con Nia-Nia fallecieron en el CTE de Kisangani. En MSF estamos ampliando nuestra capacidad de respuesta en ambas localidades, unidas por la propagación del brote. Pero los centros de tratamiento por sí solos no pueden detener el ébola. La vigilancia, las pruebas, el rastreo de contactos, la prevención y el control de infecciones, el aislamiento precoz, el tratamiento y la participación de la comunidad deben funcionar conjuntamente para reducir la transmisión y garantizar que las comunidades de zonas como Nia-Nia no se queden atrás.

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22 de septiembre de 2026

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