En la tarde del 15 de octubre, colonos israelíes agredieron violentamente a un compañero de Médicos Sin Fronteras (MSF), golpeándolo con una piedra del tamaño de una mano lanzada mediante una honda*, durante un ataque dirigido por colonos contra su aldea en el sur de Cisjordania.
Nuestro compañero requirió atención médica inmediata. Este incidente no es un hecho aislado. En los últimos meses, diversas comunidades en Hebrón y otras zonas de Cisjordania han sufrido un aumento de la violencia, de la inseguridad y a una intimidación indiscriminada.
Según el relato de nuestro colega, un grupo de aproximadamente 20 colonos descendió de las colinas cercanas para atacar a los residentes, y más tarde llegaron otros colonos, que iban armados con porras, rifles, granadas aturdidoras y hondas. Las granadas aturdidoras y los disparos de advertencia efectuados con rifles les permitieron adentrarse más en la aldea y hacer retroceder a los residentes palestinos.
La violencia experimentada por nuestro colega, las barreras para acceder a atención médica y las crecientes restricciones impuestas a las comunidades palestinas no son coincidencias. Esto es parte de la estrategia de Israel para socavar la seguridad de las personas, restringir su libertad de movimiento, su acceso a la atención médica y su capacidad de vivir con dignidad.
Este incidente tuvo lugar en una zona que ya estaba sujeta a importantes cierres y restricciones de carreteras debido a la actividad militar israelí. Debido a que los caminos no estaban pavimentados, la ambulancia no pudo llegar a la zona. Finalmente, nuestro colega fue transportado en un vehículo privado para recibir a la ambulancia antes de ser trasladado primero a una clínica y luego al hospital para recibir tratamiento.
Condenamos todos los ataques contra civiles y pedimos la protección de las comunidades, los pacientes y los trabajadores médicos palestinos.
